Causa YPF: BlackRock aguantó, apostó fuerte y ganó tras la decisión de la Justicia de Estados Unidos
El mayor fondo de inversión del mundo siempre vio a los activos argentinos como una opción rentable y la realidad le dio la razón.
Larry Fink, CEO de BlackRock, desarrolló una estrategia de inversión a largo plazo y tuvo paciencia para sostener la decisión y la resolución de la Justicia de EE.UU. por el juicio por YPF, ahora empezó a obtener beneficios.
EFEEl dato relevante es que nunca se fue y ahora tiene su revancha y con creces. Larry Fink, el titular y mentor del fondo de inversión BlackRock siempre apostó por Argentina en general, e YPF como emblema local, en particular.
Aguantó manteniendo la acción de la petrolera desde antes de la renacionalización del 2012, soportó la caída y renacimiento del papel en la marcha del juicio en los tribunales de Loretta Preska de la primera instancia primero y los sostuvo en la aventura en la Corte de Apelaciones de Nueva York, donde finalmente el mes pasado Argentina tuvo un fallo favorable.
A partir de ahí, comenzó a ganar dinero y pudo recuperar con creces lo que había perdido antes. Y, ahora, puede celebrar que su opción fue la correcta. Al sostener la acción en los tiempos difíciles, puede ahora festejar. Y mostrarse ante el mundo, que casi siempre gana. Y que lo importante es esperar. Se supone que pudo ganar en dólares casi un 30% en menos de un mes. Una enormidad.
Montaña de dólares
Fink puede mostrar que siempre se quedó con sus inversiones en el país. Es verdad que en los malos tiempos amenazó hacerlo, pero nunca lo concretó. Prometió vender y abandonar todo. Pero, al revés, aumentó sus compras, aunque haya perdido mucho dinero en el país. Pero ahora busca su revancha.
Larry Fink es un actor silencioso muy importante y poderoso en el país. Se trata del inversor privado que, a través de BlackRock, posee mayor cantidad de títulos públicos y acciones de empresas de origen local que cotizan en Buenos Aires y Wall Street. Se estima que es acreedor de entre 5.000 y 6.000 millones de dólares, lo que lo convierte en el segundo acreedor general del país, luego de, obviamente, el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El fondo BlackRock, el más importante del mundo, apostó por activos financieros argentinos entre fines del gobierno de Cristina Kirchner y los primeros dos años de la gestión de Mauricio Macri; pasó tiempos de zozobra, y pérdidas millonarias, con estas posiciones en el mercado de capitales con nombre de bonos y compañías argentinas. Y perdió. Fortunas.
Apuesta por Milei
Sin embargo se convirtió, desde la llegada de Javier Milei al poder, en uno de los inversores más importantes de títulos públicos y privados con aire local y, en estos años, recuperó su apuesta. Y desde este año, ya está ganando. Especialmente por haber mantenido la acción de YPF.
Sin mayores rencores, luego de haber protestado (con razón) durante el canje de 2020 organizado por Martín Guzmán, el fondo de Fink amenazó con vender todas las existencias locales, tanto en títulos públicos como en acciones de compañías argentinas.
Sin embargo, Fink mantuvo sus pertenencias; evitó con su permanencia una corrida que hubiera sido terminal para la gestión de Alberto Fernández y, aparentemente, apostó al comienzo de la gestión Milei a un crecimiento de los papeles locales. No lo hizo por una cuestión sentimental. Lo hizo por un cálculo efectivo: desde fines del gobierno anterior, BlackRock, en Argentina ganó mucho dinero.
Los activos de BlackRock
BlackRock, se sabe, mantiene en sus carteras gran parte de los bonos de la reestructuración de Guzmán. Recibió un Valor Presente Neto del 54,8%. El precio de esos bonos navegó desde el canje de octubre de 2020 al final del gobierno neokirchnerista al 37% de su valor. Esos bonos hoy tienen un valor mayor al 60%.
El fondo BlackRock parece no estar disconforme con el resto de sus posesiones. O al menos no redujo su presencia en la economía real argentina. Tampoco dio señales de descontento con sus tenencias en empresas de varios sectores industriales y servicios claves.
Tiene además presencia como socio de la Argentina en la economía real. No solo por su intervención como accionista de multinacionales de fuerte presencia local como Coca-Cola, Bayer, Apple, Microsoft, Telefónica o Procter & Gamble, sino como propietario de acciones de varias de las empresas más importantes del mercado como Mercado Libre, Tenaris, Grupo Galicia, Banco Macro, Telecom, Pampa Energía, TGN, Arcos Dorados y Adecoagro.
Menú de inversiones
Como sucede en casi todos los países del globo, BlackRock es un socio de la Argentina, tanto en la economía financiera como en la real. Se estima que posee deuda local reestructurada en 2020 por unos US$ 2.000 millones.
Había entrado de cabeza en mayo de 2018, comprando casi la totalidad de unos títulos llamados Bono del Tesoro (BOTE) 2023 y 2026, lanzados por el entonces “Messi de las finanzas”, Luis Caputo, quien había utilizado esos papeles para el rescate de las ya ilustres Lebac, una operación que el entonces ministro cerró vía telefónica moviendo sus contactos personales; colocando la deuda en manos de BlackRock y Templeton.
La intención del gobierno de Macri era la de sostener el dólar en $25, desmantelando la presión de pesos que se liberarían por el pago de las Leliq a cambio de un papel en moneda local que pagaría el 20% anual y que, con el tiempo, vencería a la inflación.
Se mencionaba que la llegada de estos inversores se debió a una intervención del gobierno de EE.UU., en tiempos en los que Macri y Donald Trump eran aliados económicos y políticos a nivel mundial. Con los BOTE, ambos fondos perdieron fortunas, lo que cambió radicalmente hacia adelante la visión de BlackRock sobre el país.
Acciones de YPF
En YPF, BlackRock es el segundo inversor privado luego del fondo mutualista Wellington, e ingresó en la petrolera en los tiempos en que el kirchnerismo abría el capital para sumar socios de nivel internacional, bajo consejo de los entonces buenos amigos de Repsol.
El tiempo pasó, en abril de 2012 la petrolera se renacionalizó, los accionistas españoles desaparecieron, pero BlackRock mantuvo posiciones. Incluso se mostró “friendly” con el país ante el juicio que el fondo Burford inició por la operación de renacionalización, ofreciendo servicios de amicus curiae en el tribunal neoyorquino donde se desarrolla el caso. Y ahora, al aguantar el chubasco de 11 años de juicio, festeja su decisión. Se lo merece.
Calificado en 2014 como “fondo buitre” por Cristina Kirchner (al tener acciones de la papelera Donneley, que cerró sus puertas ese año), el compromiso del fondo de Fink como socio local había hecho cumbre durante el gobierno de Macri, con el que tuvo dos encuentros y cuando decidió abrir una oficina, en julio de 2018 en el país, eligiendo dos impactantes pisos en la zona de Catalinas, desde donde fiscalizaría las enormes posesiones medidas en miles de millones de dólares que BlackRock tiene en Argentina y Uruguay.