Equilibrio fiscal, el "arma secreta" detrás de cualquier intento fijar un esquema cambiario
La discusión sobre el valor del tipo de cambio y el régimen cambiario, la más de las veces, está mal planteada. Porque no se pueden pensar aisladamente o parcialmente. La clave pasa por plantear primero el contexto macro y las políticas que le dan forma para poder discutir con seriedad la cuestión cambiaria. En particular, porque, tal como elocuentemente lo muestra la experiencia argentina, todo régimen monetario es vulnerable mientras haya dominancia fiscal. Para discutir un régimen cambiario que sirva como instrumento de estabilización, el ajuste o la austeridad fiscal es una condición necesaria irrenunciable.
Dejar para más adelante la agenda fiscal ha sido y seguirá siendo un camino seguro al fracaso de la estabilización, cualquiera sea el régimen cambiario que se elija. Cabe preguntarse entonces para qué impulsar o preferir un cierto arreglo cambiario/monetario (convertibilidad, dolarización, competencia de monedas, flotación, etc.) si después de todo lo que importa es si habrá o no una firme determinación de alcanzar el equilibrio fiscal. Una respuesta posible es que se necesita mostrar desde el vamos y rápidamente que el set de política económica se modifica por completo.
No más déficit fiscal y no más emisión monetaria para financiarlo, por diseño y no sólo como resultado de un compromiso de determinados funcionarios (o de resultas de un compromiso con el FMI). Por lo que el gobierno de Javier Milei encara correctamente la estabilización al tomar como eje el equilibrio de las cuentas públicas.
Equilibrio fiscal es sinónimo de menos emisión y menos deuda y es partir de allí que podemos debatir el esquema cambiario. Pero por el momento, la definición de cuál será el esquema cambiario/monetario de mediano/largo plazo que tendremos en la Argentina sigue pendiente. El cepo no puede durar indefinidamente. Más allá de las distorsiones que genera, el cepo es, en cierta medida, un indicador de continuidad con el régimen anterior y es un sinónimo de fragilidad macro, que afecta seriamente las expectativas.
Lamentablemente, en numerosas entrevistas televisivas, el Presidente ha sido muy enfático en señalar que no levantará el cepo porque todavía hay una alta probabilidad de que se produzca una corrida cambiaria. Pero entonces ¿cuál es la credibilidad del programa? Si el programa ya ha logrado tantos éxitos impensados (y en tan corto tiempo) como los que resalta a diario el Presidente y su equipo ¿cómo es que podría haber una corrida?
La señal que se transmite, tal vez de manera no deseada, es que al menos, el Presidente y su equipo tienen dudas sobre cuán sustentables son sus “logros”. Además, que sostenga que, si tuviera US$15.000 millones a disposición levantaría el cepo “hoy mismo”, genera dudas sobre cuál será el régimen cambiario que sustituirá el actual: será que está pensando en uno en el que BCRA continúa reservándose la posibilidad de intervenir. Y, en tal caso ¿tiene algún precio en mente?
Foto: MDZ.
Ahora bien, ¿existe algún arreglo cambiario/monetario que se pueda implementar en 2024 con alguna chance de éxito? Y, al mismo tiempo ¿existe alguno que sea inquebrantable o inviolable? En primer lugar, pensar de nuevo en una convertibilidad tiene sus riesgos.
Está desprestigiada y además cuando se implementó, se lo hizo en momentos en que el nivel de monetización de la economía argentina era bajísimo. Hoy la cantidad de pesos de la economía es relativamente más alta y no sería fácil respaldar
con dólares la totalidad de los pasivos del BCRA. O haría falta una devaluación de una magnitud histórica.
La variante extrema de dolarización física enfrenta el mismo desafío (aunque no está desprestigiada) y la opción débil de darle al dólar curso legal y fomentar la bimonetariedad podría ser una opción (aunque menos simple y más difícil de entender/explicar) hasta tanto se deje atrás la inflación como fenómeno endémico. Pero, vale la pena insistir que, cualquiera sea el caso, la clave pasa por mostrar, de manera permanente un fuerte compromiso con el equilibrio fiscal.
No hay ningún arreglo cambiario que sea invulnerable a la indisciplina fiscal. Ninguno.
* Luis Secco, economista y director de Perspectiv@s Económicas.