El duro pronóstico sobre la inflación que pone en jaque a Javier Milei
A los ojos del mundo, Argentina atraviesa una terrible crisis económica y empeoran las previsiones -en referencia a informes anteriores- de lo que será para el país este 2024 en materia inflacionaria y actividad económica. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) habla de un periodo de estanflación - la combinación de alta inflación con recesión-.
En esta línea, el organismo internacional vaticinó que la inflación trepará al 250,6%, lo que implica un fuerte salto respecto a su pronóstico anterior de noviembre, que la ubicaba en 157,1%. Específicamente, la suba del pronóstico sobre el aumento de precios es del 93,5% y significa un incremento del 116,1% frente al índice de 2023, que alcanzó el 134,5%.
Así quedó reflejado en su informe Perspectivas, donde detallaron que “la inflación general se aceleró a finales de 2023, lo que implica un fuerte efecto arrastre para la inflación media anual en 2024”.
Al mismo tiempo, la OCDE prevé que el país enfrente una recesión económica peor que la estimada en la proyección de noviembre, al elevar su pronóstico del 1,3% al 2,3%.
En este sentido, en el informe reflejó que la Argentina será el único país del G20 que sufrirá una caída de la actividad económica, un panorama similar al exhibido en 2023 cuando fue la nación de peor rendimiento, con un retroceso del PBI de 1%. Estuvo por encima de Arabia Saudí y Alemania, que tuvieron un descenso del 0,9% y 0,1% respectivamente.
Qué es la estanflación
La palabra estanflación deriva del inglés stagflation, un neologismo acuñado en 1965 por el ministro de Finanzas británico, Ian McLeod, quien por primera vez usó esa palabra al explicar que el país no tenía solo el problema del estancamiento (stagnation en inglés) sino también inflación, actuando juntos y en simultáneo.
El principal problema que genera el combate a un proceso estanflacionario es que las recetas clásicas que suelen aplicar los bancos centrales no tienen los resultados esperados en este caso. Por caso, la suba de tasas de interés contribuye a bajar la inflación, pero contrayendo aún más la economía.
A su vez, una baja de las tasas de interés impulsa la actividad económica, pero no da respuesta a la suba de la inflación que, de esta manera, continúa complicando el panorama.
En este contexto, también es muy difícil motorizar un proceso de inversión para el sector privado, porque el financiamiento es caro, si es que las tasas de interés se mantienen en términos positivos, esto es por encima del nivel de la inflación. Las inversiones y en general la aplicación de nuevas tecnologías aportan a la oferta de bienes y servicios a menor precio, pero en el contexto de inflación, es muy difícil avanzar.

Y para los trabajadores en relación de dependencia o sectores de ingresos fijos, jubilados, pensionados, receptores de planes sociales la combinación de precios que suben sin parar y caída de la actividad económica, supone menor oferta de bienes y menor plata para gastos, al tiempo que también menos oportunidades en el mercado laboral para aquellos que estén en la búsqueda.
Previsión para el 2025
La OCDE plantea que la situación económica en la Argentina mejoraría en 2025, cuando prevé una recuperación del PBI del 2,7%. La proyección positiva es un 0,7% más de lo que el organismo había estimado en noviembre.
Asimismo también pronostican un mejor escenario inflacionario para el año próximo, con una reducción de la tasa al 64,7%, muy por debajo de lo previsto para el actual calendario, pero 17 veces por encima de la media del conjunto de los países que conforman el G20.

