ver más

Llega la nueva amiga americana: reuniones inminentes con la enviada de Joe Biden

Aunque es un gran jugador de truco, el ministro de Economía, Sergio Massa, tendrá que ir al pie de la dama, durante su viaje a Washington. La subsecretaria de Estado de Estados Unidos, Wendy Sherman, fue designada para incidir en la asistencia financiera al país.

En algunas horas, Sergio Massa se reunirá con la nueva "amiga americana". En República Dominicana el ministro de Economía tendrá un encuentro con Wendy Sherman, la funcionaria de la administración del presidente Joe Biden, delegada personalmente por el jefe de Estado norteamericano para que atienda el caso argentino en las dos ventanas de la causa.

Por un lado, atender a los requerimientos económicos y financieros que el gobierno de Alberto Fernández necesitaría para no caer en una rueda de desgaste y corrida cambiaria e inflacionaria, que llevaría al país a una crisis políticamente terminal para el Ejecutivo.

Esta será la tarea de Massa, quien negociará las verdaderas posibilidades de liberación de fondos financieros frescos y contantes para aliviar la caída de las reservas del Banco Central en lo que resta de 2023.

Buen diálogo entre Alberto Fernández y Joe Biden, con pedido de asistencia financiera incluido.

Sabiendo que no habrá novedades por el lado de la alternativa de modificar metas fiscales y monetarias pactadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en marzo de 2022.

Lo que queda hacia delante para avanzar en ayudas desde los Estados Unidos, la salida es única y simplemente la negociación de créditos en dólares desde organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)  y el Banco Mundial(BM).

Se habla (son versiones) de entre 4.000 y 5.000 millones de dólares. Será esto lo que se hablará con Sherman. 

Para atender la otra ventana, la de los reclamos que hará Estados Unidos para abrir el grifo de la ayuda financiera, la subsecretaria del Departamento de Estado norteamericano Wendy Sherman estará el viernes en Buenos Aires.

Se encontrará en la Cancillería argentina con Santiago Cafiero, quien abrirá la libreta técnica de anotaciones a cumplir, donde la mayoría de los ítems tendrá la palabra China en los reglones. 

Quién es Sherman

Habrá que conocer de cerca a Sherman para atender la relación bilateral entre Argentina y los Estados Unidos. Es militante política demócrata, llegada a las grandes ligas desde una profesión curiosa en su país: trabajadora social. Fue como directora de la Oficina de Bienestar Infantil de Maryland y presidenta fundadora de la Fundación Fannie Mae, donde fue descubierta por Bill Clinton y la entonces secretaria de Estado, Madeleine Albright, quien la convocó a la Casa Blanca. Su tarea en aquellos años viró hacia otros horizontes: ser coordinadora de políticas de Corea del Norte.

Wendy Sherman ocupó puestos importantes en la administración demócrata, acompañando a Hillary Clinton y Barack Obama.

En este último cargo, jugó un papel decisivo en las negociaciones relacionadas con los programas de armas nucleares y misiles balísticos de Corea del Norte. Trabajó luego años como colaboradora de Hillary Clinton y luego con el exsecretario de Estado John Kerry, como subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de 2011 a 2015, durante la administración de Barak Obama, siendo en aquellos años la cuarta funcionaria de rango en el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Entre otras responsabilidades importantes, negoció el acuerdo nuclear con Irán. Finalmente, el 16 de enero de 2021, el presidente electo Joe Biden anunció formalmente que Sherman se desempeñaría como subsecretaria de Estado de los Estados Unidos bajo la dirección de Antony Blinken.

El 11 de marzo de 2021, su nominación fue reportada por el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, recibiendo la aprobación del Senado el 13 de abril de 2021, con una votación de 56 a 42. Asumió el 14 de abril de 2021, convirtiéndose en una de las figuras de la administración Biden más cercana al presidente norteamericano. 

Agenda cargada

En paralelo a los encuentros con Sherman, la situación financiera y económica del país comenzará a debatirse desde el jueves en los Estados Unidos. Más concretamente en la Asamblea General Conjunta de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Washington, donde, tal como mencionó este medio, el país competirá en el cartel con Ucrania y su crisis.

