El FMI inspecciona con felicitados, un waiver y una inquietud
Los técnicos del FMI ya están evaluando el cumplimiento de metas comprometidas por el país, que puede terminar con el ingreso de US$2000 millones al BCRA.
Fuentes del FMI revelaron cómo fueron las reuniones con el Gobierno
Foto: NASin problemas, transita la etapa de fiscalización y verificación de las metas de cumplimiento del primer trimestre completo del acuerdo de Facilidades Extendidas firmado entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) el 11 de abril pasado y los técnicos del organismo ya tienen los números sobre la mesa.
Los inspectores de la misión del organismo, presentes desde ayer por la tarde en los pasillos del quinto piso del Palacio de Hacienda, recolectarán la información requerida y se la llevarán a comienzos de la próxima semana hacia la sede del FMI en Washington.
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El equipo del venezolano Luis Cubeddu demandará no más de una semana en elaborar un informe final donde se dará tilde verde a las metas; con el ya descartado waiver temporal por la falta de acumulación de reservas. Para esto habrá una fórmula no oficial del Fondo que se aplica en situaciones de necesidad: cambiar los datos trimestrales por anuales.
Esto quiere decir que el cumplimiento de la meta de incremento de las reservas del Banco Central se la medirá en diciembre 2025. Y que para ese momento tendrán que llegar a los US$2.000 millones positivos, cuando en la foto de este fin de junio están en unos US$5.000 millones en negativo.
Los dólares del FMI
Lo importante de este movimiento del FMI, es que para la segunda semana de julio podrían liberarse desde Washington, los US$2.000 millones correspondientes a la primera cuota pactada con el organismo en el programa de Facilidades Extendidas; el primer dinero que viene a completar los US$12.000 millones que fueron girados el 15 de abril.
Se llegaría así a un desembolso total de 14.000 millones de dólares, de los 20.000 totales pactados en el acuerdo de abril. Si todo sale bien, antes de fin de año, ese dinero estará en la caja de la entidad que maneja Santiago Bausilli. Y para cuando se verifique si el país llegó a la meta de acumulación de reservas durante este 2025 (probablemente no lo consiga), el total del dinero comprometido desde el FMI estará ya girado.
Además, la llegada de los US$2.000 millones que llegarían en julio, vendrán a fortalecer las reservas locales, luego que el país cumpla en tiempo y forma el 9 de julio con el pago de unos US$4.500 millones correspondientes al vencimiento de los globales y bonares de la deuda.
Las dos metas sobre las que desde Hacienda se esperan aplausos de parte de los visitantes comandados por el encargado del caso argentino, el venezolano Luis Cubeddu, son, obviamente el superávit fiscal y la no emisión monetaria. En el primer caso, Caputo exhibirá, orgulloso, el ahorro acumulado a mayo de 2025 de 0,8% del PBI. O, convertido a dólares, unos US$8.000 millones de ahorro.
Si se tiene en cuenta que para todo el ejercicio el compromiso llega a un superávit fiscal de 1,6% del PBI, y de seguir este ritmo de superávit primario (recaudación versus gasto), la meta pactada se completará antes de octubre. Y para noviembre habrá tiempo para alguna finta de lujo que permita alcanzar la meta de 1,8% de superávit, y repetir la performance del 2025.
Para diciembre, como siempre, la situación siempre empeora con gastos como aguinaldos y proveedores, lo que hace imposible cerrar las cuentas en equilibrio. Con lo cual, la magia fiscal de Caputo terminará para noviembre. Pero, parece, el impulso alcanzará para cumplir con creces la meta primaria firmada con el FMI.
La segunda meta innegociable para el Fondo es la no emisión de moneda. Cero. Ni excepciones. Algo que Javier Milei en persona gusta y disfruta cumplir, y considera la base de su modelo económico, político y social. Y que desde el primer día de permanencia en la Casa de Gobierno ordena cumplir a todo funcionario que se precie de tal.
El FMI siempre consideró que Argentina tuvo históricamente un vicio impresor de billetes locales sin respaldo, y que el tándem Milei-Caputo fue el único par de responsables de la economía argentina que entendió que por este capítulo está el verdadero motivo de los males del país, al menos los que dan origen al alza inflacionaria.
La jugada de Milei
El Fondo compró esta pasión del libertario asumida como un Padrenuestro por su ministro, y asumió como un trío la misión de no emitir un solo peso sin respaldo en los cuatro años de vigencia del mandato de Javier Milei. Y todos cumplen su compromiso.
