Boletín 1er semestre: bien en desinflación y acumulación de reservas, mal en la actividad
La economía se adentra en el segundo semestre. Los especialistas advierten que los vientos externos han cambiado. Mientras tanto, muchos han comenzado a desarmar posiciones.
Se despertó el dólar, y algunos analistas replantean las apuestas al peso, considerando volver a posiciones en dólares. Ya desde hace meses, las principales gestoras y financieras locales aconsejaban “recoger el barrilete”, desarmando las apuestas al “carry trade” ante la primera señal de alerta en abril, cuando el dólar tocó mínimos. Inflación fue el principal foco.
El clima económico: entre la euforia y la cautela
En el mercado, los ánimos se vieron atemperados por el desempeño de la selección de fútbol en el Mundial de la FIFA. Se ponderan algunos indicadores económicos, mientras que el clima político genera preocupación, especialmente las esquirlas de la interna libertaria. Un buen resumen del momentum, según el consenso del mercado, sería: muy bien en la desinflación, muy bien en la acumulación de reservas y regular, tirando a insuficiente, el nivel de actividad. Parte de esto se refleja en los sondeos de opinión.
Sin embargo, lo que se percibe en el mercado es que ya es tiempo de “recoger los barriletes”. No solo por el “sano” deslizamiento del tipo de cambio nominal que trepó a niveles de $1.500, sino porque lo que llamó la atención de los analistas fue que, en un mes con fuertes compras de reservas del Banco Central (BCRA), el dólar subió.
Las perspectivas para el segundo semestre proyectan un escenario diferente al del primer semestre, donde la carrera de la nominalidad era liderada por la inflación, seguida de la tasa de interés y detrás el tipo de cambio. Para la segunda parte del año, el consenso proyecta una recuperación del tipo de cambio, pero con tasas de interés que comenzarán a recuperar terreno en términos reales.
Los analistas creen que, en el segundo semestre, descontando un menor ritmo de compras de reservas del BCRA, con lo visto ya en junio, la presión sobre el mercado de cambios se intensificará, pero no solo por cierta ansiedad electoral sino, por sobre todas las cosas, porque hay dudas sobre la otra pata de la oferta de divisas: el ingreso de capitales vía colocaciones de deuda, préstamos y apuestas al carry trade. Ocurre que en la primera parte del año además del buen flujo de divisas por el canal comercial (agro y energía), el canal financiero aportó mucha oferta vía la colocación de bonos privados (obligaciones negociables) y toma de préstamos. Y, ahora hay dudas si el flujo se mantendrá o se desacelerará. Un tema no menor.
Por eso ante la señal de mayo donde el BCRA tuvo compras récord y así y todo el dólar operó en alza, los inversores recibieron la recomendación de empezar a desensillar hasta que aclare, o sea, a desarmar posiciones.
Bajo el esquema de política económica actual, el tema de la monetización de la economía es relevante. Es decir, el Gobierno apuesta a que la gente y las empresas demanden más pesos para así no solo re-monetizar la economía sino para que las compras de reservas no obliguen a esterilizar los excedentes monetarios, o sea, a que el BCRA o el Tesoro coloquen deuda para capturar los pesos excedentes en circulación. Hasta el momento la monetización no canta presente. Los depósitos caen y el crédito no reacciona. Nadie espera que la tasa mensual de inflación vaya rápido al 1% pero sí que seguirá descendiendo, gradualmente, hacia ese objetivo. Más bien proyectan una inflación en una meseta. Entonces, con un dólar más dinámico que la inflación y con un BCRA que debe seguir acumulando, resulta imperioso que las tasas de interés vuelvan a ser positivas en términos reales, o sea, le ganen al IPC.
La política monetaria y la acumulación de reservas
Por otro lado, los vientos favorables en el exterior parecen haber cambiado. La nueva era de la Fed, bajo la dirección de Kevin Warsh, podría llevar a subidas de tasas, en contraste con los deseos previos. A esto se suma el retroceso de los precios de las materias primas y la fortaleza del dólar a nivel mundial. El panorama externo no luce tan amigable como hasta ahora.
El escenario a corto plazo para el "carry trade"
Entonces, con un dólar más dinámico que la inflación y un BCRA que debe seguir acumulando reservas, resulta imperioso que las tasas de interés vuelvan a ser positivas en términos reales, es decir, que le ganen al Índice de Precios al Consumidor (IPC).
¿Qué escenarios se vislumbran para el dólar y las tasas?
En el mercado se plantean cuánto más puede bajar ahora para que el Gobierno vuelva a acceder a los mercados voluntarios de deuda internacional. Con la suba de las primas de la deuda corporativa estadounidense Triple C, el riesgo argentino debería ser de unos 500 puntos. Los analistas no ven muchos “drivers” que compriman la prima de riesgo país mucho más por sí sola.