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Con algunos cuestionamientos, Sergio Massa pasó una prueba clave ante el FMI

El equipo técnico del FMI aprobó las metas del cuarto trimestre del 2022 del acuerdo de Facilidades Extendidas y los encargados de seguir el caso argentino recomendarán al board del organismo financiero que se apruebe el primer año.
Foto: FMI / Miniisterio de Economía
Foto: FMI / Miniisterio de Economía

Sergio Massa recibió en la mañana hindú (madrugada de la Argentina) el adelanto de la noticia que más esperaba el equipo económico. El nivel técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó las metas del cuarto trimestre del 2022 del acuerdo de Facilidades Extendidas y los encargados de seguir el caso argentino recomendarán al board del organismo financiero internacional que se apruebe el primer año.

Según lo que el ministro de Economía recibió de novedad de boca de la propia Kristalina Giorgieva durante un encuentro que la funcionaria y el ministro mantuvieron en la cumbre del G-20 que se desarrolla en este país, el director interino para el Hemisfério Occidental, el inglés Nigel Chalk, y el encargado de monitorear y fiscalizar al país, el venezolano Luis Cubeddu, terminarán de elaborar en pocos días el "paper" que luego la número dos del FMI, Gita Gopinath (también presente en el encuentro de esta mañana), convierta en Carta de Intención que luego se elevará al directorio de la entidad para que finalmente sea este board el que vote a favor o en contra de la aprobación.

Se descarta, por lo que el propio Massa habló también en la cumbre del G-20 de Bangaluru (India) con el subsecretario de Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Jay Shambaugh, y con el ministro de Finanzas alemán, Christian Lindner, que los países más importantes del board aprobarían el primer año del acuerdo. Esto se concretaría durante la primera quincena de marzo en la reunión de apertura del 2023 del directorio del FMI, donde el caso argentino será el primero en ser tratado.

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El dúo Giorgieva - Gopinath reconoció el cumplimiento de las metas pactadas con el FMI, especialmente el haber logrado un 2,4% de déficit fiscal para el ejercicio 2022 y no haber superado la emisión monetaria de un 0,8%. Algo menos festiva fue la noción de haber logrado reservas internacionales netas por U$S 5.200 millones (la meta era de U$S 4.800 millones), pero a través de los planes Soja I y Soja II; mecanismos que a los técnicos del Fondo no convencen, pero tampoco critican porque, evidentemente, ayudaron a lograr una meta comprometida e innegociable. 

Giorgieva, sin embargo, le planteó a Massa los cuestionamientos que desde el FMI se le harán al país para continuar con las negociaciones del 2023. La titular del Fondo le planteó a Massa, quién estuvo acompañado por el secretario de Relaciones Institucionales del ministerio, Marco Lavagna, que la política de canje de deuda en dólares lanzada en enero pasado no se condice con la estrategia comprometida con el organismo.

Se criticó la falta de avances con el revalúo inmobiliario y con la velocidad de reducción de los subsidios a la energía a los sectores de mayores ingresos. También se cuestionó la política de multiplicidad cambiaria y la estrategia del equipo económico para lograr una evolución positiva en las reservas del Banco Central. 

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Llegó, luego de los reclamos, el turno para que Massa haga su pedido concreto al FMI para que el organismo ponga atención al reclamo sobre el costo de la guerra en Ucrania para las finanzas del país; algo que el ministro considera fundamental para la negociación del 2023 y el cumplimiento de las duras metas para este año. Massa volvió a hablar de la cifra elaborada por el Palacio de Hacienda: unos U$S 4.940 millones de costo que habría provocado al país la decisión de Vladimir Putin de invadir Ucrania hace un año. Según lo que le transmitió el ministro a la directora gerente del Fondo, lo importante del número elaborado desde enero en el despacho del viceministro Gabriel Rubinstein, es que este número es el monto que el gobierno quiere poner en la mesa de negociaciones con el Fondo en el momento de discutir la evolución de la meta de reservas en el Banco Central. Y el que el organismo debería tener en cuenta cuando se debata, en horas, las condiciones que el país debe manejar para lograr la compleja aprobación del acuerdo en el 2023. 

Ese número fue el planteado ayer también, y en paralelo a Massa, por el jefe de Asesores Leonardo Madcur y el secretario de Hacienda, Raúl Rigo, ante Chalk y Cubeddu, pero en las negociaciones de Washington. La hipótesis de máxima del ministerio de Economía es que el FMI reconozca el costo y el dinero, y establezca un plan de ayuda directa a través del giro de divisas a través los DEGs; que podrían ser girados en todo o en parte, este año en su totalidad o en 2023 y los subsiguientes. O, aún de manera más optimista, la posibilidad de recibir algún tipo de waiver ante el nivel de reservas a acumular este año según el acuerdo firmado el 25 de marzo del año pasado, y que para este 2023 impone un azul no menor a 5.200 millones adicionales. Lo que debería llevar las reservas del Banco Central por arriba de los U$S 9.000 millones.