Dónde se hace, cómo es y cuánto sale hacer parapente en las playas chilenas
Desde la cima del Cerro Tacna, en lo alto de la playa de Maitencillo, en la comuna de Puchuncaví, un desfile de lo que podríamos llamar “pájaros” gigantes adorna el despejado cielo chileno cumpliendo la fantasía que más de un humano puede haber tenido en la vida: volar. Pero no se trata de pájaros reales, sino de turistas que llegan a la costa de Chile en búsqueda de actividades extremas, algo que se puede encontrar en la Capital del Turismo Deportivo Sustentable del vecino país con los vuelos en parapente que se ofrecen.
Aunque es considerado un deporte extremo, en las alturas la sensación que se logra es de total tranquilidad, avanzando como si estuviésemos suspendidos en el aire viendo la inmensidad del Pacífico combinada con la pintoresca playa de Maitencillo, una de las más exclusivas en la costa chilena.
Para poder volar en parapente, justamente hay que abandonar la arena y llegar al final de la calle General Velásquez, donde se da el acceso al Cerro Tacna. Allí se ubica la base de Aire Libre Parapente, donde se realizan los despegues y aterrizajes de los valientes que se animan a saltar al vacío confiando en la física de las telas y cuerdas que, guiadas por un piloto profesional, se impulsan las corrientes de aire costero para sobrevolar la zona.
“Somos una empresa familiar que está hace ya 30 años en Maitencillo. Fue fundada por una persona que le gustaba mucho volar y trajo desde Europa este deporte maravilloso aquí a Chile”, contó Carola, dueña del lugar.
Elegida por locales y turistas, Carola aseguró que esta temporada ha sido creciente el número de argentinos que ha elegido hacer este deporte durante su visita al vecino país. “En la primera quincena de enero ya llevamos unos 50 argentinos que han volado. Han venido con sus familias y es muy grato tenerlos acá”, afirmó.
Vencer el miedo
Aunque para muchos la sola idea de estar suspendidos en las alturas sin más protección que un casco y los arneses que conectan al parapente les genera pánico, aquellos que rompen ese miedo y se animan a volar, pueden vivir la adrenalina que se puede sentir al momento del despegue y una dosis de dopamina al deslizarse por el aire a un ritmo que desconecta de la realidad.
“Al principio siempre van a tener un poquito de susto, de aprehensión, porque a lo desconocido siempre le tememos, pero una vez que estás acá, te vinculas y hablas con el instructor, te recibe el asistente de vuelo y todo el mundo aquí te acoge porque entendemos la situación, y te desprendes del suelo, todo cambia. Todo es felicidad, todo es confort y alegría”, describió Carola.
Con todos los mecanismos de seguridad que garantizan la tranquilidad de la experiencia, más allá del momento del despegue y el aterrizaje, el pasajero va todo el tiempo sentado, pudiendo ver el paisaje en plenitud y manteniendo una agradable charla con el piloto que ayuda a despejar cualquier tipo de temor.
Cuánto sale hacer parapente en Maitencillo
Guiados por Daniel, un piloto español que encontró en Chile y el parapente su nuevo hogar, realizamos un vuelo biplaza de 15 minutos. El mismo tiene un costo de CLP $60.000, lo que en pesos argentinos, tomando una cotización promedio de $1,4 por cada peso chileno, es $84.000. También la experiencia puede ser de 20 minutos, lo que vale CPL $70.000 ($98.000), o de 30 minutos por CLP $90.000 ($126.000).