Habrá nueva reunión entre Massa y el equipo económico, con Kristalina Georgieva y su número dos, Gita Gopintah. Hay cosas que ya se saben. La meta anual del 1,9% de déficit fiscal para este año y emisión tope de 0,6% del PBI son fronteras infranqueables.

Lo sabe Massa y lo asumió como una realidad innegociable. El tema será entonces flexibilizar cuestiones como los objetivos del año (fundamentalmente los ítems ingresos, gastos, inflación y moratorias previsionales) y ponerle números a la nueva meta anual de reservas del Banco Central, tarea donde intervendrá directamente del titular del Banco Central, Miguel Pesce, también presente en Washington.

Recalculando ingresos fiscales, ahora se hablará sobre las severísimas dificultades que genera la caída en la liquidación sojera en los ingresos por las retenciones a las exportaciones sojeras, y la realidad que marca que la recaudación impositiva está hoy 10 puntos porcentuales por debajo de la inflación; una variable que el FMI mira de cerca en cada misión fiscalizadora.

Esto, cruzado con la imposibilidad política de avanzar en esta etapa en bajas en el gasto público; provocan que la meta de 1,9% se convierta en difícil de lograr. Aún avanzando con la revisión tarifaria con la eliminación de subsidios a los consumidores de mayores recursos.

Se descarta que Georgieva insistirá en el no, lo mismo que Janet Yellen, la secretaria del Tesoso de Estados Unidos, con lo que se deberá trabajar en el rubro control de gastos y mejora de ingresos. Ahí empieza a tallar que desde Washington se crea en la promesa de Sergio Massa de trabajar sobre las tarifas de los servicios públicos. 

Según la información que llega desde la sede del Fondo en Washington, varios de los países con peso específico (al menos oral) en el directorio de la entidad que maneja Kristalina Georgieva, quieren más precisiones sobre la situación real de la Argentina. Y cuáles son las posibilidades concretas de que caiga el acuerdo, en el corto o mediano plazo.

Dudas en Washington

Los embajadores presentes en el Board del FMI, que representan a los estados accionistas de la entidad, leen y escuchan permanentemente las noticias que llegan desde Buenos Aires que hablan de la incertidumbre que existe en la Argentina, no sólo ante la meta de aumento de reservas (ya anunciada su renegociación), sino del cumplimiento del déficit fiscal de 1,9% pactada para el 2023, y que para el staff técnico del FMI es irreductible.

Muchos de los países integrantes del directorio, habían marcado en la difícil sesión del 25 de marzo del año pasado, cuando se aprobó el Facilidades Extendidas, que Argentina volvería a caer en desgracia ante el FMI; y que nuevamente habría que renegociar rápidamente. Y la mayoría de los integrantes del Directorio ya habían anticipado que ese momento llegaría este mismo año.

En esta posición militaban, entre otros, Japón, los Países Bajos y Gran Bretaña; quienes en realidad siempre muestran posiciones duras contra el país. En el otro costado, defendieron aquel día la posición nacional Alemania, Francia y, en parte, Canadá. Luego fueron los Estados Unidos los que, sin intervenir verbalmente, definieron con su voto positivo la balanza a favor del crédito de Facilidades Extendidas.

La posición de este país, que con el 17% de los votos domina el organismo, era que debía aprobarse el acuerdo, pero responsabilizando directamente al staff del FMI por la fiscalización del acuerdo.

Aquel 25 de marzo había quedado en claro que el entonces director Gerente para el Hemisferio Occidental, Ilan Goldfajn (hoy en el Banco Interamericano de Desarrollo, BID), debería concentrarse en que Argentina no volviera a caer. O, caso contrario, fiscalizar con marca hombre a hombre al país para informar al directorio antes que a nadie, si el gobierno argentino tuviera dificultades serias de cumplir el acuerdo. Goldfajn ya no está. Y su reemplazante, el chileno Rodrigo Valdes asumirá los primeros días de mayo.