ver más

El primer "vino postmoderno" de Argentina tiene su nueva bodega: de quién es y dónde queda

Nacida en 2019, la bodega logró tener su propio establecimiento con una capacidad instalada para producir 100.000 litros.


Con apenas dos años y medio en el mercado y siete desde que comenzó a gestarse el proyecto, la primera bodega de “vinos postmodernos” de Argentina inauguró su propio establecimiento. Se trata de un nuevo espacio ubicado en Luján de Cuyo, sobre la ruta 40, con una capacidad de 100.000 litros, todo dedicado a la alta gama y con una gran apuesta por los sitios más destacados de Mendoza.

En medio de un contexto complejo para la vitivinicultura argentina y mundial, el sueño de Ariel Núñez Porolli, Andrés Vignoni y Facundo Impagliazzo, acompañado por un grupo de inversores privados y ajenos a la industria, se vio materializado con una nueva casa para Raquis, un proyecto que en pocos años ha logrado ganarse un lugar en la cavas de los amantes del vino.

“Fue una experiencia vertiginosa. Pusimos muchísimo corazón y una gran intensidad. Pero, previo a lo logrado en estos dos años y medio en el mercado, hubo mucho trabajo anterior. Esto arrancó a fines de 2019 como una idea, así que tuvo un desarrollo conceptual bastante largo e intenso. De alguna manera, trabajamos toda la etapa previa que fue el desarrollo de Raquis”, aseguró Núñez Porolli, quien se encarga de la dirección de la bodega.

Entre risas, el experto en el mercado vitivinícola, calificó como “un acto de inconsciencia y una cuota de locura” la decisión de los privados de acompañar la inversión en Raquis. “El momento en el que tomamos la decisión de arrancar, y en el que ellos decidieron acompañarnos, tal vez fue una ventana muy pequeña que quedaba abierta. Pero también hay que tener una enorme dosis de pasión y cierta irracionalidad, porque hay cosas que exceden la lógica. Y, en parte, esto es eso: un proyecto que va más allá de la lógica”, aseguró.

Raquis 5

Raquis concretó la construcción de su bodega en menos de tres años en el mercado.

Una nueva etapa del vino argentino

Como lo definió Andrés Vignoni, el responsable de la enología, Raquis es “el primer vino postmoderno” de Argentina. Esto se explica en la identidad de Raquis y su idea de “dejar de correr detrás de la tendencia y aferrarse a algunos conceptos básicos que hacen al vino, su fineza, la transparencia y el futuro”. “Nuestra idea es poder combinar todo lo que vamos aprendiendo, vamos transitando y no renegar de ninguna de esas cosas que hacen a la modernidad”, destacó el enólogo.

Actualmente, su portfolio se concentra en tres líneas: Las Bases, Los Parajes y Monasterio. El primero de ellos es un tinto de base Malbec sin otra apelación que Mendoza, ya que puede incluir uvas de Luján de Cuyo y Valle de Uco; en la segunda de las líneas aparece “el corazón” de Raquis, con vinos elaborados para interpretar un origen, donde la variedad es un valor secundario, allí aparecen Gualtallary, San Pablo, Chacayes o Paraje Altamira; y, por último, un ejemplar que proviene de la subapelación de Gualtallary.

“El tiempo te va dando cierto aplomo para entender que cada año, cada lugar y cada vino son una cuestión particular. Las recetas, para ser precisos, están extintas. Intentamos ser muy flexibles y estar muy encima como observadores y como partícipes de lo que hacemos de la manera más respetuosa posible”, sintetizó Vignoni.

En tanto, Núñez Porolli añadió: “Hubo un gran esfuerzo conceptual y mucho tiempo de trabajo antes de salir al mercado. Así logramos sintetizar esa idea y concretarla en un portafolio que nos viene acompañando muy bien. Tuvimos una inspiración fuerte en los lugares: nos desprendimos del enfoque varietal y empezamos a reconocer a Mendoza por cada uno de sus sitios más significativos”.

Raquis 4

El portfolio de Raquis.

De la ciencia al viñedo

El complemento de esta nueva infraestructura, que fue diseñada y ejecutada por Aldo Monterverdi, está en sus viñedos. Más allá de que para alcanzar el volumen que elaboran en sus tres líneas compran a productores seleccionados, cuentan con dos propiedades que son fundamentales para sus vinos.

