Cómo la brecha cambiaria está dejando al país sin profesionales
El avance tecnológico, la globalización, la llegada de la pandemia y la situación económica del país están revolucionando el mercado de trabajo en la Argentina. Por distintos motivos, muchos argentinos encontraron en algunos de estos factores - o en todos - una oportunidad para mejorar su situación laboral.
El cambio de la reglas de juego que generó la llegada del coronavirus, con la generalización del home office, es el disparador de esta nueva realidad. El lugar de trabajo no debe estar circunscripto a 50 kilómetros a la redonda, sino que las posibilidades de empleo rompieron las fronteras y el mercado se amplió al resto del mundo.
Si a eso se suma el atractivo de cobrar en dólares, euros o cualquier moneda fuerte en lugar de hacerlo en un peso devaluado, el atractivo es mucho mayor. Esta situación ya está generando transformaciones importantes y en rubro específicos se perciben con claridad.
Un ejemplo es el caso de los headhunters o reclutadores. Si bien hay diferencias en esas dos actividad, se manejan bajo una idea común: la búsqueda de personal para las empresas, especialmente en cargos jerárquicos. En los últimos meses, se está produciendo una fuerte migración de estos profesionales desde consultoras o empresas locales hacia compañía en el exterior.
Ese traspaso no se hace de forma física sino virtual, ya que la mayoría sigue viviendo en el país, pero decide trabajar para afuera. El flujo es tan importante que cuesta conseguir especialista de ese tipo para búsquedas locales.
“Se está viviendo un fenómeno muy importante. No se consiguen recruiters para contratar porque se globalizó el servicio. Todo aquel recruiter que hable bien inglés elige trabajar para afuera porque le conviene más. Trabaja la mitad de tiempo y cobra e dólares o euros”, explicó Sofía Scagliotti, directora asociada de Valuar a MDZ
Cita como ejemplo el caso de una directora de recursos humanos de una importante empresa que renunció a su rol de número uno en la Argentina para dedicarse a hacer búsquedas para Europa trabajando desde la casa cuatro horas por día. Un reclutador part time puede cobrar un piso de 3.000 euros, trabajando a distancia.
“Deciden trabajar para consultoras de España, Canadá, Estados Unidos o cualquier país importante. No hay mercado de reclutadores en la Argentina. No se consiguen. Es algo novedoso. Todo pasó en seis meses o poco más”, explicó.
Según la especialista, este fenómeno no se limita sólo a reclutadores: “Todos aquellos profesionales que hablan bien inglés y que han tenido alguna experiencia en roles regionales, que conocen otros mercados, hoy son muy demandados”.
“La guerra de talentos se acentúa porque hoy la Argentina tiene la misma capacidad de mercado pero multiplicada en la propuesta de valor. No solamente hay propuestas en nuestro país sino que los candidatos tienen para elegir muchas propuestas para trabajar para el exterior. Hay muchas más propuestas que postulantes”, agregó. Obviamente, entre una posición en el país, con toda la incertidumbre económica que implica, y la posibilidad de trabajar para exterior de forma virtual, la decisión es simple.
La diferencia cambiaria es un serio problema. La Argentina es un mercado ultra competitivo para buscar talentos y no hay masa crítica para responder a la demanda de búsqueda de talentos.
“La brecha cambiaria es una situación problemática para el país. Sería bueno que las autoridades tomen conciencia de lo que está pasando porque el buen talento argentino deja de trabajar para el país. Esto lo sufren muchos las pymes porque se les van los mejores profesionales porque pueden trabajar desde su casa y cobrar en dólares. Es imposible competir. Aunque el buen profesional se quede en la Argentina empieza a rendir frutos para el exterior”, alertó Scagliotti.
La realidad que viven las consultoras de búsqueda de personal coincide que el fenómeno de la emigración que se está viviendo. Son miles los argentinos que están dejando el país y, en especial, se trata de profesionales calificados. Por debajo de los 40 años o millennials el éxodo es más marcado.
“Con los altos ejecutivos se requiere otras condiciones. Estamos realizando una búsqueda para España, pero quieren que se trasladé allá. La presencialidad en los número uno es importante. Frete a la necesidad de generar cultura, liderar e innovar se requiere la presencia física”, agregó.

