Sergio Massa ya cerró silenciosamente la aprobación de metas con el Fondo Monetario Internacional
La misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) correspondiente a la revisión de las metas y objetivos comprometidos por Argentina en el marco del crédito de Facilidades Extendidas aprobado por el board el 25 de marzo pasado, está a punto de culminar su etapa local.
Los hombres y mujeres del Fondo que llegaron al país el viernes 11 de noviembre y que comenzaron su trabajo el lunes 14 de ese mes, ya recolectaron todos los datos que necesitaban en reuniones tan directas como silenciosas y prudentes con funcionarios argentinos.
Los visitantes provenientes de Washington, aprovecharon el clima político local de trifulcas varias y expresiones múltiples de la grieta embrutecedora, para circular por los diferentes despachos locales sin que su presencia, siempre polémica, sea casi registrada.
Los técnicos incluso pasaron por alguna de las oficinas donde menos bienvenida podrían recibir los enviados del Fondo, como el ANSES y el PAMI, reino indiscutido del kirchnerismo.
Según fuentes locales, estas dos visitas simplemente se concentraron en el requerimiento de datos, sin avanzar en mayores cuestionamientos a la calidad de los mismos. Seguramente, ya habrá tiempo de evaluarlos, cuando los técnicos del organismo que maneja Kristalina Giorgieva vuelvan a la sede central de Washington. Mientras tanto, todo fue un minué silencioso sin declaraciones de ningún tipo de las partes involucradas.
Cuentas bajo escrutinio riguroso
Esto no quiere decir que la revisión correspondiente al tercer trimestre del año sea en paz. Ni mucho menos. Simplemente, el logro es haber cumplido localmente con la apertura de cuentas públicas, sin que la circulación de los hombres y mujeres del FMI generen malhumor político dentro de la languideciente coalición gobernante.
Se espera que antes que culmine la semana, comenzará el próximo capítulo de esta historia, con un clima más abierto y con mayor volumen de discusión.

Será cuando los funcionarios locales viajen a la capital de los Estados Unidos para que, con menos secretismo, comiencen ya a cerrar la revisión de las metas y objetivos del acuerdo de Facilidades Extendidas planteado para el tercer trimestre del año.
Serán de la partida, Leonardo Madcur, el jefe de asesores de Sergio Massa, y el encargado del Palacio de Hacienda para las negociaciones financieras internacionales, Marco Lavagna; quienes con otros funcionarios estarán presentes en la sede central del FMI durante los días que sean necesarios para ponerse de acuerdo en el cierre de los números y porcentajes del tercer trimestre del año. Algo que podría durar horas o hasta una semana. Pero las partes son optimistas, y se cree que antes que culmine noviembre Buenos Aires recibirá las buenas noticias desde los Estados Unidos.
En general, se asegura, el clima de las negociaciones es bueno y ciertamente optimista para las partes. Si se confirmara la presunción de ambos bandos, nadie pateará ahora el tablero, y todas serán aprobaciones y recomendaciones futuras; teniendo en cuenta especialmente que la revisión importante es la que viene. La que controlará el cumplimiento de las metas de todo el 2022 y las proyecciones del 2023.
Las metas sobre la mesa
Ese tiempo se dará seguramente en febrero del próximo año, y la discusión se concentrará en el costo que la guerra desatada por la invasión de Rusia a Ucrania generó para la Argentina. Por lo que se sabe, y hablaron en Bali Alberto Fernández y Massa con la titular del FMI Kristalina Giorgieva el número de esa medición de daños se ubicará entre los US$ 4.800 millones calculados en Buenos Aires y los U$S 3200 millones que estimaron en Washington.

A ojos mundiales, poco dinero de distancia como para que se genere una crisis. Por lo demás, juran en Hacienda que la meta del déficit de 2,5% y de emisión monetaria de 0,9% del PBI están bajo control.
Para esto Sergio Massa replicará la estrategia contable elaborada por Martín Guzmán y que luego también planteó Silvina Batakis ante el FMI en su corta gestión de tres semanas: adoptar como válidos los números y porcentajes elaborados durante la era del primer ministro de Economía del oficialismo para cerrar las cuentas fiscales y monetarias del período enero- junio primero (y julio- septiembre después); las que en teoría estarían en sintonía con lo firmado con el organismo financiero para cumplir con el acuerdo de Facilidades Extendidas vigente.
Massa asumirá como válidos y tomará como gestión propia los números y porcentajes del segundo semestre del año, pero siempre sobre la hipótesis de sostener los compromisos negociados por su antecesor y avalados por Alberto Fernández, que derivaron en el acuerdo aprobado por el Board del organismo el 25 de marzo pasado.



