Presenta:

Gracias al FMI, Sergio Massa podrá suspender tercera versión del dólar soja (por ahora)

Tras los avances logrados el sábado en la India, la discusión ahora está en torno al impacto de la sequía y el costo de la energía. Está en duda, la implementación de la tercera versión del dólar soja. Por el momento parece que la decisión quedará para el segundo trimestre del año.
El encuentro entre el ministro Sergio Massa y la titular del FMI, Kristalina Georgieva en el G20 en India, fue clave para seguir negociando la meta de acumulación de reservas para este año. Foto: Ministerio de Economía
El encuentro entre el ministro Sergio Massa y la titular del FMI, Kristalina Georgieva en el G20 en India, fue clave para seguir negociando la meta de acumulación de reservas para este año. Foto: Ministerio de Economía

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) negociado por el ministro de Economía, Sergio Massa, en la Cumbre del G20 en la India el sábado pasado, cara a cara con la titular del organismo, Kristalina Georgieva, por el cual el Gobierno no deberá cumplir con la meta de un incremento en las Reservas Internacionales Netas (RIN) pactadas originalmente para este año; se definirá en las próximas horas.

El país no tendrá que cumplir con la meta de aumento de reservas internacionales de US$ 7800 millones para el primer trimestre del año, y se resolverá en horas la nueva meta para el período enero- marzo y, además, para todo el 2023.

Esto llevará al Ministerio de Economía a una situación de cierta tranquilidad y flexibilidad en cuanto a la necesidad de atender el frente de reservas de divisas, y a la posibilidad de una decisión concreta: Sergio Massa no necesitará lanzar un plan dólar soja para acelerar la liquidación de divisas de los principales exportadores.

Ya sabe el ministro, que al menos durante marzo podrá monitorear la evolución del ingreso de dólares, para recién resolver en el segundo trimestre del año si conviene o no mejorar temporalmente el tipo de cambio para los sojeros. Algo que, además, dependerá de lo que suceda con la marcha general de la economía y la demanda de divisas del BCRA para sostener el ritmo de producción en la economía.

Pero, analizan los funcionarios del Ministerio de Economía que monitorean la situación cambiaria (y que de manera realista no descartan la posibilidad de un dólar soja 3), que no será lo mismo aplicar una medida por el estilo ante la necesidad temporal alarmante de aumentar las reservas por temores cambiarios o para cumplir con el FMI; que poder analizar la medida con detenimiento y poder analítico. Es lo que desde Hacienda comenzará a estudiarse una vez cerradas las nuevas metas anuales de RIN con el Fondo. 

El acuerdo final se terminará de negociar en estas horas en Washington, entre el viceministro Gabriel Rubinstein; el jefe de asesores del ministerio, Leonardo Madcur, y el secretario de Finanzas, Eduardo Setti, quienes terminarán de discutir con el director adjunto para el Hemisferio Occidental, el británico Nigel Chalk y el encargado del caso argentino, el venezolano Luis Cubeddu en la sede del organismo.

Se espera además que en las próximas horas desde el FMI se anuncie que el país aprobó las metas del año pasado, y que se le recomiende al Board del organismo que apruebe la etapa 2022 del crédito de Facilidades Extendidas vigente. 

La reunión que mantuvieron el sábado en la India Sergio Massa y la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, durante la Cumbre de ministros de Economía y directores de Bancos Centrales del G20, fue la llave para que la Argentina lograra esta modificación.

El ministro expuso como argumentos el sobreprecio que tuvo la compra de energía como resultado de la guerra entre Rusia y Ucrania y la sequía  que azotó el país en 2022. Factores que le negaron a la Argentina recursos para lograr nuevas reservas.

Desde el FMI dieron el visto bueno. Este cambio en las metas no deberá pasar por el board del organismo ya que no se trata de un waiver y por lo tanto no necesitará de aprobación alguna. La definición de los montos finales dependerá de dos factores aún en discusión.

Por un lado, el gasto energético adicional que tuvo el país. Desde el FMI dicen que fueron US$3.000 millones, pero desde el Gobierno sostienen que el monto total asciende a aproximadamente US$4.950 millones.

El otro punto es el impacto en recaudación de dólares que tendrá la sequía por la caída de exportaciones. Sin números finales, cuando la crisis climática aún no concluyó, es de esperar que la negociación con el FMI se dilate.

En la nueva negociación quedó claro que las otras dos metas centrales de la negociación para 2023 no se tocan. La Argentina aún deberá cumplir con el tope de 1,9% de déficit fiscal y del 0,6% del PBI de emisión monetaria. Ambas metas, son innegociables; y desde el propio Ministerio de Economía se aceptó esa condición.

Según lo que le afirmó el propio Massa a Georgieva, los dos objetivos para el 2023 significan, a los ojos del proyecto del ministerio para este año, las dos principales anclas monetarias, cambiarias y financieras, para mantener la estrategia económica general en un plano de racionalidad.