Arranca el FAL: en que podrán invertirse los recursos del fondo creado por la reforma laboral
El mercado está expectante ante el inicio de un régimen que puede "alimentar" mes a mes al mercado de capitales raquítico que tiene el país.
Con la Ley de Modernización Laboral se busca derivar los recursos del Fondo de Asistencia Laboral para fortalecer el mercado de capitales.
El Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los cambios centrales de la reforma laboral impulsada por Javier Milei, entrará finalmente en funcionamiento el 1° de noviembre de 2026. Hoy terminó de reglamentarse la institucionalización que restaba, autorizando a los futuros instrumentos en los que se podrá invertir para los futuros fondos de inversión para reemplazo de los regímenes de indemnizaciones.
Básicamente, y según lo que menciona la Resolución 1276 del Ministerio de Economía publicada en el Boletín Oficial, los fondos podrán invertirse en valores negociables representativos de deuda emitidos por el Estado Nacional (títulos públicos nacionales); valores negociables representativos de deuda emitidos por las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (títulos públicos provinciales y porteños); depósitos constituidos en entidades financieras autorizadas por el Banco Central de la República Argentina (plazos fijos en bancos y entidades financieras autorizadas) y obligaciones negociables emitidas en la República Argentina por emisores privados.
Para esto, las inversiones deberán cumplir como requisitos contar con autorización de Oferta Pública; negociarse en mercados autorizados por la Comisión Nacional de Valores (CNV) y contar con calificación de riesgo “AAA” en escala nacional, otorgada por al menos dos agentes de calificación de riesgo registrados ante la CNV.
Ahora se abre un período de tiempo para que los gremios y la parte empresaria negocie la adhesión de los primeros al régimen, para que en noviembre puedan mostrarse interesados directos en utilizarlo.
Indemnizaciones futuras
La fecha original era el 1 de junio, pero el Gobierno utilizó la facultad que le otorgó la Ley de Modernización Laboral para postergar su implementación y ganar tiempo para completar la reglamentación. El Decreto 408/2026 estableció las reglas para la creación, administración e inversión de los fondos.
El mecanismo busca cambiar la forma en que las empresas acumulan recursos para afrontar futuras indemnizaciones. En lugar de esperar a que se produzca un despido y desembolsar entonces todo el dinero, cada empleador tendrá una cuenta dentro de un patrimonio separado, inembargable y de afectación específica.
Allí se acumularán aportes mensuales que podrán ser utilizados para determinadas obligaciones derivadas de la finalización de las relaciones laborales. La indemnización legal no desaparece ni se modifica por la existencia del FAL: el fondo funciona como una herramienta de financiamiento para el empleador.
La contribución inicial será de 1% de la masa salarial para las grandes empresas y de 2,5% para las micro, pequeñas y medianas empresas. La ley permite eventualmente elevar esos porcentajes hasta 1,5% y 3%, respectivamente, bajo las condiciones fiscales establecidas por la norma. El dinero será ingresado mensualmente a través de ARCA, que actuará como agente de derivación.
Mercado de capitales
El punto que genera mayor expectativa en el mercado financiero es qué ocurrirá con esos recursos mientras no sean utilizados. El FAL será administrado mediante fondos comunes de inversión o fideicomisos financieros autorizados por la Comisión Nacional de Valores (CNV).
Esto transforma a las indemnizaciones futuras en una nueva fuente de ahorro institucional de largo plazo. La CNV ya reunió a más de 90 representantes de sociedades gerentes, ALyC, cámaras y fiduciarios para avanzar en la puesta en marcha del sistema.
La reglamentación establece que las entidades habilitadas serán responsables de administrar, invertir y custodiar los recursos. Entre los vehículos posibles aparecen los fondos comunes de inversión constituidos en Argentina y los fideicomisos financieros sujetos al control de la CNV. Las comisiones de las administradoras tienen un límite legal de 1%.
Cifras millonarias
El potencial financiero es considerable. La Bolsa de Comercio de Rosario, citando estimaciones de AXIS, calculó que el sector privado registrado reúne aproximadamente 6,2 millones de trabajadores, con una masa salarial cercana a $13,3 billones mensuales.
Si se aplicaran las alícuotas previstas por la ley sobre ese universo, el flujo potencial de recursos hacia el nuevo sistema sería de una magnitud capaz de convertirse rápidamente en un actor relevante del mercado de capitales argentino.
El atractivo para el sistema financiero está precisamente en que se trata de dinero que, por su naturaleza, tiene horizonte de largo plazo. Mientras una empresa no necesite utilizarlo para afrontar una indemnización, esos recursos pueden permanecer invertidos y generar rendimiento.
El objetivo oficial es que una parte de ese ahorro se transforme en financiamiento para la economía argentina, profundizando el mercado de capitales y reduciendo la dependencia de fuentes externas.
Los primeros sectores con mayor potencial de volumen serán aquellos con grandes dotaciones de empleo privado y fuerte presencia de pequeñas y medianas empresas: comercio, servicios, industria, metalurgia, transporte, hotelería y gastronomía.
En términos gremiales, los convenios vinculados con Comercio, Gastronómicos, Metalúrgicos, Camioneros y otros grandes sindicatos podrían convertirse en ámbitos relevantes para la implementación práctica del sistema. Sin embargo, no se trata de una adhesión voluntaria de los sindicatos: el FAL es un régimen para empleadores y su funcionamiento no depende de que una organización gremial decida incorporarse.
Hay además una particularidad, la construcción y el personal de casas particulares quedan fuera del régimen general del FAL, según la reglamentación. En el caso de la construcción existe un sistema indemnizatorio propio, lo que reduce la posibilidad de que la UOCRA sea uno de los primeros sectores alcanzados.
Por eso, los primeros grandes protagonistas probablemente no serán los gremios sino las empresas y las administradoras de fondos. Bancos y sociedades gerentes ya comenzaron a ofrecer alternativas. El Banco Nación, por ejemplo, prepara la administración del FAL a través de Pellegrini FCI, mientras otras entidades financieras y administradoras privadas también trabajan en productos específicos.
Ahorro doméstico
La discusión de fondo excede la reforma laboral. Si el sistema alcanza la escala prevista, el FAL puede convertirse en una nueva fuente de ahorro doméstico en pesos y generar una masa de recursos que podría invertirse en bonos, instrumentos de deuda corporativa y otros activos del mercado argentino, dentro de las reglas que establezca la CNV.
El Gobierno apuesta a que esa capitalización reduzca el costo y la incertidumbre asociados al despido y, al mismo tiempo, genere un mercado de ahorro de largo plazo. Para los empresarios, significa transformar una eventual obligación futura en una reserva acumulada.
Para el mercado de capitales, puede significar la aparición de uno de los nuevos grandes inversores institucionales argentinos. Y para los trabajadores, el punto central será comprobar que el mecanismo financiero no altere su derecho a cobrar las indemnizaciones que establece la legislación laboral.
El FAL llega así a noviembre con una doble expectativa: ser una herramienta para financiar indemnizaciones y, simultáneamente, convertirse en una nueva fuente de capital para el mercado argentino. Su verdadero impacto se conocerá cuando comiencen a acumularse los primeros aportes y pueda medirse cuánto dinero queda efectivamente invertido y hacia qué sectores de la economía se dirige.