Historia pura: además del Alpine, Colapinto manejará un mítico auto campeón en la exhibición en Buenos Aires
Además de manejar el Lotus E20 que utiliza la escudería francesa para estos eventos, Colapinto también se subirá arriba de un histórico monoplaza campeón.
Además del Lotus E20, Franco Colapinto manejará un auto histórico en su exhibición en Buenos Aires.
www.francolapinto.comLa exhibición que tendrá como protagonista a Franco Colapinto en Buenos Aires promete convertirse en un evento fuera de lo habitual dentro del calendario motor. Ya estaba previsto que el piloto oriundo de Pilar se subiera al Lotus E20 (monoplaza que utiliza Alpine para estos eventos), un auto de Fórmula 1 con motor V8 cuyo rugido anticipa hacerse sentir en buena parte de la ciudad.
Sin embargo, en las últimas horas se confirmó un agregado de peso: también conducirá una réplica de la histórica “Flecha de Plata”, el Mercedes-Benz W196. No se trata de un vehículo más dentro del legado de la categoría. El W196 quedó inmortalizado como la máquina con la que Juan Manuel Fangio dominó la Fórmula 1 en la década del 50, consolidando una era dorada.
Franco Colapinto manejará el Mercedes W196 con el que Fangio se consagró campeón del mundo
En 1954, el quíntuple campeón selló su consagración alternando entre Maserati y Mercedes, sumando cuatro triunfos con la escudería alemana. Un año más tarde, ya plenamente identificado con la marca, repitió el título con otras cuatro victorias en una temporada íntegramente al mando del equipo alemán.
El linaje de las denominadas “Flechas de Plata” se remonta incluso a la antesala de la Segunda Guerra Mundial, cuando Mercedes-Benz ya competía en la élite del automovilismo europeo frente a rivales como Auto Union y Alfa Romeo. Tras el paréntesis bélico, la marca regresó en 1951 y, apenas tres años después, inició junto a Fangio uno de los ciclos más dominantes en la historia de la máxima categoría.
Aunque la silueta del W196 está profundamente asociada tanto a Mercedes como al propio Fangio —y fue incluso protagonista en presentaciones recientes vinculadas al regreso de la marca al automovilismo argentino—, su presencia en esta exhibición responde a un objetivo simbólico más que corporativo: tender un puente entre generaciones y rendir homenaje a la tradición local.
De esta manera, el domingo 26 se perfila como mucho más que una simple demostración en pista. Será un cruce de épocas: desde la ingeniería moderna de 2012 hasta una reliquia de los años 50, con Colapinto como hilo conductor entre dos momentos que definieron —y siguen alimentando— la pasión por el automovilismo en Argentina.




