La verdadera polémica con las inversiones públicas: qué se hará con los 4 billones faltantes
El Gobierno asegura que no busca utilizar participaciones del sector público con inversiones interviniendo en la administración de las compañías privadas.
El ministro de Economía, Luis Caputo, continúa el sendero trazado por el presidente Milei en cuanto al manejo de las cuentas públicas.
NALos 4 billones de pesos que salieron del Banco Central están ahora en el sistema financiero. Probablemente, en cuentas del Tesoro en el Banco Nación. Es lo que se indica cuando se miran actualizados los depósitos en pesos a la vista, a partir del crecimiento que mostraron estas colocaciones desde la semana anterior.
No debería haber ningún problema para que desde el Ministerio de Economía se explique y desarrolle el destino del dinero que se liberó del BCRA. El problema no es ese, sino qué se hará con ese dinero. Si se utilizará para rescatar deuda, para comprar dólares (descartado por ahora) o para algún tipo de visión neokeynesiana de fomento de la economía interna retraída. También descartado.

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Sin embargo, hay algo que desde los mercados se sigue de cerca, y que podría generar aún más polémica. Al menos en una parte de los operadores del sistema financiero.
Se trata de la compra de acciones de empresas de cotización abierta en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, donde el Gobierno, a través de la ANSeS en general y el Fondo de Garantía de Seguridad (FGS) en particular, se vienen haciendo inversiones fuertes y concretas. Este dinero se suma a las posesiones que ya tiene el organismo desde la renacionalización de las AFJP en 2008.
Compras por doquier
El último período donde se tiene registro directo de estas operaciones, debido a la falta de actualización de los datos del FGS, data del segundo semestre del año pasado. En ese período las operaciones de pesos contra acciones alcanzaron los $1,9 billones entre mayo y noviembre. Un monto similar al recuperado en estos tiempos por el Tesoro y depositado en el sistema financiero.
El mes de mayor actividad fue mayo, con compras equivalentes a US$414 millones, mientras que octubre concentró otros US$247 millones. De ese total, 54% correspondió a YPF, unos US$770 millones, y otro 27% a Grupo Financiero Galicia, unos US$385 millones. Los restantes US$271 millones se distribuyeron entre otras once compañías.
El movimiento no fue una operación aislada. El FGS incrementó sus posiciones en 13 compañías: Grupo Financiero Galicia, Banco Macro, YPF, Pampa Energía, BBVA Argentina, BYMA, Loma Negra, Central Puerto, IRSA, Grupo Supervielle, Banco de Valores, Cresud y Transportadora de Gas del Norte.
Acciones en YPF
El caso más llamativo es YPF. El FGS compró 20.825.109 acciones y llevó su participación desde poco más del 1% a 6,76% del capital a octubre de 2025. Según los cálculos de 1816, las compras de YPF representaron aproximadamente US$770 millones del total desembolsado. La posición siguió creciendo después de noviembre: datos presentados ante organismos regulatorios muestran que en marzo de 2026 el FGS rondaba el 8% de YPF.
En Grupo Financiero Galicia, el Estado adquirió 80.786.999 acciones y elevó su participación de 18,1% a 21,65%. La compañía fue, después de YPF, el segundo destino de las compras, con aproximadamente US$385 millones asignados durante el período analizado.
En Banco Macro, el FGS compró 6.162.591 acciones, elevando su participación de 28,8% a 29,76%. En BBVA Argentina incorporó 1.564.686 acciones y pasó de 7,06% a 7,32%.
Sector energético
También hubo compras importantes en el sector energético. En Transportadora de Gas del Sur (TGS), la participación estatal subió de 24% a 25,33%, mientras que en Central Puerto pasó de 1,85% a 4,73%. En Pampa Energía, el FGS compró 4.071.629 acciones y elevó su participación de 22,51% a 22,81%.