El primero en Monasterio en Gualtallary, donde implantaron un viñedo en laderas y respetando la flora nativa, y el otro viñedo en los faldeos al este de Agrelo, justamente donde está ubicada la flamante bodega.

“Hemos hecho un trabajo de muchos años, de selección de sitios muy específicos dentro del Valle de Uco. No nos da lo mismo uno u otro lugar, una o otra altura, un suelo u otro. Esa selección ya tiene 10 o 15 años de ensayo y error empírico, donde ya hemos afinado muy bien qué es lo que buscamos y hacia dónde vamos”, aseguró Facundo Impagliazzo, el responsable de la agronomía del proyecto.

Un factor diferencial de Raquis es que sus cultivos están muy “atomizados” en lugares de los más destacados del Valle de Uco, como San Pablo, Chacayes, Gualtallary y Altamira, mientras que en Luján de Cuyo, además de Agrelo, han elegido Las Compuertas. “Son parcelas extremadamente chicas, de menos de una hectárea. Cada una genera un lote de uva que tiene una identidad muy marcada. Eso mismo que te da la tierra, después se interpreta en bodega para potenciarlo”, puntualizó Impagliazzo.

Para esto, trabajan con muchas microvinificaciones, con volúmenes muy bajos, lo que les da “una paleta de colores muy amplia para pintar la imagen de cada uno de los parajes”.

Raquis 1

La bodega cuenta con distintos tipos de vasijas donde evolucionan sus vinos.

La fórmula de “éxito”

Ex compañeros en Viña Cobos, la búsqueda de una nueva etapa para el vino argentino los llevó a juntarse en este proyecto y, en menos de una década lograron lo que pocos en esta industria: consolidar una marca en el mercado y tener su propio establecimiento para elaborar los vinos.

Para Ariel Núñez Porolli, el éxito que ha tenido Raquis radica en haber logrado sintetizar claramente los tres pilares en los que se basa el proyecto: “El primero es la nitidez, que se refiere específicamente a la precisión enológica y al foco en el vino y en lo que hacemos. En segundo lugar, la conservación: es un proyecto que la pone en el centro y la entiende como su forma y razón de ser en términos productivos. Y el tercer pilar es la cercanía, que tiene que ver con el impacto que generás en las personas”, enumeró.

“La forma de impactar está en cómo concebís tu proyecto y en cómo llegás a tus consumidores. Ese momento, cuando está bien diseñado y pensado, tiene un gran efecto. Trabajamos mucho en esa instancia de cercanía. Elegimos a nuestros consumidores y ese grupo inicial empezó a generar un crecimiento orgánico muy fuerte. Así, esa cercanía se fue ampliando y alcanzó a más gente. Cada lanzamiento tiene esa llegada personalizada, íntima, y realmente funcionó muy bien. Creemos que la gente necesitaba ese vínculo cercano y una comunicación directa, de primera mano”, sumó Núñez Porolli.

Raquis 6

El equipo de Raquis durante la inauguración del nuevo espacio.

El futuro de Raquis

Más allá de la inauguración de la nueva bodega, los planes de expansión de Raquis no se quedan allí. Hoy, están llevando adelante la plantación de nuevos viñedos en zonas “inaccesibles” o que hasta el momento no cuentan con plantaciones vitivinícolas, lo que les ha llevado a desarrollar sus propios sistemas de conducción y de riego.

“En Monasterio hemos plantado en pendiente hasta el 60%, en posiciones y orientaciones distintas. Es una finca de nueve hectáreas, pero está dividida en 45 parcelas, lo que nos da una identidad muy propia, muy prístina de cada uno de los lugares de la finca”, describió Impagliazzo.

Para esta plantación no se incluyó maquinaria ni remoción de suelo, lo que permitió preservar la flora nativa del lugar y conservar el ecosistema, integrándolo a la producción de la mejor forma posible, el mismo, en poco tiempo comenzará a dar uva apta para los vinos de Raquis, lo que sintetiza su filosofía de vitivinicultura de conservación. “Creemos que va a ser el fiel reflejo del lugar”, resaltó el agrónomo.