Se consolida un fenómeno que muestra el derrumbe de la clase media
Con el cierre de marzo se consolidó un fenómeno que muestra un profundo cambio económico que tiene como centro el retroceso de la clase media. Los patentamientos de motos alcanzaron las 45.597 unidades mientras que los de autos fueron 34.302.
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El año pasado ya se había dado el primer indicio: las ventas de motos superaron a las de autos, por primera vez en la Argentina. El cierre del 2021 mostró que se comercializaron 393.000 vehículos de dos ruedas y 382.000 de cuatro.
El comienzo del 2022 muestra el mismo comportamiento: mientras un mercado se achica, el otro se agranda. Este simple cambio de hábitos de consumo es un reflejo de un problema profundo: el de un país que es cada vez más pobre.
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Según cifras de la cámara que agrupa a los fabricantes de motos (CAFAM), en marzo se incrementó 29% las ventas respecto al mismo mes del año anterior y un porcentaje similar es la suba del primer trimestre. En tanto, la entidad que concentra a los vendedores de autos (ACARA) informó que el mes pasado hubo una baja de las operaciones de 7% contra 2021 y de 8,6% en el acumulado del año.
Esta situación se puede explicar por otros motivos. Por ejemplo, la búsqueda de medios de transporte menos contaminantes o que permitan desplazarse más rápido en el tránsito urbano. En una sociedad desarrollada y con las necesidades básicas satisfechas esa podría ser una interpretación lógica, pero en un país que vive en una crisis social permanente, el motivo se encuentra en lo económico.
Que las ventas de motos sean iguales o superiores a las de autos es una características de naciones empobrecidas, donde una pequeña parte de la sociedad, con alto poder adquisitivo, tiene acceso vehículos caros, mientras que la gran mayoría de lo habitantes se vuelcan a los biciclos.
Eso sucede cuando desaparece la clase media, un fenómeno que se profundiza en la Argentina en los últimos años.
En nuestro país, los autos están son cada vez menos accesibles en relación a los ingresos de las personas. Los aumentos de precios de los autos rondaron el 80% durante el año pasado, contra salarios que se ajustaron, en el mejor de los casos, en poco más de 40%.
Los 0km más accesibles cuestan más de $2.000.000 y el promedio se ubica en alrededor de los $3.000.000. Esto sin contar los sobreprecios.
La financiación, salvo por los sistemas de planes de ahorro, es inexistente, por lo que se requiere contar con efectivo para hacer una compra. De otro lado, según informa la cámara de fabricantes de motos (CAFAM), los modelos más vendidos son los de baja cilindrada. Las de 110cc representan la mitad de las operaciones.
Incluso, la historia muestra que en países que salen del estancamiento e ingresan a un período de crecimiento, sus habitantes dejan las motos y apuntan a autos chicos, como señal de progreso. En esos casos, la clase media es la que se fortalece.
En la Argentina, en los últimos años, por distintos motivos, la oferta de vehículos de ese segmento han desaparecido. Ford KA, Nissan March, Renault Kwid, Volkswagen Gol, Chevrolet Corsa son algunos ejemplos. La oferta de autos se concentra en modelos medianos o de alta gama.
No sólo es una cuestión del elevado precio de compra de un auto. El otro factor que desalienta el consumo son los costos de mantenimiento. Seguro, patente, impuestos, services, combustible convierte a los modelos más accesibles en bienes de lujo. Según algunas estimaciones, mantener un auto chico demando unos $43.000 mensuales.
La expectativa para el mercado automotor este año era llegar a 400.000 unidades, aunque los empresarios del sector reconocen, en conversaciones en off, que es un objetivo difícil de cumplir. Si no cambia la tendencia, se encamina a un volumen de 360.000 0km. En tanto, desde CAFAM apuntan a aproximarse a las 500.000 unidades.
En tanto, los fabricantes de motos consideran que, de no mediar un “cisne negro” político-económico, el mercado podría crecer más de 20%, impulsado por la financiación.
En teoría, la brecha registrada en este inicio del 2022 podría ampliarse en los meses próximos.
Como atenuante de la baja perfomance del mercado automotor, hay que mencionar que la demanda está insatisfecha por el desabastecimiento de vehículos por las trabas a las importaciones. La mitad de los 0km que se venden son importados, mientras que para las motos ese porcentaje se reduce a 5%.
Si hubiera mayor disponibilidad de autos, habría mayores ventas, alentadas por la diferencia entre el dólar “blue” y el oficial. Sin embargo, esa mayor demanda no sería tan significativa como para cambiar radicalmente el escenario. Además, el mayor faltante de vehículos se produce en los modelos más caros.

