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Ecos de la devaluación: la carne aumentará hasta un 30% desde el miércoles

La escalada del dólar y las medidas de Gobierno sobre el tipo de cambio impactan de lleno en el precio final de bienes y servicios. En una economía indexada a la inflación se espera una ola de aumentos.

El día después de la devaluación llega con un fuerte golpe en los precios, que impacta de lleno en el poder adquisitivo de los consumidores. Las expectativas de los agentes económicos ante el batacazo de Javier Milei no sumaron tranquilidad a los mercados y la inflación continúa espiralizándose. En este contexto, la carne ya subió estrepitosamente y se espera que sigan por el mismo camino de aumento los combustibles y tarifas.

Sergio Pedace, vicepresidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), habló con MDZ y confirmó la suba de la carne luego de las medidas tomadas por el Gobierno. "La devaluación sorpresiva de más del 22% del dólar oficial, la intervención del dólar maíz y demás hizo que se adelantarán los aumentos. Por ejemplo, el novillo (en pie) pasó de $550 a $900", detalló.

Explicó que en un mercado donde los precios están desfasados en un 50% respecto de la inflación, los precios parecen no tener techo. Y agregó que "el consumo estaba muy lindo, muy bien, pero ahora seguro baje porque la gente con la misma plata en el bolsillo no puede comprar lo mismo que antes".

Fuerte suba de la carne tras la devaluación del peso argentino.

En esta línea, Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la Argentina (CICCRA), confirmó que "de acuerdo al mercado de hoy, los precios se ajustarán entre el 20 y 30% arriba a partir del día de mañana. Después veremos si el comprador convalida".

¿El fin de Precios Justos en combustibles?

En tanto, el acuerdo de Precios Justos en combustibles, que pone un tope del 4,5% de aumento mensual, finaliza hoy. A tener en cuenta, las naftas aumentaron un 40,7% en lo que va del año frente a una inflación acumulada en el mismo periodo del 50,7% y se espera que hoy cuando se conozca el Índice de Precios al Consumidor (IPC) escale por lo menos un 7% más. Mientras que con la devaluación de ayer, consultoras ya vaticinan un piso del 8% de inflación para agosto. Es decir, el desfase ya supera con holgura el 20%.

A este factor, se suma un reclamo de larga data de estaciones de servicio, que desde junio se declararon en estado de emergencia en todo el país por "problemas de rentabilidad".

En este contexto, se espera que en los próximos días el Gobierno y las empresas proveedoras de combustibles se sienten a la mesa a negociar un tope de aumento de cara al próximo cuatrimestre con el que cerraría la gestión de Alberto Fernández.

Tarifas en la mira

Gran parte del costo de generación eléctrico es en dólares, aproximadamente un 90%, y como efecto dominó, la escalada del tipo de cambio impactará de lleno en el precio final de tarifas. En consecuencia, el costo de la energía obligará a recalibrar el valor tanto de subsidios como de tarifas.

Atados a la inflación, se ajustarán precios, que en el último año, ya tuvieron una fuerte escalada: las tarifas de luz subieron hasta un 500% en el AMBA y las de gas hasta un 170%. 

En una economía tendiente a la indexación, se espera que las tarifas suban considerablemente.

Economía indexada

A más de 30 años, la economía argentina vuelve a indexarse con base en la inflación. La última vez fue a comienzos del gobierno de Carlos Menem, cuando el país atravesaba una hiperinflación y antes de desembocar en el plan de convertibilidad de 1991. Desde enero de 2023, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) está por encima del 6% mensual y el Gobierno no logra perforar este piso. Y ahora tendrá un salto en la inflación de julio y los meses siguientes.

Ante una escalada de precios que no da respiro, es que empieza a darse este fenómeno. Es el caso de alquileres, expensas, colegios privados, la tasa de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) que grava a todos los inmuebles situados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, prepagas, los boletos de colectivo y tren.

Este combo explosivo termina repercutiendo en la cadena productiva, y por ende, en el precio final de los bienes y servicios.