Vitivinicultura: la incógnita del dólar vino y anuncios en el aire
La vitivinicultura no es la excepción entre las economías regionales, por lo que la crisis y la brecha cambiaria le han hecho mella. El sector llega a las PASO con la existencia de un dólar diferencial para exportar y la promesa de no pagar más retenciones a partir de septiembre, lo que aún no se oficializa. Una buena noticia se tiñe, de este modo, de cierta incertidumbre en función de los antecedentes hasta el momento.
Luego de una cosecha escasa por las contingencias climáticas, la venta de vinos, tanto en el mercado externo como en el interno, ha disminuido durante la primera mitad del año. Las dificultades competitivas y la suba de precios por la inflación han derivado en pérdidas de mercados de exportación. Hacia adentro, la situación también es compleja debido a la pérdida de poder de compra.
La solución de un dólar vino que aumentó a $340 hace unas semanas no tuvo demasiado impacto en el sector. Esto por la obligación de ingresar a Precios Justos y la dificultad que esto implicaba para muchas bodegas. No solo por no poder aumentar al ritmo de la inflación sino porque muchas ni siquiera trabajan en el mercado interno.
La vitivinicultura, además, sabe que las elecciones se definen lejos de los principales sectores productivos, por lo que se encuentra expectante. El vicepresidente de la Federación Económica de Mendoza (FEM) y a cargo de la sectorial vitivinícola de le entidad, Diego Stortini, opinó: “Todo se decide en el conurbano bonaerense y nosotros estamos lejos de esa realidad”.
En esta línea, el empresario sumó que a partir del 14 el sector productivo espera que, de alguna manera, se despeje el clima tan politizado, así como entender hacia dónde puede inclinarse la balanza. “Tal vez si hay un resultado medianamente claro, las actividades económicas puedan empezar a tener alguna certeza”, se esperanzó Stortini.
Mar de dudas y algunas confirmaciones
Aunque la actualización del dólar vino fue un alivio, desde el sector dudan que tenga relevancia o un mejor volumen en el momento de exportar. Hasta el momento, es ínfima la cantidad de bodegas que pudieron exportar bajo este programa. El agravante es que este dólar tiene fecha de vencimiento el 31 de agosto y, aunque se dice que se puede extender en octubre y noviembre, aún no hay certezas.
“Junto con Coviar estamos trabajando firme con la Secretaría de Agricultura en este tema”, precisó Fabián Ruggeri, presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi). Ésta es una de las certidumbres: el trabajo conjunto aunque sin resolución probada, algo que se ha dado desde marzo con el primer anuncio del dólar vino.
Lo otro que ya ha comenzado a funcionar es el nuevo impuesto PAÍS de 7,5% para las importaciones de bienes. Se trata de algo que comenzó a correr, incluso para SIRAs aprobadas antes del anuncio de la medida preacordada con el FMI. “Todavía no han publicado la eliminación de las retenciones ni ningún cambio con relación al dólar agro”, confirmó el presidente de Bodegas de Argentina (BA), Walter Bressia. Con excepción del impuesto PAÍS para comprar afuera, el resto, según Bressia, son “buenos deseos, sin novedades concretas”.
Por otro lado, un tema importante para la industria en todos sus niveles tiene que ver con el combate de la Lobesia Botrana, una plaga que ataca la uva. El candidato y ministro de Economía, Sergio Massa, prometió en su última visita a Mendoza un nuevo financiamiento para la lucha contra la también llamada polilla de la vid. No obstante, Ruggeri relató que en diversas conversaciones con responsables de Senasa, todavía nadie tiene ni referencia concreta ni firma alguna sobre este tema.