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Bodegas Bianchi dio un paso clave para evitar el concurso y la quiebra: de qué se trata

La empresa comunicó que logró un acuerdo con sus acreedores para regularizar su deuda. Al día de hoy, son más de $1.500 millones en cheques.


La luz al final del túnel empieza a vislumbrarse en la delicada situación financiera de Bodegas Bianchi. Es que la empresa sanrafaelina dio un paso clave en la reestructuración de su deuda con el objetivo de evitar el concurso de acreedores y la posibilidad de una quiebra. Según informaron, lograron el respaldo de sus acreedores financieros para la reestructuración de sus pasivos.

De acuerdo a los datos de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la compañía casi centenaria acumula al cierre de la primera semana de junio un total de 196 cheques rechazados por la importante suma de $1.597.661.640,91. A eso se le suma una deuda bancaria de $17.046 millones, la cual se divide, según su importancia, en $4.998 a Supervielle; $2.056 millones a Macro; $1.936 a Bapro; $1.709 a ICBC; unos $1.604 a Comafi y $1.538 millones al Banco Nación.

La reestructuración de la deuda

La buena noticia para la firma creada en 1928 en el Sur provincial es que en la jornada del lunes informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que alcanzó un acuerdo de standstill que suspende temporalmente acciones de cobro mientras negocia el reperfilamiento de su millonaria deuda.

La misma se dio a conocer por un comunicado firmado por Rafael García Bianchi, presidente del directorio de Valentín Bianchi S.A.C.I.F. En el breve texto también explicaron que la fase de negociación con los acreedores “se enmarca en los esfuerzos integrales de Bodegas Bianchi por reordenar sus pasivos con proveedores y demás integrantes de la cadena de valor, con quienes la sociedad se encuentra actualmente negociando alternativas de solución”.

La compleja situación de la compañía fue comunicada ante la CNV en febrero de este año, “frente al escenario de estrés financiero generado por el contexto macroeconómico que afecta a toda la industria y su impacto en la operatoria diaria de la Sociedad”. En ese momento, el directorio de Bianchi inició un proceso de reordenamiento y reperfilamiento de los pasivos financieros.

El delicado estado financiero había adquirido conocimiento público en enero de 2026. Con Ariel Núñez Porolli, un experimentado en el negocio del vino, a la cabeza con una consultoría integral, la bodega asumió el compromiso de regularizar la situación, con un fuerte respaldo en “relaciones comerciales sólidamente añejadas y sostenibles en el tiempo”.

Bodegas Bianchi

La historia de Bodegas Bianchi

En 1928, Valentín Bianchi fundó en San Rafael la bodega que lleva su nombre. Con el tiempo y de la mano de productos populares en la mesa de los argentinos se consolidó como un ícono de la viticultura nacional, combinando con el paso de los años con etiquetas de referencia para la alta gama.

Don Valentín Lacrado, Famiglia Bianchi, Enzo Bianchi, María Carmen y Bianchi Particular son algunas de las etiquetas más conocidas de la empresa. También se convirtieron en referencia en los vinos espumosos y los frizantes, con el desarrollo del popular New Age en la década del ‘90. También, entre sus hitos se puede enumerar la colaboración que tuvo con la Fundación Leo Messi, haciendo su vino oficial.

Para 2018 la empresa se expandió hacia el Valle de Uco con la incorporación de una nueva bodega con capacidad de vasija para 500.000 litros, estiba para 400.000 botellas y un edificio de 2.000 m2. Toda una estructura apuntada a la elaboración de sus vinos de alta gama.

Con la tercera y cuarta generación hoy al frente de la empresa, Bodegas Bianchi es uno de los casos especiales dentro de la industria nacional, siendo de las pocas que al día de hoy continúa en manos de los descendientes de la familia fundadora.

Sin embargo, desde hace un tiempo el manejo de la gerencia de la empresa es ajeno a los miembros de la familia, sino que recae en representantes elegidos por cada uno de los herederos/accionistas. Incluso, los miembros del clan tienen la imposibilidad de participar dentro de la estructura operativa de la bodega.