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De bancos a billeteras virtuales: una radiografía del sistema financiero argentino

Tras la caída de la Convertibilidad, irrumpieron cambios tecnológicos y nuevos actores, tanto en el sistema financiero cono en los consumidores.

Cada vez más gente opta por hacer sus operaciones y vincularse con los bancos a través de dispositivos electrónicos en lugar de asistir a una sucursal.

Cada vez más gente opta por hacer sus operaciones y vincularse con los bancos a través de dispositivos electrónicos en lugar de asistir a una sucursal.

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Tras la implosión del régimen de convertibilidad y la posterior crisis económica, financiera y social, que ya cumple un cuarto de siglo, muchas cosas cambiaron, y una de ellas, sin dudas, fue el mercado financiero que mutó al compás de los nuevos vientos.

La transformación del sistema financiero local da cuenta que en la actualidad si bien un 97% de los residentes argentinos entre 21 y 65 años con un producto financiero opera con alguna billetera y también el 96% con un banco, veinticinco años atrás, los bancos eran los principales y casi únicos actores.

Según la consultora especializada en estos temas, Brain Network, entre los principales cambios ocurridos en este cuarto de siglo se destaca que en 2015 el 82% de los usuarios recurría con frecuencia a las cajas de las sucursales y una década después solo el 39% lo hace. Mientras tanto, el “mobile banking” solo lo usaba una minoría una década atrás, hoy en día casi el 75% de los bancarizados lo usa.

Vale recordar que, veinticinco años atrás, y en un mundo en el que las Fintech no existían, más del 90% de los colaboradores de una empresa elegían a una institución principal porque era donde recibían su sueldo, además, en ese entonces, los descuentos eran una categoría prácticamente inexistente.

Cambios vertiginosos

¿Cómo fue la transformación y cómo es la radiografía actual del mercado financiero? En el transcurso del último cuarto de siglo, el mercado financiero argentino atravesó un proceso de profunda transformación, marcado por crisis, reconstrucciones y una aceleración tecnológica sin precedentes, destaca la consultora que agrega que el esquema actual donde conviven entidades financieras, billeteras digitales y nuevos hábitos de consumo, refleja no solo los cambios estructurales de la industria, sino también la adaptación a las expectativas y comportamientos de los usuarios.

Por ejemplo, en 2001 los bancos eran los principales protagonistas en el mercado, ocupando un rol de referentes tanto para las personas como para las empresas: su confianza y trayectoria parecía inquebrantable. Pero el corralito de fines de 2001 marcó el quiebre, posicionándolos en la percepción como retenedores del ahorro.

Años más tarde, entre 2003 y 2010, el sistema bancario redefinió su ADN: redujo el riesgo, aumentó la liquidez y orientó su actividad hacia el consumo. Además, las cuentas sueldo comenzaron a jugar un papel central en la relación Bancos-Personas.

Según los estudios de Brain Network, más del 90% de los empleados en relación de dependencia elegían a una institución principal porque era donde recibían su sueldo. Hoy ese motivo de elección se ubica cerca del 60%.

Beneficios directos

En paralelo, emergió otro factor clave: los beneficios directos, incluyendo descuentos en supermercados, cuotas sin interés y promociones en shoppings. Se transformaron en los apalancadores de decisiones de consumo y de la elección de medios de pago con mayor relevancia a lo largo del tiempo.

Entre 2010 y 2015, el escenario cambió: la bancarización se expandió, el crédito al consumo creció, la tarjeta de crédito se consolidó como producto líder, y la satisfacción comenzó a estabilizarse en niveles altos.

Pero, según la consultora, ahora sobrevino un nuevo paradigma, un cambio cultural y de realidad competitiva. En una década, la forma de vincularse con el sistema financiero cambió completamente: mientras que en 2015 el 82% de los usuarios recurría con frecuencia a las cajas de las sucursales, esta cifra descendió al 39% una década después.

De manera contraria, el mobile banking que era un canal que sólo utilizaba un 15% de los bancarizados en 2015, hoy en día es utilizado por casi el 75%, que además lo identifican como el canal de contacto favorito.

Avanza la digitalización

Los datos y números del estudio de Brain Network reflejan un cambio que va más allá de los canales de acceso al sistema. Explica que, durante años, la relación con el banco fue presencial, y recién a principios de los 2000 el home banking representó una primera capa de digitalización y de la mano de los principales bancos privados.

Sin embargo, sostiene la consultora, el verdadero punto de inflexión llegó con la masificación de los Smartphone entre 2010 y 2013, y encontró en la pandemia de 2020 su acelerador definitivo. El cambio no fue solo tecnológico: fue cultural. La institución financiera dejó de ser solamente un lugar al que se asiste de forma presencial, para convertirse en una aplicación que se puede abrir todos los días y llevar a cualquier lugar.

Así la operatoria con las billeteras se ha universalizado con un gran crecimiento, y según el estudio más del 40% del mercado las elige como su institución principal. No obstante, aclaran desde Brain Network, lo cierto es que los bancos mantienen su rol como el pilar fundamental de confianza: son el espacio donde los usuarios depositan sus ahorros a largo plazo, reciben su sueldo, gestionan su patrimonio y acceden a soluciones de crédito.

Mundo Fintech

En definitiva, constituyen el ámbito donde el dinero se administra y resguarda, siguen siendo actores centrales, junto con las billeteras/Fintechs que elevaron el estándar de experiencia, simplificaron procesos y aceleraron la adopción digital, generando mayor inclusión financiera en múltiples sectores y ocupando espacios muy relevantes en el mercado, explican.

“No se trata de una sustitución de canales, de drivers, o de tipo de jugadores, sino una evolución del ecosistema”, señala Lionel Holzman de Brain Network.

Para estos especialistas, la historia de estos 25 años no es solo la de un sistema que logró reconstruirse, es la de una estructura que aprendió a adaptarse, incorporar nuevos jugadores y responder a un usuario cada vez más exigente, y que continuará evolucionado, con múltiples transformaciones mediante alianzas, adquisiciones, integraciones, llegada de nuevos jugadores internacionales, Open Finance, desarrollo de nuevos formatos de pago y el impacto transversal de la Inteligencia artificial en la experiencia del cliente y en la personalización de la propuesta de valor.