Derrumbe de stocks: cuántos autos quedan en concesionarias para vender
Desde hace varios meses, el mercado automotor está viviendo un fuerte desabastecimiento. Las trabas a las importaciones, a raíz de la escasez de dólares, son la principal causa de esta reducción de la oferta de vehículos.
También, la producción se ve limitada por distintos factores como la falta de piezas, las restricciones sanitarias y un nivel de ausentismo mayor a lo normal por contagios de coronavirus.
Con este contexto, el stock de 0km en las concesionarias se ubica en los registros más bajos históricos.
Según el relevamiento de inventarios de agosto, entre los depósitos de las terminales y la red comercial hay unas 55.000 unidades disponibles para comercializar.
Para las marcas generalistas, este volumen de vehículos equivale, en promedio, a un mes y medio de ventas, pero la mayoría ya tiene dueño. Además, hay marcas que tienen mayor disponibilidad, pero en otras el stock es mínimo.
En épocas normales, el sector trabaja con al menos dos meses de inventario que se reparte la mitad en las fábricas y la otra mitad en las agencias.
Hay que remontarse al 2014 para encontrar un stock tan bajo. En aquel momento, una situación de divisas tan acuciante como ahora, también con restricciones a las importaciones, provocó que la oferta de vehículos fuera muy limitada.
En enero de ese año, el entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, devaluó en un 30% al peso y subió los Impuestos Internos a los autos importados.
En el pico de oferta, a mediados del 2018, en el sector había un stock de 360.000 autos, lo que equivalía a seis meses de ventas.
Lo que provoca el desabastecimiento actual es, por un lado, grandes demoras para adquirir un vehículo y, por otro lado, la suba de precios oficiales, más recargos que se piden para poder acceder a un 0km.
Ante los retrasos de entregas de las fábricas, la concesionarias tuvieron que reducir su stock para atender la demanda y cubrir sus gastos fijos. Este genera una importante descapitalización de la red comercial.
Los modelos más demandados tienen plazos de entrega de más de seis meses y, en algunos importados, la fecha es indefinida.
En lo que va del año, el aumento que registran los 0km, en las listas oficiales, duplica al ritmo de la inflación
En cuanto a los sobreprecios, se exigen pagos de alrededor de 20% para reservar una unidad. Con esta situación de una demanda que supera a la oferta, el negocio es más rentable que años atrás. Además, la brecha cambiaria juega a favor de la llegada de clientes a los locales.
Está claro que esos 55.000 vehículos no tienen una demanda pareja. Puede haber modelos que no sean los elegidos por los consumidores que sea más fácil de conseguir, pero en el segmento medio y medio alto de importados, el faltante es evidente.
De hecho, en la asociación que agrupa a las automotrices (ADEFA), estiman que este año se venderán unos 20.000 vehículos menos a lo esperado por el desabastecimiento de unidades.
También el problema se siente en las entregas de unidades por planes de ahorro que acumulan varios meses de demoras.

