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Godoy Cruz y una remontada que lo acerca al sueño de volver a Primera

El Tomba venció al Deportivo Morón este domingo por la tarde y le mete presión a los de arriba. Todavía falta, pero los jugadores y el hincha se ilusionan con volver a primera.


Godoy Cruz consiguió el domingo una victoria fundamental ante Morón, en condición de visitante, y volvió a alimentar una ilusión que, apenas unas semanas atrás, parecía muy lejana: alcanzar el primer puesto de su zona y disputar una final por el ascenso frente al líder del otro grupo. Todavía queda el tramo más exigente, ese que obliga a sostener el nivel y no dejar puntos en el camino, pero el equipo de la mano de Pablo De Muner volvió a demostrar por qué el Tomba es uno de los grandes de la categoría.

En la Primera Nacional, la regularidad y la capacidad de ganar los partidos determinantes suelen marcar la diferencia. Y Godoy Cruz atraviesa un momento que respalda su ilusión: ganó 9 de sus últimos 11 encuentros, varios de ellos ante rivales directos y fuera de casa. No se trata solamente de sumar puntos, sino de mostrar carácter en escenarios donde cada detalle puede definir un campeonato.

Con esta levantada, el conjunto mendocino recuperó confianza y empezó a construir una fortaleza que va más allá de lo futbolístico. El equipo todavía corre desde atrás, pero llega a la recta final con buenas sensaciones, tanto dentro de la cancha como desde lo mental, un aspecto clave en una categoría tan competitiva. Morón y Ferro siguen siendo sus principales competidores, aunque el Tomba demostró que tiene argumentos para pelear hasta el final.

Recordemos que de los 9 que ganó últimamente están Morón, Ferro (ambos de visitante) y Colón. Esos partidos te hacen sacar espalda. Quedan 18 puntos en juego y Godoy Cruz se encuentra a seis unidades del líder, el Verde de Caballito. La diferencia existe y no será sencilla de descontar, pero el equipo ya dejó atrás el golpe del descenso y tiene una convicción clara: volver a la máxima categoría, un lugar que la historia y la grandeza del club le exigen recuperar.

Godoy Cruz obtuvo un triunfazo ante Morón en el Nuevo Francisco Urbano.

La mano del DT

Pablo De Muner entendió que, para recuperar a este Godoy Cruz, no necesitaba complicar las cosas, sino hacerlas más simples. Ordenar al equipo, ubicar a cada futbolista en su posición y rodear mejor a los jugadores ofensivos fueron algunas de las claves de su trabajo. Con un mensaje claro, el entrenador logró que el plantel recuperara confianza y que los resultados comenzaran a acompañar.

La idea fue darle mayor equilibrio a un equipo que venía mostrando dudas. Brunet es el único futbolista que actualmente juega fuera de su posición natural, ya que el central ocupa el lateral. A partir de las decisiones del entrenador, Juan Segundo Morán y Federico Milo perdieron terreno y no lograron aprovechar las oportunidades que tuvieron. De Muner apostó por otras alternativas y, con el correr de los partidos, encontró una estructura que le permitió al Tomba ganar solidez.

La decisión de colocar a Juan Strumia en el arco también fue importante para consolidar al equipo. Con un arquero que transmitió seguridad y un Diego Viera que asumió el liderazgo de la última línea, Godoy Cruz empezó a mostrar otra firmeza defensiva. El capitán se convirtió en una referencia para un fondo que anteriormente había dejado demasiadas dudas y que ahora parece mucho más confiable.

En el mediocampo estuvo otra de las grandes transformaciones. De Muner decidió poblar la mitad de la cancha, una fórmula que suele ser determinante en la Primera Nacional, y dejó de utilizar extremos para darle mayor presencia a la zona central. Allí aparecieron futbolistas que crecieron en su rendimiento, como Vicente Poggi, mientras que los refuerzos Benjamín Schamine y Felipe Cairus aportaron dinámica, recuperación y circulación de pelota.

La nueva distribución no solo permitió mejorar la marca, sino también llegar con más jugadores al área rival. Esa compañía fue clave para Martín Pino, que cuando tiene futbolistas cerca y recibe mejores asistencias puede demostrar toda su jerarquía. El delantero necesita ese respaldo y el equipo, en los últimos partidos, parece haber encontrado la manera de potenciarlo.

Santiago Martínez, otro jugador que encontró su lugar

Uno de los ejemplos más claros del trabajo de De Muner es Santiago Martínez. El futbolista, que lleva dos años en el club, encontró por primera vez un entrenador que parece comprender dónde puede rendir mejor. El exjugador de Dock Sud comenzó a tener protagonismo en una posición diferente a la que había ocupado durante gran parte de su etapa en Godoy Cruz.

Martínez dejó de ser utilizado como extremo y pasó a jugar como enganche, detrás del delantero centro. Ese cambio le permitió participar más del juego, tener mayor contacto con la pelota y moverse en una zona donde puede aprovechar mejor sus características.

No es un detalle menor que un futbolista que ya lleva tiempo en la institución encuentre, recién ahora, una posición que le permita sentirse importante. De Muner no solamente ordenó el equipo desde lo colectivo, sino que también logró recuperar y potenciar nombres propios que necesitaban confianza y continuidad.

Godoy Cruz tiene por delante seis fechas para intentar alcanzar el objetivo. La distancia con Ferro no es sencilla de descontar, pero el equipo atraviesa una etapa de crecimiento que le permite soñar. En la Primera Nacional, donde la presión y la regularidad pesan tanto como el juego, el Tomba parece haber encontrado una identidad que lo invita a creer que el regreso a Primera todavía es posible.