“Los servicios” patean en contra de las reservas del Banco Central
El Gobierno intenta todo tipo de artilugio e iniciativa con tal de no devaluar. Sin embargo, el Banco Central (BCRA) siguió vendiendo reservas. De ahí que vuelve a insistir con otro plan Dólar soja. Más de lo mismo. Por lo menos hasta llegar a la otra orilla, es decir, la próxima cosecha, si es que “La Niña” lo permite. ¿Pero por dónde se están yendo las divisas? Para esbozar una respuesta hay que mirar a los servicios, o sea, todo el comercio exterior que no involucre ni bienes ni productos.
Los datos oficiales dan cuenta que en octubre pasado la cuenta “Servicios” del Balance Cambiario del BCRA registró un déficit de casi US$800 millones. Este resultado fue explicado principalmente por los egresos netos en concepto de “Viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta” y “Fletes y Seguros” por US$571 millones y US$473 millones, respectivamente. Claro que estos movimientos fueron parcialmente compensados por ingresos netos por “Servicios empresariales, profesionales y técnicos” y “Otros servicios” por US$231 millones y US$14 millones, respectivamente.
Para ir entendiendo el panorama, con el dato de octubre en el acumulado del año el sector Servicios registra un déficit cercano a los US$9.000 millones. O sea, ni con los dos planes Dólar soja ya lanzados se llega a cubrir este rojo.
¿Pero qué pasó en octubre (últimos datos oficiales)? Los egresos brutos por viajes totalizaron US$620 millones, un 19% menos que el mes anterior. Para el BCRA, esta caída está vinculada con la Resolución 5270 de la AFIP del 6 de octubre que determinó que a partir del día 12 todos los consumos mensuales con tarjeta que superen los US$300 tienen que pagar un recargo del 25% extra sobre la cotización oficial del dólar, a cuenta del impuesto a los Bienes Personales. Claro que ese porcentaje adicional se suma a otros dos recargos ya vigentes: el 30% del impuesto PAIS y el 45% a cuenta del impuesto a las Ganancias. Por otra parte, el 12 de octubre el Gobierno dispuso mediante el Decreto 682 establecer el impuesto PAIS para las compras de divisas destinadas a adquisición en el exterior de servicios personales, culturales y recreativos (no incluye enseñanza educativa).
Es cierto que en octubre hubo una mejora en términos de que reducción del déficit, pero así y todo, en el acumulado del año la cuenta servicios registra un rojo de US$8.992 millones, lo que representa un incremento del 201% respecto a igual período del año pasado.
La lectura del BCRA es que el déficit está impulsado principalmente por el crecimiento de los egresos brutos en concepto de “Viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta” y, en menor medida, de “Fletes y seguros” en un contexto de mayores precios del transporte internacional de bienes.
Cabe recordar que respecto a la cuenta de Viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta, los giros que se hacen al exterior para cancelar los saldos con las empresas emisoras de tarjetas internacionales, se incluyen tanto los consumos que se realizan por viajes al exterior como las compras no presenciales a proveedores del exterior. De forma recíproca, en los ingresos también se incluyen las compras no presenciales que hacen con el uso de tarjetas, a proveedores de nuestro país, quienes califican como no residentes”.
Pero volvamos a los números del acumulado del año. No hay que soslayar que en los últimos meses el déficit de servicios se instaló por encima de los US$1.000 millones mensuales promedio. Sin duda algo insostenible, con solo proyectar este número al resto del año y menos para un año completo como puede ser el 2023. Por eso la baja, tenue pero retroceso al fin, es una señal alentadora. Pero insuficiente dado el estado anémico de las reservas. Amén del próximo desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Y aunque el BCRA menosprecie el gasto en servicios como Fletes los números son elocuentes. Si tomamos el total del déficit acumulado en el 2022, Viajes y otros pagos con tarjeta suma un rojo de US$4.755 millones, le siguen los Fletes con US$3.532 millones y luego Transporte de pasajeros con US$1.171 millones. Estos tres rubros son los que explican el déficit. O sea, no solo el gasto en turismo internacional y otros gastos en el exterior sino también el transporte de mercaderías.
Al respecto, es indudable que el combo pos-pandemia más la guerra en Ucrania encareció más aún el costo de los fletes, pero los números criollos dan que pensar en algunas picardías de los operadores. Porque los embarques no aumentaron en la misma proporción que los fletes que ya contemplan la suba de los costos por pandemia y Ucrania. Por ello desde el BCRA y la AFIP empezaron a investigar, analizar y monitorear las operaciones de fletes.
Los números totales no fueron incluso peores gracias al superávit de servicios “Empresariales, profesionales y técnicos” que arrojó un saldo positivo de US$1.872 millones más otros US$482 millones de “Información e informática”. El resto de los rubros son deficitarios: “Seguros y siniestros” US$461 millones (esto también tiene cierta ligazón con el tema fletes), “Cargos por el uso de la propiedad intelectual” US$170 millones, y US$91 millones de “Comunicaciones”.
No puede soslayarse que el tema turístico es predominante en este drenaje de divisas, incluso las compras al exterior vía internet, por algo siempre están en el candelero y las autoridades optan por emparchar en lugar de soluciones de raíz. Pero también ciertas maniobras pícaras explicarían otro tanto del mayor drenaje.