La inversión que Alberto Fernández le quiso "robar" a Mauricio Macri y no pudo
En medio de la crisis económica y de indicadores desalentadores, el Gobierno nacional se esfuerza por mostrar noticias positivas. Esa ansiedad le hace cometer errores. Ayer se vivió un ejemplo de esta desprolijidad, tras la reunión que el presidente Alberto Fernández mantuvo, en Estados Unidos, con directivos de la automotriz General Motors.
Una vez concluido el encuentro, desde la comitiva oficial se dejó trascender que la empresa acababa de comunicar que iba a realizar una inversión en la Argentina de U$S350 millones para fabricar un nuevo modelo. Esa fue la información que bajó desde Los Ángeles a través de voceros de la delegación. Así fue publicada por varios medios, especialmente próximos al oficialismo.
Una vez que se empezó a difundir la noticia, las alarmas se encendieron en la filial local de General Motors.
El motivo era que de lo conversado en la reunión no surgía ningún anuncio de nueva inversión. Lo que se habló en ese encuentro, entre el mandatario argentino y sus colaboradores con los directivos estadounidenses, se refería a la inversión que ya está concretada en la planta de la localidad de Alvear en la provincia de Santa Fe. La noticia que tenía la automotriz se limitaba al inicio de la producción del nuevo modelo a partir de julio.
Ante el impacto de la información que llegaba del norte, la filial local se apuró a aclarar el tema por dos vías. La más rápida, llamando a los medios para que corrigieran lo que estaba publicado. No mucho más tarde, a través de un comunicado en donde se precisaba sólo la puesta en marcha fabril del proyecto. La mayoría de los medios lo aclararon, aunque algunos – de la órbita oficial - siguieron insistiendo con la información equivocada.
Sin embargo, el hecho dejó flotando un halo de sospecha sobre la intencionalidad de los integrantes de la comitiva que filtraron la información errónea.
La realidad muestra que el anuncio de inversión de General Motors en la Argentina fue realizado en octubre del 2017, durante la presidencia de Mauricio Macri. Tampoco se trataba de U$S350 millones, como se dijo ayer, sino de U$S300 millones. Este tipo de desembolsos se realizan con mucha anticipación y su concreción forma parte de distintas etapas. En este caso, llevó cinco años desde el anuncio oficial a la puesta en marcha de la línea de producción.
La sospecha se centra en si el fallido anuncio se trató de una confusión o tuvo una intencionalidad. Lo concreto es que lo que hablaron en la reunión con los directivos estadounidenses se refería a la inversión anunciada en el gobierno de Cambiemos y que, por ahora, la automotriz no tiene pensado ningún proyecto nuevo para el país.
Incluso se dejó trascender, también desde la delegación presidencial, que General Motors podría hacer una inversión mayor en caso de sancionarse la ley de Electromovilidad que está demorada en el Congreso. Se trata de una norma para incentivar la producción de vehículos “ecológicos”. También esta posibilidad fue descartada por la filial argentina.
Fuentes empresarias relacionan este “blooper” oficial con un clima de nerviosismo que hay en algunas figuras del oficialismo, tras la salida del ex ministro, Matías Kulfas. Señalan, concretamente, a Sergio Massa, quien participa de la delegación, como el más preocupado.
El jefe de la bancada del Frente de Todos en la Cámara de Diputados estaría molesto por la llegada de Daniel Scioli a ese ministerio y el impacto que podría tener en la carrera de candidatos de esa agrupación para el 2023.
“Sergio está preocupado porque Scioli puede posicionarse, ahora, desde el Ministerio, como un candidato firme para el año próximo y eso le pone un competidor de peso”, explicó a MDZ un empresario, durante la última reunión de la Asociación Empresaria Argentina.
En ese contexto se podría entender lo sucedido ayer, con una información que naturalmente tendría que haber sido manejada por el ministro de Producción. Si hubiera estado Kulfas en la delegación, podría haber aclarado que no se trataba de algo nuevo.
En cuanto a lo industrial, General Motors confirmó el inicio de fabricación de un nuevo SUV que será el modelo Tracker que ya se produce en Brasil y que ahora también saldrá de las líneas argentinas en paralelo.