Los problemas, saben en Buenos Aires y en Washington, viene por otro lado. Hay un dato importante de la marcha de la economía argentina, que no les cierra a los técnicos del organismo mundial que monitorean al país. Y esto, más allá de la falta de acumulación de reservas en el Banco Central.
En el Staff Report publicado días después de firmado el Facilidades extendidas del 11 de abril, el FMI recomienda que el tipo de cambio ejecutivo para el trimestre posterior al comienzo de la vigencia del acuerdo debería navegar por arriba del 20% de la cotización del día anterior a la entrada en vigencia del acuerdo.
Esto implicaría, aproximadamente entre 1.315 y 1.320 pesos frente a la cotización de cierre de la semana, aun teniendo en cuenta el alza de las últimas jornadas de cierre de mayo. Aproximadamente, un 10% menos que la recomendación del FMI. El organismo consideraba apropiado un comienzo de vigencia del sistema de bandas a un dólar navegando entre los 1.200 y los 1.250 pesos; considerando que era un muy buen inicio de régimen.
Más teniendo en cuenta que a ese nivel no hubo en los primeros días del nuevo sistema, mucho traslado a inflación. O que, si lo hubo, podría haberse controlado entre el 2,5 y el 3%. Sin embargo, la idea de los firmantes de Washington del programa de Facilidades Extendidas, nunca tuvieron en carpeta la posibilidad de que el dólar oficial operara a la baja, y que navegara hacia aguas más cercanas a los 1.100 que a los más de 1.300 pesos que consideraba el organismo como óptimos para el cierre del segundo semestre. Mucha diferencia. Más teniendo en cuenta que es el ítem que más le importa al fiscalizador general Luis Cubeddu.
Como si fuera una prima hermana de esta queja, también aparece otro cuestionamiento desde Washington. No se entiende desde el FMI, cómo es que el Gobierno renuncia a la acumulación de reservas vía compra de divisas a un valor incluso menor al estipulado desde el Fondo de más de 1.300 pesos dentro de la banda.
Más teniendo en cuenta que hubo una liquidación sojera y aceitera de más de 3.000 millones de dólares en mayo, lo que implica un nuevo récord. Y que de ese dinero, ni un solo dólar quedó de aumento de las reservas. El criterio del FMI, es que si se hubiera intervenido en el mercado de demanda de divisas del BCRA, no menos de U$S 2.000 millones podrían haber ingresado a las arcas de la entidad.
Y que, liquidación de los US$4.500 millones del 9 de julio mediante, los ahorros del Central se podrían haber incrementado en no menos de 1.000 millones de dólares. Con ese número igual habría habido necesidad de waiver, pero con un sabor más simpático desde Washington.
Sin embargo, la Casa Rosada y el Palacio de Hacienda aplicaron durante mayo otra estrategia. Más ideológica que técnica. Esperar a que el dólar llegue a los 1.000 pesos, para ahí comenzar a comprar. Y demostrarle a todo el que quiera analizar el sistema cambiario argentino, que él tenía razón al asegurar que la divisa al primer trimestre del 2025 no necesitaba de una devaluación.
Este fin de junio ratifica esa posición, pese a que está terminando el período lectivo de liquidación sojera; la que probablemente mostrará par fin de mes un nivel récord. Sin que el BCRA haya mostrado subas en el nivel de reservas por la vía de compra de dólares.
Recuerda el presidente que la batalla por la devaluación fue lo que hizo que se eyectara de las responsabilidades con la Argentina, del aún director gerente para el Hemisferio Occidental, el chileno Rodrigo Valdes, que en las negociaciones de mediados del 2024 discutía con el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo sobre la necesidad de corregir el tipo de cambio de entonces en un 20%. Mínimo. Valdes fue echado de las negociaciones, pero hacia abril del 2025, el FMI le dio, bastante, la razón.
Milei se negó todo lo que pudo al esquema de bandas, defendiendo su teoría de los 900 pesos. Pero, ya acosado por el mercado a fines del primer trimestre del año, tuvo que ceder. Y negociar las bandas cambiarias de la tercera etapa de su plan de estabilización. El techo de 1.400 pesos, fue exigencia del FMI; que no quería ni quiere una banda de máximos bajos que obligue rápido al Central a vender dólares y perder reservas.
La de 1.000 fue exigencia de Milei, que quería un piso por debajo de los 1.096 pesos de cierre del régimen anterior. Para demostrar que tenía razón. Que el valor de su diseño anterior, 100% propio, era el correcto. Y que la economía argentina de hoy se mueve más cerca de la base que del techo del sistema de bandas cambiarias que regirá los destinos de la relación del dólar y el peso, al menos hasta las elecciones legislativas de octubre.

