Dólar y tasas: a 72 horas del primer examen de Javier Milei para medir el resultado electoral
Más allá del nuevo escenario post electoral que se plantea, la clave es qué pasará con el dólar y en las tres licitaciones de la deuda en pesos hasta octubre.
El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, y el ministro de Economía, Luis Caputo.
Ni Javier Milei, ni Luis Caputo, ni Santiago Bausili, ni el resto del equipo económico tendrán tiempo para los lamentos ante el resultado de las elecciones legislativas de ayer en la provincia de Buenos Aires, que tendrán seguramente un impacto notorio en las principales variables económicas, incluida el dólar.
El Presidente, el titular del Palacio de Hacienda y el presidente del Banco Central tendrán que manejar las expectativas inestables en unas 34 jornadas habilitadas para el mercado de capitales, donde surgirán precios del dólar oficial, el blue, las acciones cotizantes en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y en Nueva York (las ADRs) y los títulos públicos.
Luego, se vivirá el evento político más importante del año, las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre, donde el gobierno se jugará, de máxima, la posibilidad de implementar reformas estructurales como la laboral, la impositiva y la previsional, en los últimos dos años de gestión de Javier Milei. Y, como mínimo, frenar el bombardeo constante desde el Congreso de leyes que atentan contra el faro máximo de un superávit fiscal permanente hasta el 2027.
Billones, billones
De esas 34 jornadas complicadas de habilitación de los mercados hasta el viernes 24 de octubre, el último día hábil de cotizaciones antes de la votación del 26 de ese mes; las más importantes serán tres: el 10 y 26 de septiembre, y el 15 de octubre.
Esos tres días serán de renovación de letras de Tesoro por unos 33 billones de pesos, dividido en 24 billones en septiembre y nueve en el compromiso de octubre. Ese mes habrá otra fecha de renovación el 29, donde habrá que negociar otros 9 billones de pesos.
Esto quiere decir, que en apenas 72 horas se verá con precisión, la opinión de los mercados, que harán su interpretación directa y puntual sobre los resultados de ayer. Para algunos, demasiado pronto para digerir la derrota del domingo, y votar sobre la buena, regular o mala salud del plan monetario, cambiario y financiero del Gobierno.
Más, teniendo en cuenta que uno de los muchos mensajes de los votantes bonaerenses es la protesta por el estancamiento de la economía real y la falta de reacción de la industria y la construcción, rubros y sectores que tienen en la provincia gran parte de los perdedores del modelo de Milei.
Tasas de interés en rojo
Para comenzar a solucionar este problema altamente negativo a nivel electoral, sería imprescindible que comiencen a bajar las tasas de interés y se reactive el crédito a los sectores productivos. Sin embargo, los vencimientos de letras del Tesoro vienen castigando al Gobierno con la obligación se subir las tasas; las que a última semana de agosto llegaron al 75%, cuando 20 días antes habían pagado el 69%.
Este combo parece campear el panorama cambiario y financiero del país en esta muy complicada etapa preelectoral hasta octubre, donde la mala praxis y las internas palaciegas parecen haber desestructurado un camino preelectoral que parecía asfaltado hasta la victoria libertaria. Una presunción que ahora parece feroz cuestionamiento.
El otro costado del mismo problema es el precio del dólar, que comienza la semana con la performance del viernes 5 de septiembre, con una cotización, en alza de 1.380 pesos. Hay que tener en cuenta que la banda superior del esquema cambiario inaugurado el 14 de abril pasado a partir de la implementación del acuerdo de Facilidades Extendidas firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), cotiza desde ayer (primer día hábil de septiembre) en los 1.467 pesos.
¿Dólar disparado?
La proyección a un incremento del 1% mensual del techo de la banda, marca una cotización de cierre del 2025 allá por el hoy lejanísimo 31 de diciembre de 1.527 pesos. Sin embargo, la cotización a futuro según el Matba Rofex de cierre del viernes, cotizó en los 1.545 y 1550, según el spot que se tome del último mes del 2025.
Se muestra entonces que, al menos para los que operan en este mercado de la Bolsa de Comercio de Rosario (referencia obligada de los sojeros locales), que se espera una cotización del dólar mayor que la evolución de la banda. O, dicho de otra manera, los mercados esperan que el Gobierno abandone esquema de bandas y libere aún más el dólar por arriba de las bandas acordadas con el FMI.
Todo esto, supuestamente, luego de las elecciones del 26 de octubre. Mientras tanto, ni siquiera la tasa al 75% logra frenar la demanda de divisas. Y, otra vez, el miércoles 10 de septiembre habrá batalla importante.
Estos datos cruzados muestran claramente que la política cambiaria del Gobierno está en observación severa. Y que ya no se confía tampoco en que pueda sostener la banda máxima de cotización pactada con el Fondo, más allá del acto eleccionario de renovación de las cámaras de Diputados y el Senado.
El Gobierno insiste en que este panorama de altas tasas continuará hasta el 26 de octubre, y que un día después, en el caso que haya victoria del oficialismo en las elecciones legislativas, las tasas comenzarán a bajar y el riesgo país nuevamente a estacionarse por debajo de los 400 puntos básicos.
Política de roll over
Ahora, el objetivo de mínima del Ministerio de Economía es no tener que convalidar el 10 y 26 de este mes y el 15 de octubre, una nueva alza en los tipos de interés que superen el 75% que se licitó el miércoles de la semana pasada, en la renovación de unos $7,667 billones, operación donde hubo un roll over de 114,66% sobre los vencimientos, pero encareciendo el costo del dinero que venía de una primera semana de agosto al 69%.
La intención oficial es cerrar la escalada de subas en ese 75% en todas las colocaciones de septiembre y la primera de octubre. O, incluso, operar alguna baja simbólica que sirva de aporte a la campaña durante los últimos días antes de las elecciones.
Habrá que reconocer tanto en el Palacio de Hacienda como en la Casa de Gobierno, que ir a votar con tasas de interés al público de promedio al 200% entre préstamos personales y tarjetas de crédito, no es un aporte a la popularidad. En realidad, en verdadero gesto desde Economía a la campaña se espera para el 14 de octubre, cuando desde el Indec se anuncie el dato de inflación correspondiente a septiembre 2025, donde se espera que los precios muestren una baja sustancial.
Sería un IPC ya no con un cero por delante, como se esperanzaban los libertarios a fines del primer semestre, pero sí con un volumen inferior al 1,5%. Fue la opción que adoptó el Gobierno ante el complicado panorama económico y financiero preelectoral: subir la tasa de interés para mantener controlado el precio del dólar y el alza de la inflación a raya.
Sostener este esquema, es lo que se juegan Luis “Toto” Caputo y el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, en las licitaciones de letras de septiembre y octubre; eventos que por jugadas del destino político del oficialismo se convirtieron en trascendentales.

