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Bancos: qué pasa con la mora en las empresas y cuál es la realidad de los diversos sectores

La irregularidad de la cartera de préstamos de bancos a empresas privadas luce menos dramática que en las familias, con divergencias entre empresas y sectores.

La morosidad promedio del sistema subió en enero a 2,7%, casi dos puntos más que el mismo mes de 2025, pero entre las pymes el atraso en el pago de préstamos a bancos es mucho más complicado.

La morosidad promedio del sistema subió en enero a 2,7%, casi dos puntos más que el mismo mes de 2025, pero entre las pymes el atraso en el pago de préstamos a bancos es mucho más complicado.

Desde el año pasado se prendieron luces amarillas en el nivel de mora de los créditos de los bancos al sector privado y los últimos datos no trajeron alivio. Más bien confirmaron los datos que revelan una economía que camina a dos velocidades distintas.

Sin embargo, al comparar el nivel de la irregularidad del crédito de las empresas, en sus principales líneas de Descuento de documentos y Adelantos en cuenta corriente, no se observa un aumento tan empinado como lo visto en el caso de las familias, ya que la mora en las empresas pasó del 0,8% en enero 2025 al 2,7% en enero 2026.

Ahora bien, ¿cómo se explica esto en un contexto de crisis del consumo y tasas de interés reales históricamente altas? Sin querer “espoilear”, los datos agregados, o sea del sistema en su conjunto pueden mostrar una situación relativamente sana, al desagregar el análisis emerge una realidad muy distinta.

Ocurre que la concentración del financiamiento en unas pocas grandes empresas tiende a suavizar los indicadores generales, es decir, a nivel agregado; pero al observar la composición del crédito por sectores, tamaños y cantidad de empresa, se evidencia que la mayoría enfrenta condiciones más adversas, señalan los economistas de Analytica, quienes sostienen que los grandes números esconden tensiones crecientes en el entramado productivo.

Retraso en los créditos

¿A qué se refieren? Según los datos oficiales, la irregularidad de cartera en enero pasado fue del 2,7%, aproximadamente 0,2 puntos porcentuales más que en diciembre, donde el mayor aumento se dio en los créditos con problemas o riesgo medio. Cabe recordar que de acuerdo a la normativa vigente los créditos se clasifican en cinco niveles de situación.

La primera o normal cuando el atraso no supera los 31 días; la segunda o riesgo bajo con seguimiento cuando el atraso es de más de 31 y hasta 90 días; la tercera o riesgo medio con problemas cuando el atraso es de más de 90 y hasta 180 días; la cuarta o riesgo alto cuando el atraso supera los 180 días hasta un año; y la quinta situación es la de irrecuperable cuando los atrasos superan a un año.

Según esta clasificación del Banco Central (BCRA), la irregularidad de cartera incluye los saldos en situación 3, 4 y 5.

Dicho esto, y volviendo al análisis del sistema en su conjunto, se observa que el 42% del crédito se encuentra concentrado en apenas el 0,3% de las sociedades jurídicas que se encuentran listadas como grandes empresas, mientras el 99,7% de las restantes sociedades poseen el 58% de la deuda.

Grandes empresas y pymes

En este marco, la situación de crédito de las grandes empresas tiene una mora muy baja, apenas 0,9%, entre otras cosas porque cuentan con más herramientas para gestionar las necesidades de caja y tienen acceso a mayor y mejor financiamiento, explica la consultora.

En cambio, las pymes que suelen tener un costo de fondeo más elevado, tienen mayor sensibilidad al comportamiento de la demanda y son más propensas al uso del crédito como medida de sostenibilidad de corto plazo, allí la mora sube al 4%.

Ahora bien, al evaluar la cantidad de empresas en mora en lugar del monto, se ve que en enero el 12,9% de las sociedades jurídicas tenían al menos una deuda en situación irregular (situación 3, 4 o 5), mientras que un 3,4% tenía al menos una obligación en mora temprana (situación 2).

Analytica advierte que esto contrasta con lo registrado en los saldos, donde el 96,1% de la deuda estuvo en situación normal, lo que se explica por la concentración de crédito en grandes empresas que suelen tener sus obligaciones al día, ocultando en el volumen lo que sucede con empresas más pequeñas.

Espejo de la actividad

Pero, además, la heterogeneidad también se ve presente cuando se analiza el crédito por sector. No es más ni menos que la réplica del fenómeno en los indicadores de actividad de una economía que funciona a dos velocidades: entre los líderes, se encuentran sectores como explotación de minas e hidrocarburos, e intermediación financiera, que son los que sostienen en mayor medida los niveles de actividad, y a la vez se conforman por unas pocas empresas, muchas de gran envergadura que llevan a deudas promedio más altas y menores tasas de morosidad, por debajo del 1% en ambos casos.

Por el otro lado, sectores como la industria manufacturera, que en enero registró una caída de actividad del 3,2% interanual, reflejan una tasa de morosidad del 3,6%. Pero en su interior, también se evidencia una marcada disparidad ya que hay áreas dominadas por grandes empresas o multinacionales, que no son muchas, como el refinamiento de petróleo, la irregularidad de cartera alcanza el 1,4%, mientras que en los fabricantes de automotores se reduce a apenas 0,03%.

En contraste, algunas industrias más atomizadas muestran tasas más altas de morosidad como por ejemplo un 7,7% en confección de prendas de vestir, 7% productos textiles y 7,9% fabricantes de muebles y colchones, siendo algunos de los casos más afectados por la baja demanda y la baja en los aranceles a las importaciones.

Sectores sensibles

A su vez, se destacan molinería y curtido de cuero y marroquinería, con ratios de irregularidad del 43,3% y 40,7% respectivamente. Aun así, otros segmentos con un gran número de empresas, como los fabricantes de productos de metal o las elaboradoras de alimentos, presentan tasas de irregularidad relativamente bajas, del 1,9% y 1,1% respectivamente.

En ese sentido, la consultora destaca uno de los casos sectoriales más extremos que es el de la construcción que presenta una irregularidad de cartera del 6,1%, que coincide con una actividad que se mantiene en niveles mínimos históricos, situándose un 22,8% por debajo del promedio 2023, dado por los altos costos y una obra pública que ajustó en ese período un 87,3% tomando como medida al gasto devengado de la Administración Nacional.