Mendoza, un festival de la deuda pública
A los cuatro mil millones que actualmente debe la provincia habría que sumar casi mil millones más para el 2.010. Esto último fruto de la acción sin coordinación de distintas áreas y ministerios. ¿Alguien podrá ponerle racionalidad?
Muchas de las acciones políticas tienen una explicación económica. A las consecuencias de la crisis internacional, con sus efectos lapidarios para las cuentas públicas, se ha sumado –en el caso de la provincia de Mendoza- la acción descoordinada de sus funcionarios.
Estas decisiones y hechos aislados han determinado que probablemente la deuda de los mendocinos se incremente en mil millones de pesos más de lo que actualmente existe, de cara al próximo año. Ello, de más está decirlo, complicaría tanto la gestión como las posibilidades de manejar esa deuda.
Actualmente la provincia tiene una deuda de 4 mil millones de pesos. Estas obligaciones son afrontadas a través del Programa de Asistencia Financiera (PAF) con el que la Nación va entregando por mes a las provincias cuotas proporcionales a los montos de sus vencimientos anuales. Esto significa para Mendoza el envío de aproximadamente, partidas de 33 millones de pesos por mes.
Sin embargo, y como un agregado de este panorama ya consolidado, en los últimos días se han conocido diversas acciones que ponen en peligro la capacidad de pago de la provincia.
Por una parte, el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) salió a solicitar 649 millones a la nueva caja feliz de los argentinos: la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES).
Por otro lado, el ministro de Producción, Raúl Mercau también recurrió a la Anses para pedirle fondos y sumarlos al fideicomiso del que participa el Banco Nación con $80 millones para el sector productivo y que se extendería por el mismo monto el año que viene
La intención de Mercau, según lo anticipó él mismo a MDZ, es que el organismo conducido por Diego Bossio haga su aporte a este fideicomiso que otorga créditos a los empresarios vitivinícola.
De acuerdo a lo confirmado por el titular del Fondo para la Transformación y el Crecimiento, José Luis Álvarez y por Mercau, en el encuentro con funcionarios de la Anses, "no se habló de montos, simplemente se les presentó la propuesta".
Además, adelantaron que si la Anses se suma a esta propuesta y "si da buenos resultados", se abriría un fideicomiso para otros sectores, entre los que figura con más fuerza el metalmecánico.
Pero aparte de estos pedidos, hay que tener en cuenta los casi 200 que Adrián Cerroni, el ministro de Hacienda necesariamente tendría que pedir para afrontar los costos del déficit fiscal.
Estas tres acciones suman cerca de mil millones nuevos que a partir del 2.010 se incorporarán al pasivo provincial. Un año que según los análisis de todos los especialistas será mucho más problemático que el 2.009, lo que implica que no es descabellado pensar que será necesario volver a endeudarse para mantener el ritmo de los compromisos asumidos.
En paralelo, aparece un stock de deuda no determinado que tiene a mal traer principalmente a los intendentes. Se trata de compromisos, específicamente relacionado con obra pública, que en un momento hizo la Nación. Con ese “aval” y ante la evidencia de los anuncios públicos, los propios municipios (particularmente los del PJ) salieron a disponer de su propio dinero mientras llegaban los fondos nacionales.
Hoy, y como otro efecto colateral de la crisis y también de la derrota electoral, el grifo nacional se cortó y las arcas municipales se quedaron con el rojo y el reclamo de los contratistas porque en realidad, la plata nacional, nunca desembarcó.
Estos fondos son otros de los que los intendentes le reclaman al gobernador Celso Jaque para que gestione en Buenos Aires. Una muestra más de la descoordinación oficial y del jubileo que ante la crudeza de los números parece rápidamente convertirse en una seria preocupación. Por favor, que alguien pare este festival.
Por otro lado, el ministro de Producción, Raúl Mercau también recurrió a la Anses para pedirle fondos y sumarlos al fideicomiso del que participa el Banco Nación con $80 millones para el sector productivo y que se extendería por el mismo monto el año que viene
La intención de Mercau, según lo anticipó él mismo a MDZ, es que el organismo conducido por Diego Bossio haga su aporte a este fideicomiso que otorga créditos a los empresarios vitivinícola.
De acuerdo a lo confirmado por el titular del Fondo para la Transformación y el Crecimiento, José Luis Álvarez y por Mercau, en el encuentro con funcionarios de la Anses, "no se habló de montos, simplemente se les presentó la propuesta".
Además, adelantaron que si la Anses se suma a esta propuesta y "si da buenos resultados", se abriría un fideicomiso para otros sectores, entre los que figura con más fuerza el metalmecánico.
Pero aparte de estos pedidos, hay que tener en cuenta los casi 200 que Adrián Cerroni, el ministro de Hacienda necesariamente tendría que pedir para afrontar los costos del déficit fiscal.
Estas tres acciones suman cerca de mil millones nuevos que a partir del 2.010 se incorporarán al pasivo provincial. Un año que según los análisis de todos los especialistas será mucho más problemático que el 2.009, lo que implica que no es descabellado pensar que será necesario volver a endeudarse para mantener el ritmo de los compromisos asumidos.
En paralelo, aparece un stock de deuda no determinado que tiene a mal traer principalmente a los intendentes. Se trata de compromisos, específicamente relacionado con obra pública, que en un momento hizo la Nación. Con ese “aval” y ante la evidencia de los anuncios públicos, los propios municipios (particularmente los del PJ) salieron a disponer de su propio dinero mientras llegaban los fondos nacionales.
Hoy, y como otro efecto colateral de la crisis y también de la derrota electoral, el grifo nacional se cortó y las arcas municipales se quedaron con el rojo y el reclamo de los contratistas porque en realidad, la plata nacional, nunca desembarcó.
Estos fondos son otros de los que los intendentes le reclaman al gobernador Celso Jaque para que gestione en Buenos Aires. Una muestra más de la descoordinación oficial y del jubileo que ante la crudeza de los números parece rápidamente convertirse en una seria preocupación. Por favor, que alguien pare este festival.

