Inflación: ¿le pueden escupir el asado a Sergio Massa en el verano?
El dólar blue y la inflación de diciembre le marcaron la cancha al Banco Central (BCRA) que optó por mantener la tasa de interés de referencia, hoy en el 75% anual. El Directorio del BCRA señaló, en su primera reunión del año, que seguirá actuando con prudencia ante la evolución de la tasa de inflación, que se ubicó en diciembre en 5,1%. Según el BCRA mantener la tasa ayudará a la desaceleración gradual de la inflación en el mediano plazo. Veremos.
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Por lo pronto, tras el respiro que brindó el IPC de noviembre (4,9%), luego de un bimestre de más del 6%, se conoció el dato de la inflación minorista de diciembre (5,1%). Un salto, en realidad, no sólo esperable por el factor estacional de fin de año, sino que además fue inferior al que pronosticaban los analistas del mercado que releva precisamente el BCRA vía el REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado).
Así la inflación anual cerró por debajo del 95% y, por ahora, el fantasma de los tres dígitos sigue sin aparecer. Sin embargo, en las estimaciones de varios analistas internacionales para el 2023 la tasa anual esperada escala al 100%.
¿Qué mostraron los números del Indec de diciembre? Los precios al consumidor aumentaron 5,1% mensual, por debajo de las expectativas de un 5,7% según la encuesta del BCRA a los diez principales pronosticadores. La inflación trimestral anualizada se redujo a 88,4% en diciembre, desde 96% en noviembre. La lectura de inflación de 12 meses fue del 94,8%.
La inflación subyacente o núcleo, donde no están ni los precios regulados ni estacionales, se aceleró a 5,18% desde 4,8% en noviembre. La inflación subyacente anualizada cayó a 84% en el cuarto trimestre desde 113,7% en el trimestre anterior. Los precios de los artículos regulados aumentaron un 5,1% mensual y un 85,7% interanual tras los primeros ajustes de precios de los servicios de transporte. Los precios de los productos de temporada subieron un 4,6% mensual y un 134,1% interanual.
Según la visión de los expertos dado el crecimiento más lento, el gobierno apunta a reducir la inflación en 2023 a través de controles de precios. Una inflación menor a la esperada permitirá al BCRA mantener las tasas de interés sin cambios en 75%. Si bien los controles de precios y cierta desaceleración en el ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial pueden tener un impacto desinflacionario a corto plazo, es probable que la inflación se mantenga alta, sin cambios en las políticas macroeconómicas.

En alerta
Pero más allá de la cuestión macro y coyuntural hay, desde hace tiempo, otro factor que inquieta a los analistas y que puede descarrilar los deseos oficiales. Se trata del precio de la carne. En la última parte del año pasado, entre los principales economistas locales, empezó a rondar la preocupación sobre una posible reacción del precio de la carne y muchos comenzaron a poner alertas en cuanto a que podría acontecer durante el verano, sobre todo por el devenir de la sequía.
Por ejemplo, la consultora Macroview señalaba sobre el cierre del año que la falta de lluvias había engrosado la oferta de animales y la hacienda está muy tranquila. Pero cuando haya pasto en los campos, subirán la hacienda y la carne. Todo ello, sabiendo que la carne en 2022 subió 80% anual (algo menos que la inflación promedio).
El impacto de la sequía está haciendo estragos no solo en los campos agrícolas, donde los relevamientos en campo están reflejando una caída en la cosecha futura muy importante, ya en torno a un cuarto de la producción estimada para el caso de la soja. Pero ya venía afectando a la ganadería y en las últimas semanas todavía más.

Además, hay otros factores como China, que si vuelve al mercado implicará una mayor demanda, lo que conjuntamente con el efecto de la sequía sobre el stock ganadero puede detonar una suba de precios.
Pero la ganadería se mueve dentro de un corsé que le impone la seca en la invernada y cría, mientras los costos suben y los campos están cada vez peor, lo que conlleva la salida anticipada de animales. En el sector privado estiman pérdidas en términos reales de más del 30% del valor de sus animales. Sin embargo, también se ve que una elevada oferta no encuentra compradores suficientes y muchos lotes quedan sin vender, ya que el productor se resiste a liquidar sus animales por debajo de determinados valores y los retira de la venta.
Punto de giro
De todos modos, pareciera que la invernada ya encontró su piso y muy lentamente comienza a recuperar algunos precios, todavía muy tenue y que solamente consolida esta tendencia cuando las lluvias importantes lleguen definitivamente.
Según cálculos de Macroview el precio del novillo en pie viene cayendo, en términos reales, desde los máximos del primer trimestre del 2022 de más de $440 por kilo vivo a niveles inferiores de $300 a fines del año pasado.
Por el momento, por lo visto en las carnicerías y grandes cadenas comerciales la carne aún no ha pegado ningún salto, sólo acompañó la tendencia general de diciembre. Tarde o temprano sobrevendrá algún ajuste sobre todo si la sequía continúa sin dar alivio. Ahí, la carne podría protagonizar un cisne negro para las aspiraciones del equipo económico que bajo el imperio de los programas de Precios Justos intentan domar a la inflación.
Entonces, quizás, un buen consejo sería para quién dispone de liquidez y espacio para estoquear, sería que no se distraiga y vaya reponiendo sus stocks familiares de cortes de carne. Por lo menos, una vez que pase el verano. O bien, empiece con el veganismo.


