Los datos privados que anticipan contracción del empleo y la actividad en 2023
El Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), dependiente de la Fundación Mediterránea, presentó su informe de coyuntura, en el que analiza los principales datos de la economía de Mendoza durante 2022 y, en función de esto, realiza proyecciones para el 2023.
El trabajo anticipa una desaceleración todavía mayor en los niveles de actividad, debido a la contracción que se espera por parte de los principales motores de la economía de Mendoza.
Problemas de empleo
A cargo de los economistas Gustavo Reyes y Jorge Day, el informe expresó que “con niveles de inflación similares a los del 2022, el mercado laboral difícilmente pueda recuperar el poder adquisitivo de los salarios”. En esta línea y sumado a la incertidumbre macroeconómica será difícil la recuperación de los niveles de empleo.
Así, ni el contexto mundial ni el nacional se presentan como positivos para este año. El trabajo precisó el rol del sector público provincial para movilizar las cuentas. Al respecto, explicó que el año pasado los ingresos crecieron a un ritmo mayor que los gastos. Lo que fue una “saludable política fiscal”, terminó por funcionar de manera contractiva a nivel de actividad.
Sobre este punto, se destacó que para este año el Gobierno provincial no tiene “demasiado margen para ser el único motor expansivo de la economía”. Por otro lado, no se espera que se haga esto en detrimento del equilibrio de las cuentas públicas.
“De esta forma, el 2023 probablemente resulte un año muy débil o contractivo en materia de actividad económica y, por lo tanto, será muy difícil reducir significativamente los elevados niveles de pobreza que presenta la provincia”, especificó el trabajo en una de sus conclusiones.

Según datos del Ieral, la producción de bienes y servicios en Mendoza durante 2022 ascendió a U$S15.300 millones. En tanto, según sus estimaciones, el ingreso per cápita promedio de cada mendocino fue de unos U$S 7.600. En los últimos diez años, este valor se contrajo ocho puntos porcentuales, mientras el mundo aumentó más de 20 puntos.
Crónica de una desaceleración anunciada
El Ieral realiza todos los años su informe de coyuntura y se apoya en datos concretos y ciertos que recaba a lo largo del año. Así, ya en 2021 había anticipado una desaceleración del ritmo de crecimiento. En parte, porque el único motor de la actividad fue la expansión de la economía nacional, que terminó 2022 con una desaceleración en el segundo semestre.
Hay que tener en cuenta que los economistas destacan que buena parte de la economía de Mendoza depende de cómo le vaya al país y al mundo. “Cuando a éstos les va bien, a la provincia le suele ir mejor, pero –cuando no es así- a Mendoza por lo general le va peor”, explican desde el Ieral. De allí el impacto mencionado, en medio de un mundo en crisis y con guerra.

Para colmo, si bien hubo mejores precios internacionales de las exportaciones mendocinas, éstos fueron compensados por la baja en el volumen exportado. “A esto se suma la caída del tipo de cambio real, por lo que el poder adquisitivo de las exportaciones se redujo nuevamente durante 2022”, detalló el informe.
En una suerte de encrucijada, el Ieral admitió que, si bien gran parte de esta dinámica se explica por el contexto macroeconómico, la “grave realidad” actual debe empujar a los mendocinos a “diseñar políticas capaces de mejorar esta situación en forma independiente del escenario nacional”.


