Los Tordos, el campeón que demuestra que los grandes equipos no se construyen de un día para otro
Los Tordos volvió a ser campeón y confirmó que los proyectos sostenidos, con identidad y paciencia, siguen dando resultados.
En una época en la que el deporte suele exigir resultados inmediatos, Los Tordos vuelve a recordar una verdad que muchas veces se olvida: los grandes equipos se construyen con tiempo.
Las Azulgranas derrotaron a Murialdo en la final del Torneo Apertura y volvieron a levantar un título. Sin embargo, el campeonato conseguido este fin de semana no empezó a ganarse hace unos días. Es la consecuencia de un proceso que lleva años, de una idea que fue respetada incluso cuando el camino exigía paciencia.
Los Tordos el campeón que se construyó en silencio
En el estadio Ciudad de Godoy Cruz, ante un muy buen marco de público, Los Tordos el equipo dirigido por Franco Médici volvió a escribir otra página dorada en su historia. Con una actuación convincente, derrotó 3 a 0 a Murialdo en la final del Torneo Apertura gracias a los goles de Malena Sabez, Luciana Peralta y Amparo González Casale, y confirmó que su dominio en el hockey sobre césped femenino mendocino está lejos de ser una casualidad.
El resultado fue la expresión de un equipo que hace tiempo encontró una identidad. Ordenado, intenso y con una idea de juego consolidada, Los Tordos volvió a imponerse en una final importante y alcanzó su tercer título consecutivo en los torneos locales. Si se suman las dos Copas de Honor obtenidas en este mismo ciclo, la institución acumula cinco consagraciones consecutivas, una marca que muy pocos clubes pueden exhibir.
Los números reflejan mejor que cualquier análisis la dimensión del proceso. En 2024 conquistó la Copa de Honor, mientras que el Apertura quedó en manos de Banco Mendoza y el Clausura fue para Marista. A partir de allí comenzó una hegemonía difícil de discutir: en 2025 ganó la Copa de Honor, el Apertura y el Clausura; y en 2026 ya levantó la Copa de Honor y ahora también el Apertura. Agregue si quiere el subcampeonato de la Liga Nacional en Rosario.
Cinco títulos consecutivos no responden a una buena camada de jugadoras ni a una temporada inspirada. Son el resultado de un proyecto deportivo que fue creciendo con el paso de los años, que apostó por la formación, sostuvo una identidad de juego y supo renovar nombres sin perder competitividad. Mientras muchos buscan resultados inmediatos, Los Tordos confirma que los procesos necesitan tiempo, continuidad y convicción.
La goleada ante Murialdo fue mucho más que una final ganada. Fue una nueva demostración de que detrás de cada vuelta olímpica hay años de trabajo silencioso. En un deporte donde mantenerse en la cima suele ser tan difícil como llegar, Los Tordos volvió a demostrar que el verdadero secreto no está en ganar un campeonato, sino en construir un proyecto capaz de ganar una y otra vez.