Massa toma revancha interna y defiende su estrategia inflacionaria
Para el ministro de Economía, Sergio Massa, es una tenue revancha. Incluso mirando dentro del propio Gobierno. Y en medio de un cierto aire turbio con la Casa Rosada. El dato de inflación de 4,9% de noviembre 2022 le dio al titular del Palacio de Hacienda el aire que necesitaba para cerrar el 2022 y poder proyectarse en su cartera al 2023.
Pero no ante la sociedad, sino hacia el propio gabinete nacional y hacia el kirchnerismo. Massa sabe que habían comenzado en los últimos dos meses ciertos cuestionamientos, tanto económicos como políticos; y que el aura generada en sus primeros tres meses de gestión estaba ingresando en un cono de dudas.
Ahora, con el dato de inflación de noviembre sobre la mesa, arranca una nueva etapa; convirtiéndose en el único referente del Ejecutivo que sostiene algo parecido a una gestión.
Sobre la evolución próxima de la inflación, Massa es optimista y cree que sostendrá la tendencia. En el Ministerio de Economía entienden que diciembre mostrará un índice superior al de noviembre; pero se considera que se mantendrá en niveles razonables, al menos para los parámetros de la Argentina.
Esto es, con un 5 por delante. Un ritmo que garantizaría la principal apuesta que a esta altura tiene el Gobierno con respecto a la inflación: que termine el 2022 con dos dígitos porcentuales. Lo importante para el equipo económico que acompaña a Massa, y que es el que diseñó la estrategia que reza bajar un punto cada dos meses, estabilizar otros dos, y volver luego a bajar otro punto (y así hasta llegar a 3% entre mayo y junio); es que el combate oficial estaría dando resultado.
Y que con la especulación que surge del primer trimestre del próximo año, el ritmo de incremento se estaría sosteniendo. Si así fuera, de lo que se habla en Hacienda, es que entre diciembre y enero haya un alza con un 5 por delante, que baje a 4 entre febrero y marzo; y que hacia abril y mayo comience a percibirse un Indice de Precios al Consumidor (IPC) de entre 3,5 y 3,9%.
Con el dato de inflación de noviembre sobre la mesa, para el ministro Sergio Massa arranca una nueva etapa; convirtiéndose en el único referente del Ejecutivo que sostiene algo parecido a una gestión.
Inflación en déjà vu
En el entorno económico de Sergio Massa reconocen otro capítulo del análisis. En realidad, lo que se estaría logrando en torno a la inflación, es el regreso a los índices de fines del 2021 y los primeros meses de 2022. Esto es, alzas de los precios de entre 4 y 5% promedio, peleando proyecciones anualizadas de entre 50 y 60%.
Éste es el escenario donde le tocó actuar a Martín Guzmán, en una estrategia que proyectaba que una vez cerrado el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) firmado el 25 de marzo; la macro criolla hubiera comenzado a equilibrarse y la inflación reducir su ritmo creciente a una base del 3%.
Obviamente, nada de esto ocurrió. La permanencia de Guzmán en el gabinete entró en crisis, el acuerdo con el Fondo detonó la relación entre el Ejecutivo y el kirchnerismo, el ministro renunció incendiando el escenario político y estalló una etapa de especulación de precios que derivó a un nivel de alza del IPC del 7%.
El resto es historia. Hacia agosto, ningún analista privado esperaba para el año un incremento de menos de 110%; y sólo al conocerse el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), publicado la semana pasada, los privados volvieron a hablar de los dos dígitos.
El trabajo que recopila y mide en promedio las expectativas de las principales variables económicas del país, arrojó este mes un alza de los precios de 94,4%, mientras que para 2023 la proyección ahora alcanza el 99,7%.
Si bien los movimientos de las expectativas son tenues en comparación a lo que se esperaba el mes pasado, es la primera vez que las consultaras privadas se ubican cerca de la proyección oficial. Ésta es, en coincidencia entre el Palacio de Hacienda y el Fondo Monetario Internacional (FMI), un tope de 95%.
No son datos para presumir. Pero noviembre será la primera vez desde que Sergio Massa está en el Palacio de Hacienda, que se le gana la pulseada a las consultoras privadas en cuanto a la medición de la inflación. No se trata en realidad de una competencia, pero la importancia de la comparación y el recalibramiento de los privados apunta al 2023.
El massismo espera que continúe jugando a favor el programa Precios Justos; el que, según la información oficial, habría contribuido el mes pasado a un aumento controlado en los valores de los alimentos, bebidas y productos de consumo masivo.
El Ministerio de Economía espera que cuando se conozcan los datos del mes, el alza de los precios en este rubro (el más importante del índice), haya sido el de menor nivel en los últimos seis meses. Se sabe que no se podrá repetir la performance en diciembre, pero al menos se aguarda que no complique.