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Argentina sube su calificación crediticia y se abre una puerta al financiamiento externo

La calificadora Fitch Ratings elevó la nota de la deuda argentina de “CCC+” a “B-”, en un movimiento que mejora la percepción de riesgo y acerca al país a los mercados internacionales.

Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo.

Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo.

Juan Mateo Aberastain /MDZ

La mejora en la calificación de la deuda pública de la Argentina significa un avance hacia la posibilidad de que se concrete una caída en el riesgo que le abra la posibilidad al Gobierno nacional de volver al mercado de capitales para refinanciar vencimientos.

Los grandes inversores internacionales tienen restricciones para destinar sus fondos a instrumentos que no cumplen con un determinado estándar crediticio, con el objetivo de preservar el patrimonio de sus depositantes. Por eso están obligados a hacer inversiones solo en activos de alta calificación.

En las últimas horas, la calificadora Fitch anunció la mejora de su calificación crediticia de Argentina de largo plazo de ‘CCC+’ a ‘B-‘ con perspectiva estable.

Si bien aún el paso es insuficiente, acerca al país a la zona en la que puede ser elegible para proyectos de inversión.

Así se lograría una baja del riesgo país, que abarataría el crédito para empresas y bancos, que a su vez podrían bajar la tasa de interés de endeudamiento y oferta de préstamos.

Según explicó la empresa en un comunicado la mejora en la calificación responde a un avance estructural en los saldos fiscales y externos, así como a los avances en la agenda de reformas económicas y la acumulación de reservas de divisas.

Por otro lado, destacó que el gobierno ha logrado avanzar en su agenda legislativa tras las elecciones de medio término de octubre de 2025, obteniendo apoyo para la reforma laboral y un presupuesto para 2026 centrado en el equilibrio fiscal.

Ftich sostuvo que estos cambios han permitido que el país se convierta en un exportador neto de energía, lo que fortalece su capacidad para enfrentar variaciones de precios internacionales.

A pesar de las mejoras, la entidad advierte que la posición de liquidez internacional sigue siendo baja y que la economía enfrenta una alta inflación y un historial de inestabilidad.

Aunque la inflación mensual subió al 3,4 % en marzo de 2026, se prevé que caiga por debajo del 2 % para finales de año.

El reporte también señala que el crecimiento económico es desigual, concentrándose en minería, energía y agricultura, mientras sectores como la construcción se han estancado.

Para 2026, se proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 3,2 %, lo que marcaría el segundo año consecutivo de expansión.

Finalmente, los vencimientos de deuda en moneda extranjera para 2027 se consideran considerables, ascendiendo a US$9.800 millones en bonos.