Brecha cambiaria: quiénes ganan y pierden con el dólar oficial "barato"
En la actualidad, la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo es cercana al 85% y aunque en el medio existen cotizaciones diversas -a las que se sumó esta semana el dólar agro- esta situación tiene un fuerte impacto en la economía. El más conocido tiene que ver con los malabares cotidianos que hacen desde el sector privado y que se replica entre los consumidores.
Los exportadores se podrían beneficiar por las ventas en dólares, pero las liquidaciones al tipo de cambio oficial complica al sector desde hace meses. Por este motivo, se ha permitido una tácita devaluación para algunos rubros de manera temporal, en distintos momentos. Sin embargo, como en todo juego, cuando algunos pierden, otros ganan y hay actividades o sectores que se benefician de la brecha cambiaria.
Desde el punto de vista de los especialistas, esta ganancia no termina de tener un impacto económico positivo de largo plazo. Por otro lado, la consecuencia principal es que, si bien puede motorizar rubros como el turismo, en general se trata de actividades que no generan productividad. O al menos no lo hacen frente al retaceo de dólares existente.
Vendo, vendo
Una de las actividades que más rédito obtiene es la compraventa de dólares en el mercado paralelo. Los llamados arbolitos y las cuevas para la que muchos de ellos trabajan, hacen una diferencia envidiable. “Entre los ganadores están quienes intervienen en el mercado cambiario, los que tienen acceso al dólar financiero más barato para venderlo más caro”, sostuvo el economista de la consultora Evaluecon, José Vargas.
Se trata de una diferencia importante (spread) que hacen, en general, grandes jugadores, que saben cuándo entrar y cuándo salir del mercado. Desde el punto de vista de Gustavo Reyes, economista del Ieral de Fundación Mediterránea, se trata de una actividad que no genera productividad, desde ningún punto de vista.
Otros de los beneficiados por la brecha son los importadores. Quienes logran traer productos desde el exterior a dólar oficial ganan ya que compran barato. Es cierto que las importaciones están restringidas y no es fácil ingresar mercaderías que implican dólares que se van. Sin embargo, cuando eso sucede, los importadores compran todo lo que pueden, porque es conveniente. “Cuando consiguen importar, lo hacen a un 80% menos”, precisó Reyes.
Ahora, esto no implica que porque es barato importar, los argentinos paguen menos por los productos que llegan desde afuera. Todo lo contrario, se trata de bienes de acceso restringido como la tecnología, los artículos para el hogar y la vestimenta; entre los más demandados. Esto es debido a que no se sabe cuándo ni a cuánto se podrá volver a importar y a que estos precios se fijan a mitad de camino entre el paralelo y el oficial, con la referencia dada por los valores internacionales.
De Argentina al mundo
La industria del conocimiento es un sector tradicionalmente beneficiado por la brecha cambiara, debido a la venta de productos o servicios (trabajo) desde aquí hacia el mundo. También está la modalidad menos conocida pero muy efectiva de que los extranjeros vengan al país a producir o consumir debido a estas ventajas comparativas.
Bajo esta modalidad, por ejemplo, se encuentra la industria audiovisual, que además de los incentivos por parte del Gobierno nacional y también en Mendoza, ha mejorado su performance debido a la brecha cambiaria. De este modo, muchas producciones de países América Latina o de España llegan a filmar a la provincia, debido a los menores precios en dólares. No es un dato menor para una industria que maneja costos altos.

Algo similar sucede con las escuelas de pilotos de aviones. Debido a que Argentina está barata, han tomado un impulso inusitado en los últimos años, provechando la llegada de personas de todo el mundo hispanohablante para dar los primeros pasos en una profesión cara de costear, tanto aquí como en otros países.
La ecuación es la misma: quienes deben afrontar estas inversiones afuera deberían desembolsar 85% más en dólares, por lo que la conveniencia es innegable. Lo mismo sucede, por caso, con la aplicación a un MBA (Master of Business Administration) o cualquier tipo de capacitación que pueda venderse a nivel internacional, así como con el trabajo desde Argentina para el sector TIC.
Federico Morabito, director de Innovación y Desarrollo de la provincia de Mendoza, subrayó que aunque la ventaja comparativa que da la brecha puede servir para comenzar, eso de manera aislada no es sustentable en el mediano o largo plazo. Desde su punto de vista, el éxito local en estas actividades excede el tipo de cambio y hay otras variables en juego. Entre ellas, la existencia de recursos humanos calificados, buena conectividad y reglas de juego clara.
Turistas de todas partes
El turismo tal vez sea el sector que más se beneficie por el tipo de cambio y, aunque la pandemia demoró todo, en Mendoza la llegada de chilenos, brasileños, paraguayos y extranjeros en general es positiva en gastronomía, comercio y hotelería. Cuando los turistas argentinos tienden a rezagarse en medio de una inflación galopante y mayor costo de vida, el tipo de cambio favorece al sector.
En palabras de Arturo González, presidente de la Cámara de Turismo de Mendoza, hoy el tipo de cambio atrae a cada vez más turistas de Chile, que se ven casi todos los fines de semana con el movimiento que ello implica. “Para ellos es económico venir y, además de turismo y restaurantes, generan derrame en supermercados, farmacias y otros comercios”, subrayó González.

“El turismo revivió cuando le permitieron a los turistas pagar con tarjeta al precio del dólar libre”, destacó el economista del Ieral. Agregó que más allá del turismo o de las distintas actividades que puedan ganar con la brecha, se trata de gotas de agua en el mar dentro de una economía que así no funciona ni crece”, comentó Reyes
Una gota en un mar
Más allá de las actividades que hoy ganan gracias a la brecha cambiaria, el análisis que realizan desde el Ieral es que son políticas que no han tenido éxito desde que comenzaron a implementarse en 2011. Durante ese lapso la economía argentina se retrajo, al mismo tiempo que el mundo creció mucho más.
Si bien aseveran que no es sencillo deshacerlas, expresaron que son políticas que no han servido en términos de productividad sino que solo hacen que la economía sea más chica. Un ejemplo es la cantidad de mercadería que se ha decomisado por salir del país de contrabando. “El beneficio de exportar es enorme, pero con el dólar oficial no es conveniente”, explicó Reyes.
Sobre esto el economista agregó: “nadie nos presta plata y las exportaciones, que son la única puerta por la que pueden ingresar dólares, no tiene incentivos más allá de los cambios diferenciales de los últimos días”. En términos de productividad, en tanto, las actividades que se benefician con la brecha no son ni las más productivas ni, con excepción del turismo, las que más pueden derramar a la economía en general, debido a su tamaño pequeño.