En Loma Negra, el fondo incorporó 14.563.540 acciones y pasó de 5,33% a 7,82%. En Supervielle, compró 4.965.504 acciones, llevando su participación de 3,34% a 4,57%. En Transportadora de Gas del Norte, adquirió 4.239.585 acciones y pasó de 0,76% a 1,73%. En Banco de Valores, compró 14.408.137 acciones, con lo que pasó de 7,22% a 7,51%.
En Cresud, el FGS incorporó 6.492.177 acciones: 1.400.805 mediante compras en el mercado y otras 5.091.371 a través de derechos de suscripción. La participación pasó de 4,06% a 4,72%. En IRSA, sumó 7.063.082 acciones entre dividendos y derechos de suscripción y llevó su participación de 5,50% a 6,15%.
Un caso particularmente significativo es BYMA, la propia sociedad que administra los mercados de valores argentinos. El FGS pasó de tener 0,33% a 6,77% del capital. Compró 249.143.525 acciones en el mercado secundario y recibió otras 241.896.036 mediante dividendos, con un total de 491.039.561 acciones incorporadas.
La explicación oficial es financiera: el objetivo del FGS sería maximizar el rendimiento de una cartera destinada a respaldar el sistema previsional. Durante 2025 el fondo redujo parte de sus posiciones en bonos soberanos y aumentó su exposición a acciones, bajo la expectativa de que la recuperación económica y la normalización financiera elevarían el valor de las empresas argentinas.
El Estado en las empresas
La discusión política aparece porque la compra de acciones incrementa la presencia del Estado en empresas privadas. Además, una participación relevante puede otorgar derechos políticos y presencia en asambleas. El Gobierno sostiene que no busca utilizar esas participaciones para intervenir en la administración de las compañías.
El fenómeno se produjo pese al discurso oficial favorable a reducir la participación estatal. Al cierre de abril de 2026, el FGS tenía $15,76 billones invertidos en acciones, equivalentes al 13,9% de su cartera. Las energéticas concentraban $7,03 billones y los servicios financieros otros $5,33 billones. Sin embargo, la mayor parte del fondo seguía colocada en deuda pública: 78,1% del patrimonio estaba invertido en títulos del Tesoro.
La paradoja, por lo tanto, no está en que el Gobierno haya creado un nuevo fondo estatal para comprar empresas, sino en que el fondo previsional heredado de las AFJP y administrado por el Estado volvió a utilizar parte de sus recursos para ampliar su posición accionaria en compañías privadas.
La operación de US$1.426 millones representa una de las mayores intervenciones recientes del Estado argentino en el mercado accionario y abre una discusión sobre qué debe hacer el FGS con los activos que administra: maximizar rentabilidad financiera, preservar su poder de voto en las empresas o reducir progresivamente su presencia accionaria para transformar esos activos en recursos destinados a otros usos.
Millones, millones
El número de la suma de las cajas de acciones impacta. Tendrían un piso de 9.000 millones de dólares, hasta llegar a los US$15.000 millones. La distorsión entre la brecha se debe a que muchos de los papeles heredados de las AFJP no cuentan con cotización abierta, y se llega al monto por especulación financiera. Pero con cierto grado de certeza.
En total, el FGS tiene participación accionaria en 41 empresas privadas argentinas. Las principales tenencias accionarias son las de Banco Macro (27,49% del total), Edenor (26,81%), Gas Natural Ban (26,63%), Distribuidora de Gas Cuyana (26,12%), San Miguel (26,06%), Ternium (26,03%) y Consultatio (24,88%).
También tiene acciones de las firmas Pampa Energía, Telecom, TGN, TGS, Metrogas, Naturgy, YPF, Cablevisión Holding, Molinos Agro y Molinos Río de la Plata, Mirgor, Grupo Financiero Galicia, Grupo Clarín y Ledesma, entre otras. Son todos papeles que llegaron al Estado nacional a través del fin de las AFJP en noviembre de 2008.
