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Empleo: por qué la falta de personas capacitadas es un cuello de botella

El 80% de las empresas en Argentina no consigue cubrir las demandas de empleo calificado. El talento tecnológico está en plena transformación.


Si bien la Economía del Conocimiento, el empleo remoto y el talento local con proyección internacional han posicionado a Argentina como uno de los principales “hubs” de talento profesional de América Latina, el mercado global exige cada vez más una especialización continua.

Miles de profesionales del país trabajan hoy para empresas de todo el mundo, en modalidades remotas o híbridas, impulsando sectores como tecnología, servicios basados en el conocimiento y salud.

Pero, aunque el crecimiento de esta Economía del Conocimiento tuvo un incremento del 20,8% interanual en 2025, en el país persiste una necesidad urgente: el 80% de las empresas declara no encontrar profesionales con habilidades en ventas, tecnología, finanzas, administración, marketing digital y recursos humanos, de acuerdo al informe Mercado Laboral Argentino 2025 de Adecco.

Especialización continua

Conciliar ambos panoramas es un desafío. Hay profesionales calificados, pero también una brecha importante que demanda una especialización continua y credenciales académicas que abran la puerta a nuevas oportunidades, con un enfoque especial en competencias como pensamiento crítico y capacidad de adaptación a entornos digitales complejos, que son las nuevas necesidades del mundo laboral y pueden aportar a la economía local y proyectar el talento argentino a los mercados globales.

En este escenario, la formación de posgrado y, en particular, las maestrías online, comienzan a ganar protagonismo como herramienta para cerrar la brecha entre oferta y demanda laboral.

Ahora bien, Argentina se consolidó como uno de los principales polos de talento IT del mundo, pero en un mercado donde la demanda no frena, saber programar ya no es suficiente, entonces, qué buscan las empresas tecnológicas globales y qué necesitan los profesionales para crecer en el sector.

Perfiles demandados

Según Ana Gorleri, de GlobalLogic del grupo Hitachi, hay una paradoja en el mercado tecnológico argentino que vale la pena nombrar: nunca hubo tanta demanda de perfiles IT y, al mismo tiempo, nunca fue tan difícil para una empresa encontrar al profesional indicado. No es una contradicción, es la señal más clara de que el sector maduró y que las reglas del juego cambiaron para todos.

Por ejemplo, Gorleri señala que en GlobalLogic prevén incorporar más de 450 profesionales en la Argentina durante el 2026. No es un número menor, y tampoco es casual: el país concentra más del 80% de las contrataciones en la región, una tendencia que se sostiene año tras año.

“Pero más allá de los datos propios, lo que esa cifra refleja es algo más amplio: la Argentina sigue siendo un destino de referencia para las empresas tecnológicas globales que buscan talento de calidad”, dice la ejecutiva que explica que la Argentina no compite por volumen en el mercado IT global, compite por valor agregado. “Esa es, a la vez, su mayor fortaleza y su mayor desafío”, agrega.

Para Gorleri, el país reúne condiciones que pocos mercados de la región pueden ofrecer simultáneamente: profesionales altamente formados, alineación horaria con Europa y los Estados Unidos, y un ecosistema tecnológico con décadas de madurez, eso lo convierte en un polo natural para el “nearshoring” y en un centro de expertise técnico para toda Latinoamérica.

Disposición a aprender

¿Pero qué perfiles buscan las empresas hoy? Cuando se refiere a talento tecnológico, no se refiere exclusivamente a los perfiles más especializados o de nicho. La experiencia de GlobalLogic indica lo contrario: la mayor parte de la demanda recae sobre profesionales con base sólida en tecnologías transversales y, sobre todo, con disposición real para seguir aprendiendo.

“Las búsquedas más activas hoy incluyen Data Engineers, desarrolladores Back-end, Front-end y Fullstack con manejo de Java, Node, .NET, Python, React y Go, además de especialistas en Automatización de pruebas, Ciberseguridad, DevOps, Cloud e Inteligencia Artificial y Machine Learning”.

Explica Gorleri que lo que tienen en común estos perfiles no es solo el conocimiento técnico: es la actitud frente al cambio. En un mercado en el que una tecnología puede volverse obsoleta en dos o tres años, la capacidad de desaprender es tan valiosa como la de aprender.

Las empresas que operan a escala global no buscan enciclopedias andantes; buscan personas que sepan moverse en la incertidumbre.

Competencias blandas

¿Qué es lo que marca la diferencia? “Si tuviera que señalar qué separa a un candidato del resto en el mercado actual, no empezaría por el stack tecnológico, empezaría por las competencias blandas, que en entornos remotos y globales se vuelven determinantes: la comunicación efectiva, el trabajo en equipo a distancia, la proactividad, la autonomía y el pensamiento crítico. A eso sumo la gestión del tiempo y la creatividad para proponer soluciones, dos habilidades que se subestiman y que en la práctica diaria hacen una diferencia enorme”, señala.

La flexibilidad también es clave, pero no en el sentido de estar disponible a cualquier hora. “Me refiero a la flexibilidad intelectual: la apertura para enfrentar problemas nuevos con herramientas que quizás todavía no se dominan del todo. Esa disposición, combinada con una buena base técnica, es lo que más valoramos al momento de incorporar a alguien al equipo”.

El desafío de la retención

Ahora bien ¿cómo retener talento cuando el mundo compite por él? El desafío de la retención es, probablemente, el más complejo que enfrentan hoy las empresas tecnológicas en la Argentina. La oferta global llega directamente al celular de cualquier profesional con experiencia.

Frente a eso, una propuesta de valor que se limite al salario tiene los días contados. Lo que realmente inclina la balanza es el proyecto: la posibilidad de trabajar en soluciones de escala global, de crecer profesionalmente con un plan de carrera claro, de acceder a capacitaciones técnicas que mantengan los conocimientos actualizados.

Por último, Gorleri brinda un consejo para quienes quieren crecer en tecnología: Cuando me preguntan qué le diría a alguien que quiere desarrollarse profesionalmente en el sector, siempre vuelvo a lo mismo: que no tenga miedo de empezar. Gran parte del crecimiento en tecnología ocurre en la práctica, haciendo preguntas, equivocándose y trabajando codo a codo con otros.

Dice que la perfección técnica no es el punto de partida; es, en todo caso, una meta en movimiento permanente. Y que aprovechen las herramientas disponibles hoy, en particular la inteligencia artificial. No para delegar el trabajo, sino para aprender más rápido, para potenciar la productividad y para generar mayor impacto. La tecnología no reemplaza a las personas: amplifica lo que las personas son capaces de hacer. Esa distinción importa, y mucho.

El talento tecnológico argentino tiene todos los elementos para seguir siendo protagonista en el escenario global. El mercado está ahí. La demanda, también. Lo que hace la diferencia es la actitud con la que cada profesional decide enfrentarlo. Por lo menos así lo ven quiénes están en busca del talento argentino.