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Empresarios contra la pared: tasa de interés, tasas municipales y el dólar

El Gobierno está enfocado en evitar que el dólar se dispare y gatille la inflación, pero la tasa de interés hoy pone en riesgo a muchas empresas.

Martin Rappallini, titular de la UIA

Martin Rappallini, titular de la UIA

Ante el vencimiento de deuda en pesos por unos $15 billones, la semana pasada el Gobierno decidió evitar una corrida cambiaria levantando de manera ostensible la tasa de interés, que pasó del orden del 45% a 69% anual. Una segunda vuelta tuvo lugar este lunes para absorber $3,8 billones remantes, que sin esa acción podrían correr al dólar.

Junto a esta medida, el Banco Central dispuso elevar el encaje de los bancos (dinero que queda inmovilizado) al 50%, con vigencia desde 19 de agosto hasta el 28 de noviembre, lo que literalmente "secará" la plaza en los próximos tres meses. Todo para evitar una mayor demanda en el mercado cambiario.

Si bien cuando asumió Javier Milei la tasa de Política Monetaria, referencia del mercado, se ubicaba en 133% anual y hoy está en algo más de la mitad, la gran diferencia con diciembre de 2023 es que entonces la inflación viajaba al 210% anual y hoy al 36%. Es decir, que en el primer caso era una tasa de interés claramente negativa y, por lo tanto, un incentivo a endeudarse y expandir el consumo, mientras que hoy se trata de una tasa ampliamente positiva y, en consecuencia, contractiva de la actividad.

Empresarios en voz alta

El empresario naviero Vito Contessi, del Astillero Naval Federico Contessi y Cía. S.A. publicó en su cuenta de X un posteo que es muy esclarecedor del impacto que tiene en la industria y el sector productivo la política de suba de tasas para contener al dólar.

"Te endeudas y compras insumos a un dólar de $1380 para exportar con márgenes mínimos y cuando despachás el dólar está $1292 y los bancos te subieron la tasa de descubierto al 100%. Que algún genio de las finanzas como @SalvaDiStefano me explique cómo se hace para producir en ARG", disparó sin anestesia, en alusión al economista Salvador Di Stéfano, entusiasta defensor del programa de Gobierno.

Las cuentas son claras. Aunque para el Gobierno la hoja de ruta tiene como prioridad evitar que el tipo de cambio se dispare y ponga en riesgo la baja de la inflación justo durante la campaña electoral en la que espera sumar legisladores propios para apoyar desde el Congreso su plan de estabilización a base de recortes y motosierra.

La queja de Contessi, como la de muchos otros empresarios de distintos sectores, llegan apenas diez después de que el ministro de Economía, Luis Caputo, advirtiera a los hombres y mujeres de negocios que "cambien el chip", ante la nueva dinámica del mercado cambiario y la inflación.

Es difícil que, en este escenario de suba de tasas, costos crecientes y volatilidad cambiaria, con tendencia bajista, haya muchas empresas dispuestas a transitar el siempre difícil proceso de abrir mercados de exportación. Son gestiones que meses y hasta años, para lograr la confianza de los compradores, lograr financiamiento de los bancos, fabricar, entregar y cobrar, para recién en ese caso ver cuál fue la rentabilidad del negocio.

Tasas municipales en la mira

En este sentido, cobra importancia también las alertas que levantó la Unión Industrial Argentina, que en un encuentro que reunió a más de 250 empresarios señaló que las diferentes industrias "pagan en promedio 7,4 tasas municipales".

"Las tasas municipales son un capítulo importante de la carga fiscal que afecta a la producción transable y alcanza al sector formal de la economía argentina, con un impacto directo en la competitividad de los productos argentinos”, afirmó Martín Rappallini, el presidente de la UIA.

El estudio es resultado de una encuesta a empresarios de distintos rubros, que dejaron como conclusión algunos datos alarmantes, como el impacto de la doble imposición, la falta de proporcionalidad y la ausencia de contraprestación individual, un aspecto que afecta al 80% de las encuestadas.

¿Relocalización?

Como corolario Rappallini dejó una frase que debiera hacer reflexionar a los gobiernos municipales, pero también a los gobiernos provinciales y al Gobierno nacional.

"La industria no tiene rueditas”, dijo en referencia al hecho de que una industria no puede relocalizarse con facilidad, debido al alza en los costos de su municipio, pero sí puede elegir dónde ubicar sus nuevas inversiones y los costos son parte de la decisión", explicó.