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De la cosecha récord al desafío de las reformas: el balance de un año que no dio respiro al campo

Con un aporte de divisas que superó los US$32.000 millones solo en granos, el sector aguarda por la "letra chica" del Gobierno para consolidar la competitividad exportadora.

CAMPO DE TRIGO
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Realmente, a diferencia de otros diciembres, en 2025, el mes transcurrió sin demasiadas alteraciones políticas ni económicas. Cambios normales en el Congreso con los legisladores electos; se logró la firma del Presupuesto 2026 en tiempo récord; hubo alguna baja en el equipo económico (Juan Pazo-ARCA)... Nada demasiado altisonante, lo que sirvió para que el campo se dedicara a acelerar la cosecha fina (de trigo y cebada), y la siembra de los cultivos de segunda de maíz y soja.

Sin embargo, no todo estaba dicho. Con la continuidad de feriados (seis en 4,5 semanas), y las variaciones climáticas- alterando cualquier cálculo operativo-, los productores tuvieron que hacer malabarismos para sacar camiones (con hacienda o con granos) de los campos, lo que se sintió, especialmente, en el mercado de Cañuelas que tuvo precios máximos a mediados de diciembre por la típica presión de la demanda por las vacaciones, Fiestas y aguinaldos. También la plaza agrícola local mantuvo su firmeza en el Disponible, independizándose nuevamente, de los vaivenes de Chicago que cerró el año con varias bajas consecutivas, presionado por la muy buena cosecha sudamericana (Brasil y Argentina), y la falta de compras chinas que, habitualmente, recién comienza las compras más fuertes después del Año Nuevo chino, el 17 de febrero.

Con temperaturas extremas, tormentas, granizo, temporales, sequía en algunas regiones extrapampeanas, e incendios en La Pampa y San Luis, la ruleta rusa giró alocada hasta desembocar en una inédita ola de frío (el fin de semana) con abruptas bajas de temperatura de hasta 20ºC, que entraron como una aguja en el territorio, y que llevaron a un dígito los termómetros en varias zonas rurales.

Mientras, los 800 milímetros caídos en el NEA (Resistencia-Corrientes), comenzaron a hacer crecer rápidamente el nivel del Paraná que, desde hace varios años se ubica por debajo de la media.

Todo esto, sin embargo, pasó a un rápido segundo término al tercer día del año, ni bien se conoció la situación de Venezuela que conmocionó al mundo, y cuyas derivaciones aún no se pueden prever, aunque el alerta mundial del sector petrolero ya es una señal.

Produciendo en la cuerda floja

El 2025 fue un año que no dio ni paz, ni sosiego. Como todos los años eleccionarios, no fue la excepción y el in crescendo llegó hasta fines de octubre, cuando los resultados eleccionarios (más favorables de lo esperado) dieron una clara ventaja al oficialismo poniendo así fin a dos meses (desde las elecciones bonaerenses) que se consideraron críticos.

Las sorpresas no terminaron allí. El explícito respaldo de la Administración Trump, que incluyó una jugada inédita del Secretario del Tesoro de los EE.UU. (comprando Pesos) terminó de dar vuelta la tendencia negativa y hasta se planteó la forma de un Acuerdo de Comercio e Inversiones con Washington que, si bien todavía “no ve la luz”, sirvió de suficiente respaldo hasta ahora.

Sin embargo, para el campo, el tema no termina de “cerrar”, entre otras cosas, porque aún no aparece la letra chica, ni se concretan algunas promesas públicas, como la ampliación de la Cuota de Carne (que podría llegar a 80.000 tn). De todos modos, el mantenimiento de los aranceles- mientras al resto de los países se le subían- pareció suficiente en un primer momento.

Simultáneamente, y a pesar de las insistentes ratificaciones, tampoco se avanzó con el Acuerdo UE-Mercosur que debía firmarse el pasado 20 de diciembre en Brasil, y también es público el rechazo de los agricultores europeos a esa firma.

No resultó fácil para un sector empresario, como el campo, la inestabilidad en la política interna, y los eventuales acuerdos girando sobre los principales productos que produce el país.

Pero no fue lo único pues, con muchos vaivenes, también la referencia de precios de Chicago, arrancó muy floja, para afirmarse sobre mediados de año, y volver a terminar floja en las últimas semanas mientras que, por el contrario, la carne vacuna se afirmó en todo el mundo y también en la Argentina traccionada por el déficit de oferta, en especial de terneros, vacas (que ya se liquidaron para China), y novillos pesados, tendencia que se prevé se mantendrá este año.

Ahora, además de las reformas laboral e impositiva, se espera por las licitaciones que se retomarán en febrero, con otros tramos viales, además de los FFCC y la Hidrovía que, para entonces, cumplirá un año de su fallido intento anterior.

El campo consolida más su aporte

A pesar de todos los avatares, la cadena agroindustrial sigue consolidando su presencia como principal generador de divisas, al ser el mayor exportador y con balanza dólar positiva, ya que importa muy poco.

De hecho, durante diciembre las empresas del sector granaría liquidaron U$S 1.015 millones, lo que implica 33% más que en noviembre pasado. “El mes de diciembre se caracterizó por el inicio de los embarques de trigo y cebada, así como por la continuidad de las exportaciones de soja y productos industrializados de la oleaginosa derivados del régimen especial del Decreto 682/2025 (suspensión temporal de derechos de exportación). El ingreso de divisas del mes es el resultado del anticipo de las mismas en septiembre”, informó Ciara-CEC.

Este resultado mensual permitió un incremento acumulado anual de 25% comparado con el 2024. Es decir, el sector agroexportador género, en 2025, US$6.250 millones más que en 2024, superando así los US$32.000 millones.

A esta cifra se le deben agregar, al menos, otros US$3.500 millones de carne vacuna; más de US$2.000 millones en forestales, otros US$1.400 millones en lácteos; US$ 2.000 millones en pesca; US$1.000 millones más en frutas (lideradas por la pera), además de maní, miel, fibras, etc., todo lo cual permitirá, seguramente, alcanzar los US$45.000 millones como total de los rubros arancelarios del 1 al 24, Producción Primaria (PP), y MOAs (Manufacturas de Origen Agropecuario), manteniendo así el campo y sus industrias derivadas, su primer lugar como proveedor de divisas al país.