Cuatro principios para invertir sabiamente en la industria tecnológica
Por Darian Yane
A diferencia de otros años, el 2022 no tuvo un gran arranque para los mercados financieros. El Dow Jones, el índice que engloba a las compañías más importantes y consolidadas de Estados Unidos, cae alrededor de un 3,6%.
Por otra parte, el S&P 500, que nuclea a las 500 acciones del país norteamericano más grandes por valor de mercado, acumula una baja del 5,5%.
Y el Nasdaq 100, compuesto principalmente por compañías tecnológicas de mediano y pequeño tamaño, retrocede un 9,5% desde el comienzo del año a la actualidad.
La principal explicación de este comportamiento bajista no es la inflación, sino el remedio para dominarla. Las entidades monetarias de cada país deben hacerle frente a la suba de precios, ya que el alza de los productos y servicios de consumo cotidiano atenta contra la calidad de vida de los ciudadanos.
Y aquí es donde ganan protagonismo las famosas tasas de interés. Las cuales pueden ser ideales para combatir a la inflación, ya que al subirlas crece también el costo del dinero proveniente del crédito, lo que reduce la actividad económica.
Estas políticas antiinflación ayudan a las economías, pero entorpecen las tareas de las compañías y, por ende, a la bolsa de valores. En simples palabras, cuando la inflación sube y la economía se calienta más de lo normal, los bancos centrales adoptan una postura contractiva para bajarle la temperatura.
En 2021, la inflación estuvo en boca de todo, con varios países alcanzando cifras récord. En Estados Unidos, la Fed estaba segura de que no había que generar preocupación porque la situación era transitoria. Así, durante 2020 y la mayor parte de 2021 las tasas de interés estuvieron en mínimos y los mercados continuaron creciendo.
Principalmente por la recompra de acciones que hacían las propias compañías, la compra de bonos por parte del Tesoro y el sentimiento de que todo volvería a la normalidad luego de que se solucionara el tema de los problemas de logística.
Pero la orquesta dejó de tocar, el espectáculo llegó a su fin y la realidad se hizo presente. La inflación alcanzó a las principales economías del mundo, los ciudadanos comenzaron a verse afectados y llegó el momento de “enfriar” todo el sistema.
Se arrancó a evaluar la chance de subir las tasas de interés hasta tres veces en 2022, lo que perjudicaría a las acciones de crecimiento (growth) que son las que más deuda requieren para expandir sus operaciones y potenciar sus ventas hasta volverse, finalmente, rentables.
Si estas compañías ya están endeudadas y tienen que refinanciarse, lo tendrán que hacer pagando más intereses por la suba de tasas de interés, lo que puede conducir a que las compañías más frágiles quiebren.
De esta forma, queda en evidencia que son las compañías jóvenes en pleno crecimiento las que más sufren las consecuencias de un aumento de las tasas de interés, y resulta que la mayoría de estas marcas están en el Nasdaq 100.
¿Esta realidad significa que hay que abandonar la tecnología y enfocarnos en las compañías consolidadas con muchas décadas en el mercado? ¿Cómo hay que comportarse ante este escenario?
Cuatro principios para invertir en tecnología
En primer lugar, hay que hallar empresas con ingresos crecientes. Desde ese punto, todo es más sencillo y encontrar beneficios por acción no es una excepción.
Por otra parte, hay que enfocarse en compañías que ya estén siendo rentables y no aquellas que están buscando esta cualidad. De esta forma, nos aseguramos de que la empresa no tendrá que endeudarse para seguir operando.
A su vez, hay que localizar empresas que no cuenten con deuda neta, es decir, que tengan una gran cantidad de dinero disponible para enfrentar las deudas de corto plazo, lo que hará que no estén obligadas a refinanciarse.
Por último, hay que tener mucho cuidado de no pagar precios muy altos por una compañía que realmente no lo valga. Para esto, hay que utilizar ratios como el precio-beneficios (PE, por sus siglas en inglés) o el precio-ventas (PS), etc.
Como se puede observar, en ningún momento hablé de los sectores en las que se pueden desempeñar estas compañías, principalmente porque, tal vez, tales sectores no maduren pronto. En este contexto, puede ser sensato escoger fondos cotizados o ETF en lugar de tratar de acertarle al caballo ganador.