Las piruetas que tiene que hacer el Gobierno por la falta de dólares

Las piruetas que tiene que hacer el Gobierno por la falta de dólares

La escasez de divisas es un problema para toda la economía y las fábricas automotrices están entre las más afectadas. El Gobierno nacional está negociando un acuerdo con el sector para garantizar la producción, pero la negociación es complicada por la variables a tener en cuenta

Horacio Alonso

Horacio Alonso

La falta de dólares en la Argentina se agrava día a día. Hay sectores industriales que están en estado crítico porque ya no reciben divisas para importar insumos. El automotor, por ejemplo, está en medio de una negociación para garantizar el flujo de billetes necesarios para seguir operando.

El problema está centrado en la parte más débil de la cadena productiva que son los autopartistas - muchos nacionales - que han excedido el cupo de dólares autorizado por el Banco Central y no pueden hacer frente a la mayor demanda de piezas que necesitan hacer las terminales para aumentar la producción.

Lo que resta de esta semana es clave porque la autoridad monetaria tiene que aprobar internamente el acuerdo alcanzado con las automotrices para que estas empresas le “presten” al Estado un monto de dólares que será dirigido a cubrir el pago de importaciones que tienen que hacer los proveedores.

Es un tema engorroso, pero como adelantó MDZ, se trata de unos US$150 millones que las fábricas de autos van a financiar al Gobierno.

El esquema funcionaría de la siguiente manera: las automotrices postergarían, por un tiempo determinado, la demanda de dólares que requieren para importar vehículos terminados y ese dinero se utilizaría para garantizar a los autopartistas la provisión de insumos y piezas del exterior. De lo contrario, no habría autopartes para abastecer a las fábricas y estas deberían para o recortar los volúmenes de fabricación.

El monto de US$150 millones surge de estimar un aumento de producción para este año de 25%. Como el sector autopartistas importó, durante 2021, por US$600 millones, ese incremento de actividad representaría US$150 millones adicionales.

La operación parece simple en la teoría. En la práctica, no.

Esta semana siguieron los contactos entre las empresas y el Banco Central, pero no es un tema sencillo ya que surgieron varios inconvenientes.

Fuentes de la industria explicaron a MDZ en qué estado está la negociación.

El primer punto es el del monto. Si bien el acuerdo se va a hacer por US$150 millones, con el correr de las horas se detectó que esta cantidad no llega a cubrir la demanda real de divisas. No se tuvo en cuenta que muchos proveedores ya estaban excedidos en el cupo de dólares que necesitan, aún para la producción actual, por lo que para abastecer un incremento de la actividad requieren una mayor cantidad.

El otro tema que no fue estimado es el aumento los precios internacionales. Como el cálculo de dólares se hace sobre lo demandado el año pasado, al aumento lineal de unidades requeridas para mayor producción, hay que sumarle la inflación generalizada que vive el mundo. Un dólar hoy no tiene el mismo poder de compra que hace un año. En algunos rubros, los precios subieron más de 20% en moneda extranjera. Esto hace que para aumentar 25% la producción de vehículos, no se necesiten 25% más dólares para importar piezas. Hay que sumarle el aumento de precio de cada pieza.

Para no seguir dilatando la negociación y que se pare la producción, se decidió hacer un acuerdo por US$150 millones y, con el correr de los meses, determinar el número exacto que se necesita. Lo que está claro es que será mayor. "Esto no va a ser por única vez" reconoció un empresario.

De hecho, en las últimas reuniones, funcionarios del Central quisieron aumentar ese monto, pero no fue aceptado por las terminales, por ahora.

“Es una improvisación. No saben cuánto necesitan. Nos dicen una cifra, después otra. Es muy difícil trabajar así”, explicó un empresario que participa de las reuniones.

El segundo punto es la necesidad de que el directorio del Central apruebe el mecanismo que determine cómo exceptuar del cupo establecido a los proveedores que requieran más dólares. Esta decisión es la que se espera en las próximas horas para que el acuerdo esté vigente y se restablezca el flujo de importación. Hoy, muchos autopartistas no están ingresando mercadería y están operando con el stock de piezas que tienen en el país.

Una vez aprobado este acuerdo, los funcionarios se reunirán, empresa por empresa, para determinar la cuotaparte que cada una pone de los US$150 millones iniciales. Cada terminal deberá financiar con sus casas matrices el estiramiento del plazo de pago de los 0km que importa. Si bien no hay un número preciso, algunas empresas estimaron que representaría las importaciones de cerca de 30 días.

A esto se suma otro problema que es que no todas las automotrices tienen la misma posición sobre este complicado sistema. Por no compartir que tengan que hacerse cargo de un tema que es responsabilidad de Estado o por normas internas internacionales que no avalan este tipo de operaciones.

El tercer punto conflictivo es cómo implementar el “waiver” para los autopartistas. Se planteó, en una primera instancia, hacerlo por CUIT de cada compañía pero no es fácil concretarlo. Hay compañías que abastecen no sólo  a automotrices sino a otros rubros y quedarían habilitados a importar insumos para otros sectores.

La otra forma es por posiciones arancelarias, pero aquí surge el mismo problema. Si se libera una posición arancelaria, cualquier empresa –sea o no autopartista - que importe ese insumo podría beneficiarse de la excepción. Los funcionarios reconocieron que no podrían controlarlo.

Por todos estos inconvenientes es que se viene dilatando el acuerdo, aunque se espera que su aprobación se produzca en las próximas horas. Toda esta ingeniería muestra las piruetas que tienen que hacer el Gobierno para que no se paralice la producción.

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