Los mercados sin lugar para huir, ni para esconderse

Los mercados sin lugar para huir, ni para esconderse

El S&P 500 de la bolsa de Nueva York acumula una caída cercana al 21% desde su récord del pasado 4 de enero. El temor a una recesión domina el sentimiento de los inversores de todo el mundo. ¿Qué pasará en el segundo semestre?

Jorge Herrera

Jorge Herrera

Un legendario lobo de Wall Street ilustró muy bien el momentum actual de los mercados mundiales, recurriendo a uno de los hit de 1965, “Nowhere to run” de Martha and the Vandellas, y señalando que el clásico de Motown bien podría ser la banda sonora del mercado de 2022. En este mercado, no hay lugar para huir, no hay lugar para esconderse, sentenció. Es que este primer semestre del año ha sido el peor de los últimos 50 años. 

Sin embargo, los expertos de los principales bancos de inversión del mundo dicen que hay una buena noticia, y es que el primer semestre ya terminó. A la vez que advierten que hay una mala y es que las perspectivas para el segundo semestre no se ven bien.

Wall Street, aún el faro de los mercados mundiales, cerró junio con pérdidas de 7,4% para del Dow Jones, 9,3% para el S&P 500 y del 10,4% para el Nasdaq. Así desde principios de 2022, el Dow acumula una caída del 15,3%, el S&P 500 del 20,6% y el Nasdaq de casi un 30%. Imagínense, los cientos de miles de millones de dólares y de euros de riqueza que se han perdido. Lo cual actúa como un fuerte freno en la toma de decisiones de inversión y de consumo. De ahí que sobrevuelen los fantasmas recesivos.

¿Cómo fue que se llegó aquí? Las condiciones actuales de los mercados fueron desencadenadas en gran medida por una tormenta perfecta de tasas de interés en aumento, inflación altísima, costos récord de combustible y el fin del dinero fácil. Dicho de otra manera, Powell & Co. pisó el freno justo cuando la economía parecía estar desacelerándose.

El endurecimiento monetario de la Reserva Federal de EE.UU. (FED), y del resto de los bancos centrales del mundo para contener la inflación es el principal factor para explicar el actual mercado bajista que se ha instalado en las bolsas. La FED comandada por Jerome Powell se vio obligada a subir las tasas de interés un 0,75% en su última reunión, en el mayor ascenso de los intereses desde 1994. Esta agresividad monetaria está provocando una desaceleración económica importante que amenaza ya claramente con transformarse en recesión de cara al final del año o principios de 2023.

Además la guerra en Ucrania, que disparó los precios de los alimentos y las materias primas, supuso un duro revés para la FED y el resto de bancos centrales que esperaban una caída de la inflación a partir del segundo trimestre del año. Los precios siguen cerca de máximos de 40 años. Lo que se refleja en el recorte del gasto de los consumidores. A esto se suman los confinamientos masivos aplicados por China para contener la expansión del Covid-19 en su territorio que volvieron a bloquear las cadenas globales de suministro, lo que supone una presión adicional para los precios.

El problema es que las subas de tasas de los bancos centrales no frenarán la escalada de las materias primas y los alimentos hasta que termine la guerra en Ucrania, algo que parece muy lejano en estos momentos, después de que la Cumbre de la OTAN, que se celebró en Madrid, calificó al Kremlin como "amenaza directa" y destacó que "China se esfuerza por subvertir el orden internacional".

En este escenario, la retirada de liquidez de la FED, que está reduciendo su balance a un ritmo acelerado, junto a unas valoraciones bursátiles que se encontraban muy elevadas por los enormes estímulos aplicados a nivel mundial desde 2020 para contener los efectos negativos de la pandemia, derrumbaron las bolsas mundiales durante el primer semestre e hicieron que hayan entrado en un nuevo mercado bajista. Por ejemplo, el índice más castigado ha sido el tecnológico Nasdaq, que acumula una corrección superior al 31% desde que marcó máximos históricos por encima de 16.000 puntos en noviembre del año pasado. Valores icónicos como Netflix y Meta (Facebook) se han desplomado un 70% y un 50%, respectivamente.

Incluso los refugios seguros tradicionales ofrecieron poca protección. Históricamente, los bonos brillaron cuando las acciones se desplomaron, pero los bonos del Tesoro de EE.UU. y municipales se vendieron en los primeros seis meses. El oro estaba esencialmente plano, habiendo perdido un poco más del 1%; mientras tanto, las mineras de oro se encontraban entre las mayores ganadoras del primer trimestre, pero posteriormente cotizaron fuertemente a la baja debido a que los altos costos del combustible afectaron los ingresos. Algunos argumentaron que el Bitcoin podría reemplazar al oro como reserva de valor, pero el activo digital acaba de terminar su peor mes registrado. La criptografía perdió más del 38% de su valor solo en junio, y en lo que va de 2022 hasta ahora, ha bajado alrededor del 57%.

El cobre a menudo llamado "Doctor Cobre" ya que su precio ha predicho altibajos económicos con un nivel de precisión relativamente alto. Este año, el metal rojo, que se encuentra en casi todo, ha caído más por debajo de su promedio móvil de 50 días desde 2011, cuando el cobre perdió un tercio de su valor. Por supuesto, no es necesario seguir el mercado del cobre para saber que las condiciones pueden estar empeorando. Según una encuesta de Gallup recién publicada, la opinión de los estadounidenses sobre la economía en junio cayó a su nivel más bajo desde la crisis financiera. 

Además, este es un año de elecciones intermedias en EE.UU. para un presidente de primer mandato (cuyo índice de aprobación está cayendo). Históricamente, esto ha resultado en una inyección adicional de volatilidad del mercado a medida que se intensifican las difamaciones entre las dos partes. Desde 1946, el segundo año de un nuevo presidente demócrata ha terminado con una pérdida promedio del 2,3% en el S&P 500, según The Stock Trader's Almanac.

El panorama no luce para nada despejado. Recrudece el debate entre académicos y analistas sobre el advenimiento o no de la recesión. Mientras tanto, en un alarde de sinceridad, Jerome Powell comentó en el Foro de Sintra que ahora entendían mejor lo poco que entendían de la inflación. A partir de aquí, los inversores se preguntan qué puede pasar en el segundo semestre. Los expertos destacan que el ajuste de mercado no ha terminado, pero está cerca de completarse. ¿Cuál es la señal? Por ejemplo, en el caso del S&P 500 (hoy en 3.800 puntos) sería cerca de los 3.400 puntos, y esa corrección adicional del 10% podría darse de forma más rápida (a lo largo del próximo trimestre) o más lenta (en el posterior). Otro tanto con el resto de los índices.

Los inversores ahora se preguntan dónde pueden esconderse durante el resto de 2022. Sin duda, la primera parte del año ha sido un entorno de mercado muy desafiante para navegar, y esperan más de lo mismo. La FED seguirá endureciendo la política monetaria y, cuanto más persista el conflicto en Ucrania, más tiempo se sentirá la presión de los elevados precios de los combustibles, un impuesto de guerra, por así decirlo. Todo está extremadamente sobrevendido y los inversores pueden verse tentados a comenzar a especular. Nadie puede decir qué sucederá a continuación, pero hay que tener en cuenta que es posible que no se haya encontrado el fondo. Por eso recomiendan cautela antes de hacer grandes apuestas, frente a activos que hoy lucen baratos.

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