María Teresa de Filippis, la mujer que desafió a la Fórmula 1 con el apoyo de Fangio
Pionera en la Fórmula 1, rompió barreras en los años 50 y dejó su huella en un ambiente dominado por hombres.
María Teresa de Filippis dejó una huella imborrable en la historia del automovilismo.
www.formula1.comLa historia de María Teresa de Filippis en la Fórmula 1 no solo está marcada por su condición de pionera, sino también por el vínculo que construyó con Juan Manuel Fangio, una de las mayores leyendas del automovilismo mundial. En un ambiente dominado por hombres, su irrupción en la máxima categoría fue tan desafiante como simbólica.
Nacida en Nápoles en 1926, su historia “fierrera” comenzó con una apuesta familiar: sus hermanos dudaban de su velocidad al volante. Ella respondió ganando su primera carrera en 1948, en la subida Salerno-Cava dei Tirreni, con un Fiat 500. Aquella victoria fue el inicio de una trayectoria que rompería barreras.
Su talento la llevó rápidamente a competir en pruebas de resistencia y de montaña, donde logró resultados destacados. En el Giro de Sicilia de 1950, por ejemplo, su actuación fue calificada como “fenomenal” tras conducir durante 11 horas bajo la lluvia. Aunque fue descalificada por una irregularidad técnica, su desempeño captó la atención del mundo del automovilismo.
De Filippis, pionera en la Fórmula 1
El crecimiento deportivo de De Filippis no pasó desapercibido. En 1954 fue subcampeona del Campeonato Italiano de Automóviles Deportivos, lo que le abrió las puertas de Maserati como piloto oficial. Con la marca italiana dio el salto definitivo a la élite.
En 1958, decidió competir en la Fórmula 1 como piloto privada con un Maserati 250F, el mismo modelo con el que Fangio había sido campeón un año antes. Ese detalle no es menor: ese auto simbolizaba la conexión entre ambos y el inicio de una relación especial.
*Video YouTube Maserati USA
Su debut no fue sencillo. Intentó clasificarse para el Gran Premio de Mónaco, pero quedó a 5,8 segundos del tiempo de corte. Sin embargo, en Bélgica logró hacer historia al convertirse en la primera mujer en disputar una carrera del campeonato mundial de Fórmula 1, donde finalizó en la décima posición.
Fangio, mentor y referencia en la pista
El vínculo entre De Filippis y Fangio fue clave en su breve pero significativa carrera en la Fórmula 1. El argentino, ya consagrado como pentacampeón del mundo, se convirtió en una figura de apoyo y consejo para la piloto italiana.
Según relató la propia De Filippis, Fangio solía advertirle: “Vas demasiado rápido, arriesgas demasiado”. Le preocupaba su estilo agresivo y su falta de temor al límite. “Yo no tenía miedo a la velocidad, y eso no siempre es algo bueno”, reconocería años más tarde.
La relación trascendía lo técnico. De Filippis lo consideraba su “padre de carreras” y destacaba su trato respetuoso en un contexto donde no todos aceptaban la presencia de una mujer en la categoría. “Era un caballero”, afirmó, subrayando la admiración que sentía tanto por su talento como por su personalidad.
Una salida abrupta
A diferencia de lo que podría suponerse para la época, la propia De Filippis sostuvo que no sufrió prejuicios de manera generalizada dentro del automovilismo, y que siempre fue bien recibida por los grandes pilotos. Sin embargo, sí atravesó un episodio puntual que quedó marcado en la historia: en el Gran Premio de Francia de 1958, el director de carrera le negó la participación con la frase "el único casco que una mujer debería usar es el de la peluquería".
En lo deportivo, su temporada incluyó abandonos en Portugal e Italia por problemas mecánicos, lo que limitó sus resultados. Aun así, su presencia en la categoría ya implicaba un hito en un deporte históricamente dominado por hombres.
Su carrera en la Fórmula 1 fue breve. En 1959, tras no lograr clasificarse nuevamente en Mónaco y luego de la muerte de su amigo y piloto Jean Behra, decidió retirarse. La tragedia y la pérdida de compañeros cercanos influyeron en una decisión que marcaría el final de su etapa como piloto profesional.
Legado y regreso al automovilismo
Tras su retiro, De Filippis se alejó de las pistas y se dedicó a su vida personal, aunque nunca perdió el vínculo con el automovilismo. En 1979 regresó al entorno de la Fórmula 1 al integrarse al Club Internacional de Ex Pilotos de Grand Prix, donde años más tarde se convertiría en una figura destacada.
Fue también miembro fundadora del Club Maserati y una referente para generaciones posteriores. Hasta hoy, solo otra mujer logró participar en un Gran Premio del campeonato mundial: la italiana Lella Lombardi, quien además es la única en haber sumado puntos en la categoría.
María Teresa de Filippis falleció en 2016 a los 89 años, dejando una historia marcada por la valentía, el talento y el respaldo de una figura clave como Fangio. Su paso por la Fórmula 1 fue breve, pero suficiente para cambiar la percepción de lo posible dentro del automovilismo.



