Fondos comunes: tendencias y desafíos para el segundo semestre, con la inflación desacelerando
Los ahorristas se enfrentan a un contexto de tasas de interés reales negativas. Ésta y otras variables están determinando cierta rotación de las inversiones en fondos comunes. ¿Cuáles son las tendencias que perfilarán la segunda parte del 2026?
Los fondos comunes de inversión están experimentando cambios relevantes en la expectativa de los inversores, en momentos en que las tasas de interés se mueven por debajo de la inflación.
PexelsLos analistas del mercado local están observando que, debido a ciertos factores como la caída de las tasas de interés reales, la inflación en dólares y la búsqueda de mayor rendimiento están impulsando una rotación gradual desde estrategias de liquidez inmediata hacia vehículos con mayor gestión profesional del riesgo.
Ocurre que la economía argentina está atravesando un período de reconfiguración que está modificando las premisas habituales de administración de los excedentes financieros, lo que impacta en los balances de las empresas y en los patrimonios de los inversores.
Y esto tiene vinculación, precisamente, con niveles de tasas de interés reales negativas junto con un encarecimiento relativo del costo de vida medido en dólares.
Fondos comunes de inversión
Esta combinación tensionó las estrategias pasivas de inversión (los llamados fondos T+0, las cuentas remuneradas, y el atesoramiento de dólares billetes), pero además empujó una rotación de carteras hacia instrumentos de mayor gestión activa, advierten desde la flamante gestora Mills Capital Asset Management que tras analizar los movimientos que están redefiniendo la industria de los fondos comunes de inversión (FCI) detectan dos grandes tendencias que dominan la rotación en el mercado local.
Veamos cada una de ellas;
• La migración del tramo corto en pesos hacia productos de mayor “duration”. La normalización macroeconómica y la compresión de tasas modificaron el equilibrio tradicional entre liquidez y rendimiento. Durante años, los fondos Money Market y las cuentas remuneradas fueron el destino natural de los excedentes de caja de empresas e inversores.
Sin embargo, la caída de rendimientos comenzó a reducir su capacidad para preservar valor real. Según los datos del Banco Central (BCRA), la tasa de interés de los plazos fijos de bancos privados (Tamar) alcanzó un máximo del 67% nominal anual en septiembre de 2025.
Desde ese punto, experimentó un descenso ininterrumpido hasta registrar un piso del 21,38% el 12 de junio de 2026, consolidando una estabilización actual en torno al 22,5%.
Según el estudio de Mills Capital, con rendimientos en los fondos Money Market que promedian niveles inferiores a la tasa TAMAR, la brecha frente a la inflación remanente amplió la tasa real negativa de los saldos transaccionales. ¿Qué implica esto para empresas e inversores?
Money Market
Los llamados fondos de liquidez inmediata (Money Market), históricamente, absorbieron la mayor porción del patrimonio administrado por la industria de los FCI, llegando a representar el 80% del total del sistema. Los últimos datos sectoriales confirman que este porcentaje inició una tendencia a la baja y ahora está en el 59%, de los cuales 10 puntos porcentuales corresponden a Money Markets en dólares, reflejando el desarme de posiciones líquidas por parte de los inversores.
“La postergación del proceso de desinflación obligó a las tesorerías corporativas a asumir que la comodidad de la liquidez inmediata posee un costo de oportunidad alto. Para achicar la tasa real negativa, el inversor corporativo se vio forzado a estirar los plazos de inversión hacia los llamados fondos T+1 e incorporar estrategias discrecionales que combinan instrumentos de tasa fija capitalizables (Letras del Tesoro “LECAPs”) con cobertura inflacionaria (CER), extendiendo la duración promedio de sus activos a rangos de entre 0,5 y 1,5 años”, explican desde la gestora.
De modo que la gestión de liquidez dejó de ser una decisión puramente operativa. Por lo que hoy recomiendan para la administración de la caja evaluar la “duration”, el riesgo crediticio y el horizonte de inversión con un nivel de precisión mayor al observado en años anteriores.
Depósitos en dólares
• El récord de depósitos en moneda dura y la búsqueda de renta corporativa. El comportamiento del ahorro en moneda extranjera quebró los patrones históricos de comportamiento del inversor local, debido al ingreso de divisas al circuito formal, sumado a una prolongada estabilidad del tipo de cambio nominal, lo cual modificó las condiciones de preservación del capital en dólares.
Según los datos del BCRA, los depósitos en dólares del sector privado (argendólares) en el sistema financiero comercial pasaron de 30.380 millones de dólares en mayo 2025 a 38.828 millones de dólares un año después. Este proceso implicó una inyección neta de más de 8.448 millones de dólares, lo que equivale a un crecimiento de más del 27% en el stock bancario bajo custodia.
Así los datos del BCRA reflejan un avance sostenido de los argendólares, en contraposición a una flexibilización del tipo de cambio desde su máximo histórico de $1.523,75 en septiembre 2025 hasta los $1.452,55 del 12 de junio pasado, marcando un retroceso nominal del 7% y estabilizándose en una prolongada “pax cambiaria”.
Estrategia inversora
¿Qué implica esto para empresas e inversores? La combinación de inflación acumulada y tipo de cambio estable o a la baja encarece el costo de vida medido en dólares. Además, la inmovilización del billete físico ("bajo el colchón" o en cajas de ahorro al 0% anual) derivó en una desvalorización real del poder de compra del capital dolarizado. El traspaso de parte de estos recursos financieros dinamizó la industria de FCI en dólares, cuyo patrimonio estimado ya se ubica en torno a los 15.000 millones de dólares.
Vale recordar que casi 60% del patrimonio total de la industria de fondos que se encuentra colocado en Money Markets, y un 10% se posiciona en estos fondos T+0 en dólares, que si bien son de alta liquidez tienen un rendimiento entre 0,099% y 0,25 % mensual.
Por su parte, “la demanda corporativa y de grandes patrimonios se desplazó desde instrumentos estatales hacia crédito privado de primera línea como las Obligaciones Negociables de empresas energéticas, agroindustriales y exportadoras, con balances saneados y flujos genuinamente dolarizados, que se consolidaron como el vehículo óptimo para buscar rendimientos anuales que aspiren a los dos dígitos en escenarios optimistas, combinando diversificación con plazos ágiles de liquidación”, sostiene la gestora.
Nuev agenda
En conclusión, la agenda de inversión debería estructurarse bajo tres ejes conceptuales:
• La redefinición de "ser conservador" en Argentina. Las estrategias tradicionales de resguardo (liquidez inmediata y acumulación estática de dólares) pasaron a ser las más expuestas a la pérdida de valor real. Hoy, la prudencia financiera exige gestionar activamente los plazos y los riesgos crediticios.
• Eficiencia corporativa como factor de competitividad. Para las pequeñas, medianas y grandes empresas, la brecha entre una gestión de caja pasiva y una activa impacta de forma directa en los márgenes operativos. La optimización transaccional mediante fondos T+1 y carteras discrecionales dejó de ser un atributo exclusivo de las mesas de dinero de grandes corporaciones.
• El financiamiento productivo a través del ahorro privado. El crecimiento de la industria de sociedades gerentes independientes (no bancarias) evidenció que el mercado de capitales local funciona como un canalizador eficiente de los dólares del sistema hacia el sector privado, sustituyendo el atesoramiento bancario tradicional.

