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The Wall Street Journal: "Inversionistas no lloren por Argentina"

Un análisis del diario norteamericano le asegura a posibles inversionistas que no deben preocuparse por el país, ya que no puede haber efecto contagio. Y ven como poco posible un "final feliz" para el país.
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Un alto riesgo de default nunca es una buena noticia, pero Argentina, que podría entrar en cesación de pagos a menos de que llegara a un acuerdo con los acreedores que no entraron en el canje de deuda previo, parece poco probable que cause mayores problemas para los inversores de mercados emergentes, calcula el diario norteamericano The Wall Street Journal.

Un default para Argentina parece ser un gran titular, pero podría muy bien ser la culminación de una saga que comenzó con la primera cesación de pagos en Diciembre de 2001. El 90% de los tenedores de bonos aceptaron reestructurar la deuda entre 2005 y 2010, pero fondos de cobertura y otros fondos con bonos por $6 mil millones aproximadamente, nunca acordaron los términos y han estado buscando cobrar la totalidad de la deuda (más intereses).

Argentina se encuentra bloqueda por la Corte de Estados Unidos para realizar pagos a los bonos reestructurados a menos que pague a los holdouts. Como resultado pagos por $539 millones que debían enviarse el 30 de Junio no fueron entregados. Ahora corre un periodo de gracia de 30 días antes de que un nuevo default tenga lugar, anticipa The Wall Street Journal.

La nota se publica un día después de que tuviera lugar la reunión entre el mediador elegido por el juez Thomas Griesa, Daniel Pollack, y el ministro de Economía Axel Kicillof.

"Pero Argentina no tiene la capacidad para sacudir a los mercados emergentes. En el camino hacia el default de 2001, Argentina contabilizaba más del 20% de bonos soberanos denominados en dólares EMBI; después de más de una década de quedar por fuera de los mercados de capitales, tiene sólo el 1,32%. Para muchos inversionistas, dada la actitud 'recalcitrante' del país, en el trato con sus acreedores, Argentina quedó fuera del mercado. Debería ser poco, sino ninguno el efecto contagio para otros bonos emergentes, incluso en América Latina", asegura.

Sobre lo que podría implicar el fallo de Griesa y la cláusula conocida como "pari Passu" para otras deudas soberanas, puede interpretarse, en realidad como una garantía para equiparar los pagos o acuerdos. Y en particular para prevenir que se subordinen algunos créditos a otros. Prácticas que en el pasado favorecieron limitadas definiciones, y mayores dificultades en las restructuracioens.

"Pero Argentina es un caso especial (...) existen pocos países candidatos a entrar en default y los inversores continuarán arriesgándose a comprar deudas soberanas a pesar del debate generado por la cláusula pari-passu".

El diario busca darle tranquilidad a cualquier "mercado débil y emergente", al tiempo en que afirma que "un final final feliz para la Argentina sería poco problable", luego de que Kicillof afirmara que se necesita más tiempo para encarar las negociaciones.

"Sin embargo los inversionistas de mercados emergentes, no deberían preocuparse demasiado, de cualquier manera", termina diciendo el mercado ante una crisis que podría sobrevenir a la Argentina.