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Elecciones en Brasil: la particularidad del gigante sudamericano

El domingo se decidirá quién conducirá los destinos de Brasil por los próximos cuatro años. Los argentinos tendemos a creer que las diferencias entre Lula y Bolsonaro son tan insalvables como las del kirchnerismo con Juntos por el Cambio, o la de Maduro y la oposición venezolana, pero no es tan así.

Brasil es un país continental, tiene particularidades desprendidas de su tamaño, historia y trayectoria. Se encuentra entre los primeros diez países del mundo por las cuatro cosas que importan al poder; su tamaño, su población, su PBI y sus fuerzas armadas.

Cuando hablamos de este país tan particular, debemos aplicar otro lente distinto al que utilizamos para analizar a los países de América derivados de la colonización hispana. Creemos realmente que Brasil se debate entre dos destinos muy distintos y divergentes; pero esto no es así.

Lula y Bolsonaro se trenzaron en intensos debates disputando voto a voto en una elección muy cerrada.

Lo primero a tener en cuenta es que la estructura de poder sociológica y económica de Brasil, es muy estable. Décadas de crecimiento durante la dictadura y la democracia han forjado una burguesía confiada en sí misma y en el futuro de su país.

Luiz Inácio Lula da Silva gobernó ocho años y la estructura de poder económico, militar y político, sólo creció y se fortaleció. Nada de revoluciones ni liberaciones; más bien crecimiento del patrimonio nacional de Brasil, sus empresas se globalizaron y abandonaron la pobreza 21 millones de brasileños.

Luego vino Jair Bolsonaro con un discurso en la línea de Donald Trump "primero Brasil". Pandemia de por medio, el país crecerá este año y la inflación está controlada, un logro excepcional si miramos a Estados Unidos y a la Unión Europea.

Los fundamentos del país siguen sólidos en las mismas manos en los que los dejó Lula. Pero entonces ¿cuál es la verdadera discusión política del domingo? Cómo en todo el mundo occidental, Brasil también estará eligiendo si sigue una agenda cultural globalizadora (medioambiente, género, aborto, restricción de libertades, etc) o si opta por una agenda culturalmente doméstica (patria, familia, libertades individuales, etc).

Más allá de lo que elijan los brasileños este domingo, no debemos esperar grandes cambios en el Mercosur o en nuestra relación con Brasil. Su rol global dentro de los BRICS no cambiará y su destino seguirá marcado por una élite coherente con los objetivos estratégicos nacionales. Todo lo demás es cotillón.

* Simón Bestani. Licenciado en Ciencias Políticas (UCA) y presidente Honorario de la Fundación Contemporánea.