Con el dólar en baja y el riesgo país en 526 puntos, es hora de mirar a la economía real
Tras una semana positiva en el plano financiero y con el dólar bajo control, el Gobierno se prepara para debatir la reforma laboral y recibir al FMI en febrero.
Javier Milei y Luis Caputo con Kristalina Georgieva, en la previa de la llegada de una nueva misión del FMI al país en febrero, que pondrá el foco en qué pasa con el dólar y si el Banco Central acumula reservas.
La semana en la que el presidente Javier Milei se vio nuevamente cara a cara con su par norteamericano, Donald Trump, en el Foro Económico Mundial de Davos, cerró con buenas noticias para el Gobierno en el plano financiero y con el dólar, pero dejó algunas luces amarillas, que empiezan a emerger como grandes desafíos para 2026.
Con el dólar calmo y en franco retroceso, subas en la mayoría de las acciones en la plaza local y también en Wall Street a través de los ADR (American Depositary Receipt) de empresas argentina que cotizan en la Bolsa de Valores de Nueva York, avance de los bonos soberanos y consecuente caída del riesgo país a 526 al cierre de la semana, el nivel más bajo desde junio de 2018, el Gobierno se prepara para una dura batalla en el Congreso por el proyecto de Modernización Laboral con unos porotos en el bolsillo.
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Días después, ya entrado febrero recibirá una nueva misión del Fondo Monetario Internacional, que auditará las cuentas y volverá a pedir que el Banco Central acumule reservas para hacer frente a los compromisos de deuda de este año. El ministro Luis Caputo le pedirá el desembolso de los US$1.000 millones pendientes del acuerdo alcanzado por 20.000 millones de dólares en abril pasado.
Hoy el Gobierno puede mostrar que pese a la fuerte demanda de divisas por turismo en pleno período vacacional, el Banco Central está comprando dólares, y ya suma US$978 millones desde el comienzo de año, y que en ese contexto el tipo de cambio oficial Banco Nación retrocedió 40 pesos desde la primera rueda del año.
Cuentas en orden
Estas premisas tranquilizan los ánimos en el Palacio de Hacienda, y son toda una rareza en el país acostumbrado a veranos movidos en materia cambiaria. Parte de eso deviene de la propia política económica del Gobierno, que en 2025 obtuvo un superávit fiscal primario de 1,4% del PIB y 0,2% de superávit financiero, esto es contabilizando los pagos de intereses de la deuda pública.
La buena noticia es que ya hilvanó dos años consecutivos de cuentas equilibras y con un mínimo superávit, pero superávit al fin. Es uno de los legados que quiere dejar el presidente Milei como resultado de su gestión en la Casa Rosada.
Pero el panorama se vuelve un poco más complejo cuando se analizan las razones que explican ese resultados de las cuentas fiscales. En primer lugar, un fuerte recorte de la obra pública por segundo año consecutivo, jubilaciones muy bajas para tres de cada cuatro jubilados y pensionados.
Los olvidados de siempre
Se estima que el 75% de los jubilados y pensionados (6 millones de personas) cobra el haber mínimo que está en $349.300 más un bono de $70.000, que se mantiene sin cambios desde enero de 2024. Con eso llevan al bolsillo $419.300 al mes para alimentación, medicamentos, alquiler, servicios, vestimenta y lo que haga falta.
No sorprende entonces, que según datos de la consultora Scentia conocidos esta última semana, el consumo masivo (alimentos, bebidas, productos de limpieza e higiene personal) haya caído en diciembre -0,3% respecto de diciembre de 2024, con un derrumbe de -5,2% de las ventas en supermercados en acumulado del último año y de -5% en cadenas mayoristas.
Débil actividad económica
El punto central es que la actividad económica está en retroceso en los principales sectores generadores de empleo, como el comercio, la construcción y la industria manufacturera. Los propios datos oficiales dan cuenta de esta situación.
El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) correspondiente a noviembre 2025 y difundido el miércoles pasado, deja en claro que hay un problema en la economía real. La industria manufacturera cayó ese mes -8,2% respecto de noviembre de 2024, el comercio mayorista y minorista -6,4% y la construcción -2,3%, y la Pesca se derrumbó -25%, aunque aquí pesan algunas cuestiones estacionales.
Crecieron sí la Intermediación financiera (13,9%), Agricultura y Ganadería (10,5%) y Extracción en minas y canteras (7,0%). Con la economía en modo estabilización, la agenda económica del Gobierno debiera empezar a contemplar cómo mantener el orden fiscal y la calma financiera y cambiario pero en un contexto de mayor actividad económica para que el programa no se caiga por falta de recaudación y caída del empleo.

