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Banqueros quieren que en Juntos por el Cambio deje de hablar de bomba por el nivel de la deuda

El canje de deuda que está por lanzar el Gobierno nacional, ya generó una respuesta de la oposición. Tras los dichos de varios referentes de Juntos por el Cambio, ahora salieron los banqueros a sentar posición. Piden sacar el tema de la agenda electoral y analizarlo con mirada técnica.
Foto: Twitter Diputados Argentina
Foto: Twitter Diputados Argentina

La preocupación mutó casi en temor profundo. Cercano al horror. Y a la sorpresa. Los principales interesados en que no explote "la bomba" volvieron a la acción.

Hace unos 20 días, tal como adelantó este medio, los bancos de capital nacional y extranjero, se presentaron en persona con referentes económicos, tanto del Gobierno como de la oposición, para plantear que el tema del vencimiento de deuda en pesos, durante el 2023 y también durante un eventual gobierno de Juntos por el Cambio  (JxC), no debe ser tema de campaña.

Ahora, ante la embestida pública de los principales referentes de Juntos por el Cambio en contra del inminente anuncio de canje de deuda de vencimientos de letras y bonos en pesos que los privados negociaron durante los últimos 15 días con el Ministerio de Economía; las principales entidades que manejan el mercado financiero y el mercado de capitales salieron a plantear el pedido de racionalidad. 

Los más directos fueron los bancos de capitales privados, agrupados en la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) que desmintieron las acusaciones de los economistas de JxC sobre el canje.

El presidente de la ADEBA, Javier Bolzico, defendió la iniciativa luego de lo que fueron las acusaciones del los tres referentes económicos de la oposición: el exministro de Economía, Hernán Lacunza, el ex titular del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Guido Sandleris  y el diputado Luciano Laspina.

Hernán Lacunza, ex ministro de Economía, principal blanco de las objeciones de los banqueros.

Los banqueros estaban particularmente preocupados por la posición del primero, ante quien particularmente estiman y consideran un moderado racional, pero que en las últimas horas había publicado un tuit en el que afirma que “el Gobierno prepara un canje de deuda con los bancos” y que la interpreta como “una operación vil y ruinosa para el Estado”.

Ante esto, Bolzico remarcó que “la propuesta de canje de deuda es por títulos (no por tenedor)”. Además, señaló que “los bancos tienen un porcentaje menor del total de la deuda. Por lo tanto, decir que es ‘con los bancos’ es -como mínimo- falaz”.

Según el banquero, “un Put es una opción de venta de un activo a un precio fijo predeterminado de antemano”, que “hasta hoy el Banco Central nunca compró bonos a precio que no sea de mercado. Es un error conceptual llamar Put a la opción de liquidez de vender bonos al Banco Central” y que “el seguro de cambio no tiene nada que ver con la moneda en que se paga un título. Los títulos duales pueden considerarse, en ciertos escenarios, una deuda en dólares. La mayor parte de la deuda argentina está denominada en dólares”. 

Javier Bolzico, presidente de ADEBA,

En qué consiste el canje

Por lo que se conoce del canje de deuda, en total están en cuestión entre 6,8 y 7,5 billones de pesos, que serían canjeados por la emisión de dos tipos de títulos públicos en pesos; los que serían tomados por bancos, aseguradoras y fondos comunes de inversión (FCI).

El objetivo será alcanzar acuerdos en los que se comprometa a esos sectores a ingresar a la operación, una manera de despejar el horizonte ante la importante cantidad de vencimientos que se avecinan hasta fin de año. El vencimiento de los papeles pasaría para después de las elecciones de 2023, distribuidos entre el segundo semestre del 2024 y el último trimestre de 2025.

Los bonos que se ofrecerían serían de dos tipos: títulos ajustados por CER (inflación) o duales, que pueden pagar el índice más conveniente entre los precios y la evolución del dólar oficial; indexando entre el 70 y el 80% de la nueva deuda por la evolución de la inflación y un 20% dual (tasas de interés o tipo de cambio, lo que mayor interés aporte. 

Según los banqueros, no se trata de un capítulo como para debatir en público sin precisiones técnicas, salvo que se discuta una solución voluntaria del problema y en un esquema donde intervengan responsables económicos de los dos frentes políticos más importantes del país.

Mirada de banquero

En reuniones personales con referentes económicos de la oposición, los representantes de las entidades habían sido concretos en asegurar que si el vencimiento de deuda en pesos y su eventual default (cercano o lejano en el tiempo) continúa siendo un tema político de campaña y se transforma en una cuestión de debate electoral como el juicio a la Corte Suprema o si existe o no una proscripción a Cristina Fernández de Kirchner; los perjudicados serán los dos bandos en pugna.

Y las consecuencias sobre la confianza en el sistema financiero (o la falta de ella); será algo que sufrirán tanto los actuales gobernantes, como los potenciales sucesores de Alberto Fernández, que militan en partidos opositores. Cualquiera sea el que triunfe.

Los banqueros dejaron en claro que poner este tema como eje de campaña es una "irresponsabilidad", tanto por parte del gobierno actual como de los aspirantes; y que, un tópico de este calibre, solo debe reservarse para ámbitos más cerrados, prolijos en el debate, técnicos y académicos. Pero no en el campo de batalla electoral.

El mensaje fue transmitido sin eufemismos de manera directa por parte de representantes de bancos de capital nacional y extranjeros, cara a cara, a funcionarios del Ministerio de Economía, y referentes máximos de JxC vinculados a Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich.

Intensas reuniones

Las comunicaciones se efectuaron a mediados de febrero, y terminaron de expresarse en los dos últimos feriados de Carnaval. Los encuentros tuvieron lugar en institucionales varias, domicilios particulares y contactos personales; y en todos los casos se evitaron los envíos de datos y opiniones vía redes.

Las frases que se escucharon en los tres contactos circularon sobre la responsabilidad necesaria para hablar de la deuda en pesos, de la sensibilidad del mercado local (especialmente a los ojos de los inversores internacionales que aún navegan con posiciones en bonos emitidos en pesos) y del peligro inminente que existe de corrida monetaria, cambiaria o similar, si desde los inversores se toma la decisión de considerar a la abultada deuda en pesos como algo inmanejable. Tanto para este Gobierno como para el próximo. Cualquiera sea quien gobierno.

Los banqueros hablaron como los tenedores de casi el 45% de la deuda global en pesos, tanto considerados como los activos de las propias entidades financieras, fondos comunes de inversión, compañías de seguros y simples inversores particulares. Además de la cartera de los propios bancos. Lo que dejaron en claro los mensajeros del sistema financiero, es que si no se trabaja en un clima de colaboración, profesionalismo y tecnicismo extremos, y dejando de lado el debate como parte de la campaña electoral y "La Grieta", tanto el oficialismo como los potenciales sucesores a manejar la Casa Rosada recibirán las consecuencias de la falta de confianza en la praxis económica y financiera.