Alerta en EE.UU.: por qué Wall Street no quiere jugar al lobo feroz con Donald Trump
El mercado está atento a los impulsos del presidente Trump. Los inversores de Wall Street saben que no pueden jugar el rol de Caperucita Roja.
Las jugadas del presidente Donald Trump dando señales a los mercados antes de tomar determinadas decisiones ponen en alerta a los inversores en Wall Street.
EFEHay una máxima entre los inversores que enseña que en determinados momentos no hay que arriesgarse a preguntar “si el lobo está”, en referencia al célebre cuento infantil de Caperucita Roja. Porque, al parecer, en el Salón Oval de la Casa Blanca hay una suerte de dos relojes: uno para la hora de Washington y otro para la apertura de Wall Street.
Si bien ambos husos horarios son 4 horas detrás del meridiano de Greenwich, inversores y analistas dudan cuál de ellos domina la toma de decisiones del presidente Donald Trump. ¿Por qué? Ocurre que monitoreando cierto patrón o criterio de los anuncios del líder republicano surge una especie de diseño o estrategia que va más allá de la geopolítica.
Según analizaron en el mercado, los hechos son demostrables y la cronología insoslayable. Por ejemplo, el 28 de febrero de 2026, Estados Unidos anunció sus ataques sobre Irán en pleno fin de semana, con los mercados mundiales cerrados, y Trump confirmó la operación en un mensaje en video publicado de madrugada, en una secuencia que encuadra con un patrón que se repite.
Señales al mercado
Carlos Suarez de BM recuerda que unos meses antes, en abril de 2025, ese mismo esquema ya había quedado al descubierto: tras la apertura de Wall Street, Trump publicó en sus redes sociales “¡Este es un gran momento para comprar!”.
Unas pocas horas después, Trump anunció una pausa de 90 días en los aranceles (del Liberation Day), lo que desató una de las mayores subas bursátiles de los últimos años. Pero esto no fue un caso aislado. Los aranceles globales del llamado Día de la Liberación se anunciaron tras el cierre de mercado, prolongando la reacción a la negociación fuera de hora en el llamado “after market”.
Hubo episodios similares en otras decisiones clave, desde mensajes publicados justo antes de la apertura hasta anuncios relevantes lanzados casi al cierre de la semana.
Incluso, la cadena CNN ha documentado este patrón en un análisis, señalando que los anuncios de Trump “a menudo parecen estar convenientemente ligados a la apertura y el cierre de los mercados financieros”. Lo que revela una pauta que se repite desde la política comercial hasta la gestión del conflicto con Irán.
TACO trade
Esta estrategia generó una de las estrategias más comentadas de Wall Street en el último año: el llamado “TACO trade” (Trump Always Chickens Out), algo así como que Trump -amenaza, pero- siempre se echa atrás.
Sin embargo, Suarez señala que esta idea es tan sencilla como inquietante: Trump lanza una amenaza, el mercado cae, Trump modera el tono o anuncia una tregua, el mercado rebota con violencia. Quien compró en cada corrección generada por un ultimátum “trumpiano” ganó dinero de forma sistemática.
Diversos expertos advierten que el patrón ha tenido recorrido durante el último año, aunque su eficacia ya no parece tan limpia como al principio.
¿Qué cambió? El problema es que la guerra con Irán introduce una variable que los aranceles no tenían: Trump no controla solo el desenlace, ya que Irán también tiene voz y voto.
En tal sentido, el cuarto ultimátum a Irán desde enero generó la reacción más tibia hasta la última tregua alcanzada. Las bolsas apenas cedieron un 0,5% ante amenazas de “destruir la civilización iraní en una sola noche”, en palabras del propio Trump.
Jugada conocida
Por ende, el mercado ya no reacciona al título de la tapa del Washington Post o del New York Times ni a los zócalos de la CNN o Fox, sino al siguiente movimiento de Trump. Para los analistas, el mercado aprendió a leer el patrón antes de que se complete.
Claro que detrás de esta aparente sangre fría de los inversores hay un factor clave: el miedo a quedarse fuera del rebote, el llamado FOMO. Como ocurrió tras el Covid-19 o tras la pausa arancelaria de 2025, los inversores prefieren no vender ante la incertidumbre por si el giro llega de forma abrupta.
Pero esa anestesia tiene un precio, cuanto más se acostumbra el mercado a que las amenazas no se materialicen, mayor es el riesgo de que, cuando lo hagan, la reacción llegue tarde. La moraleja de Caperucita Roja.
Hay un dato, digamos, incómodo. Unos 15 minutos antes de uno de los anuncios de distensión con Irán, se registraron movimientos de gran volumen en contratos de petróleo, en un repunte tan abrupto como difícil de explicar.
De ahí que la pregunta que crece detrás de las bambalinas de los mercados no es si Trump conoce los horarios de apertura, sino si alguien más también los conoce antes que el resto. La historia verá. Por lo pronto así se juega en los mercados.