El dato que muestra la dureza del cepo para los vuelos al exterior
Las restricciones por la pandemia ya quedaron atrás y la actividad aerocomercial a nivel mundial, en la mayoría de los mercados, se encuentra en volúmenes similares a los que se registraban antes del coronavirus. En muchos casos, en Europa o Estados Unidos, la limitación pasa por la falta de mano de obra en aeropuertos y compañías aéreas que limitan el crecimiento de la actividad debido a que no se pueden sumar más vuelos.
La Argentina muestra un contraste y eso se refleja en las estadísticas de movimiento aéreo en los aeropuertos internacionales de todo el país. Según los últimos datos del organismo que controla la aviación civil (ANAC), durante 2022 se transportaron 43,3% de pasajeros menos que en 2019, el año anterior a la pandemia.
En diciembre, la baja respecto a igual mes de hace cuatro años fue 28.9% y acumuló en los doce meses unos 8 millones de pasajeros transportados.
Según datos del mismo organismo, la Argentina es uno de los países de la región de recuperación más lenta del negocio aéreo.
Hay dos motivos principales que explican esta situación.
Por un lado, como consecuencia de la pandemia y las restricciones que se aplicaron para volar desde 2020, varias aerolíneas dejaron de operar en el país y no regresaron cuando se se fue normalizando la situación. Eso provocó que haya menos oferta de vuelos para viajar al exterior.
El otro motivo tiene que ver con lo económico. Por la falta de dólares, el Gobierno nacional vino aplicando una serie de recargos sobre el precio de los pasajes que se encarecieron de tal forma que sólo una pequeña parte de la población está en condiciones de pagar.
El Impuesto “PAÍS” que se aplica sobre la cotización del dólar oficial, sumado a los anticipos de Ganancias y Bienes Personales elevan los costos de los vuelos internacionales a niveles récords. El último “impuestazo” vino de la mano del “dólar Qatar”, que fue denominado de esa forma por la proximidad del Mundial de fútbol, aunque perdura aún hoy, pese a que Lionel Messi ya alzó la copa hace casi un mes. Esto demuestra que ese sobrecosto llegó para quedarse.
En el transcurso de estos tres años también se decidió prohibir la venta de pasajes y servicios turísticos al exterior en cuotas de tarjetas de crédito, lo que sacó del mercado muchos consumidores que veían a ese mecanismo como la única forma de acceder a un pasaje aéreo.
Las líneas aéreas que siguieron operando en el país recién están recomponiendo las frecuencias que tenían hace cuatro año por lo que se agrava la oferta de asientos.
Otro factor a tener en cuenta es que, mientras los pasajes se encarecieron por una menor oferta y más impuestos (sumado al aumento del precio de los combustibles a nivel mundial), el poder adquisitivo de los salarios, medidos en dólares, se derrumbaron frente a un servicio que se cotiza en esa moneda.
Todo esto hace que, en la actualidad, los argentinos que viajan al exterior sean prácticamente la mitad que en 2019.

