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Javier Milei no negocia el superávit

Rural cerró sin anuncios. El clima ayuda hasta ahora. Altibajos en Chicago por el conflicto bélico. El Congreso atrasa leyes. Crecida castiga al este.

Javier Milei en el acto de inauguración de la Exposición Rural 2026.

Javier Milei en el acto de inauguración de la Exposición Rural 2026.

Juan Mateo Aberastain/MDZ

"La única alternativa al superávit, es el déficit", insistió Javier Milei en su discurso del domingo en la Rural, donde no hubo anuncios tributarios, pero tampoco cambios de rumbo.

La frase quedó resonando entre los empresarios, especialmente del sector agropecuario, que esperaban algún avance más en materia de recorte de retenciones, siquiera, para algunos de los muchos productos que aún soportan este impuesto.

Sin embargo, el rígido esquema oficial fue explícitamente reconocido posteriormente por la directora gerente del Banco Mundial, Kristalina Giorgieva quien, a poco de arribar al país, destacó que “Argentina no necesitará financiamiento adicional”, lo que constituyó todo un aval a la política vigente.

Pero, a pesar de la falta de novedades sobre menor presión tributaria, los datos, complejos, siguen siendo positivos y, aunque algunos preveían caídas de área etc., la nueva campaña 26/27, muy avanzada en la siembra de los granos finos, muestra exactamente lo contrario. Y esto, sumado al “Niño” (húmedo) que comienza a hacerse sentir (al menos en la crecida de los grandes ríos), hace prever un nuevo ciclo de aumento productivo que se acerque, o hasta supere, el récord de165 millones de toneladas de este año.

Javier Milei se reunió con Kristalina Georgieva en Casa Rosada.

Javier Milei se reunió con Kristalina Georgieva en Casa Rosada.

Más aún, hasta podría salirse del estancamiento en alrededor de los 42-43 millones de hectáreas de siembra con la única duda sobre los fertilizantes, insumo estratégico para la agricultura, sobre todo los nitrogenados como la urea, a partir del recrudecimiento del conflicto en el Estrecho de Ormuz.

Pero justamente esto, con el impulso alcista que volvió darle a los precios de los granos semana pasada, impulsando a una soja que llegó tocar los U$S 460/tn, mientras que el maíz trepaba a U$S 183/tn ,y el trigo que casi alcanzó los U$S 260, fueron suficiente incentivo para avanzar sobre las siembras, incluyendo las ya imprescindibles rotaciones.

Leyes que vienen, leyes que van…

A diferencia del Ejecutivo, que impulsa leyes en forma casi permanente (buenas y malas), el Congreso se muestra mucho más retraído, y con una perfomance baja que hace prever un empeoramiento para el año próximo, en plena campaña presidencial.

Así, son varios los proyectos que siguen pendientes, en especial todo el paquete que hace a la estratégica propiedad privada, desde la tierra (demorado en el Senado), hasta las Patentes, pasando por semillas, y otros ítems que esperan las sanciones para disparar sendas inversiones, y que son observados muy atentamente desde los EE.UU. y la Unión Europea (UE).

Otros casos, son los de varios DNU (Decretos de Necesidad y Urgencia), que en su momento fueron “rechazados” por el Parlamento, y ahora vuelven en forma de proyectos de ley, tal el caso de la Desregulación de la Marina Mercante, entre otros, claves ahora para las provincias que quieren reactivar sus puertos y la actividad comercial.

En ese grupo también se incluiría la propuesta de ampliación del RIMI (Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones), que impulsa la santafesina Carolina Losada, que introduce modificaciones clave a la Ley de Modernización Laboral.

La idea, que en su momento fuera trabajada en el seno de Barbechando, cuenta también con el respaldo del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), al incorporar dos cambios clave.

Por un lado reduce el umbral mínimo de inversión de U$S 160.000 a U$S 50.000 ampliando sustancialmente la base de pequeños productores que puedan acceder a los beneficios.

Pero también, crea una nueva categoría para inversiones superiores a los U$S 20 millones (hoy las grandes empresas, representan más del 50% del PBI agroindustrial nacional), que hasta ahora están excluidas del RIGI (grandes inversiones) y también del RIMI.

Junto con esta prioridad, sectores de la cadena agroindustrial también llaman la atención sobre los pendientes en la flexibilidad (y la baja del costo) laboral, considerados un escollo inexpugnable a la hora de intentar bajar los índices de desocupación.

Entre dos guerras

Sin duda, el efecto de los conflictos pendientes entre Rusia y Ucrania, e Iran-Israel/EEUU, determinan una serie de vaivenes en los precios de los mercados que se rigen, en parte, por el valor del petróleo y, en otro porcentaje, por las evoluciones del clima, en especial, por los calores de un verano extremo en el Hemisferio norte.

Ayer, por caso, la semana abrió en Chicago con fuertes recorte de 2,8% y 2,9% para los cereales (maíz y trigo), y un retroceso de hasta 3,3% en la soja, neutralizando así parte de las subas del período previo debido, especialmente, al gran retroceso relativo del barril de petróleo, y también, por las condiciones climáticas más moderadas en los EE.UU. que suavizarían los daños sobre la cosechas.

De todos modos, dista de estar dicha la última palabra en materia de cotizaciones, y de volúmenes e, incluso, la vuelta de Washington a las sobretasas al comercio internacional (ahora por la eventual competencia de trabajo esclavo), vuelven a aumentar la inquietud en el comercio mundial.

Según informó la Fundación INAI, “el motivo de las sobretasas es no haber impuesto ni aplicado eficazmente la prohibición de importar productos elaborados bajo trabajo forzoso, situación que implica un acto de competencia desleal que afecta a la economía y a los trabajadores de los EE.UU.

La Argentina, sin embargo, no resultaría mayormente afectada ahora, y mantendría su sobretasa de 10% que rige para el comercio con EEUU desde abril del año pasado.

Sin embargo, los cambios en un tema tan sensible como el de aranceles genera una inquietud adicional en los países, incluso en la Argentina, que aún no cuenta con la aprobación legislativa del ARTI (Acuerdo Recíproco de Inversiones y Comercio entre Argentina y los EE.UU), que se firmo el febrero pasado en Washington, y que incluye baja de aranceles, cupos automotrices y de carne vacuna, impide impuestos discriminatorios para los servicios digitales, y acepta reconocimiento de estándares mutuos para agilizar el comercio