Gimnasia, un hospital: Franco arma su primer equipo en medio de una ola de lesionados
Gimnasia llega diezmado ante Vélez: otra ola de lesiones reabre el debate sobre la preparación física y enciende alarmas en el Lobo.
El ciclo de Darío Franco en Gimnasia arranca con un problema que ya no se puede disimular: las lesiones. El Lobo llega diezmado al duelo ante Vélez y el nuevo DT se ve obligado a meter mano desde el primer día.
Las bajas se acumulan y encienden una alarma cada vez más fuerte puertas adentro. A las ya conocidas ausencias, se sumaron en las últimas horas las de Linares (desgarro), Paredes (esguince de tobillo) y Antonini, que tampoco llegaría al cruce ante el equipo de Liniers.
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Como si fuera poco, Muñoz continúa lesionado y también está en duda, lo que deja a Franco con un panorama complicado para armar su once ideal.
En este contexto, el entrenador empieza a perfilar su primer equipo con un esquema 4-2-3-1, intentando rearmar piezas en un plantel que no logra sostener continuidad física. La posible formación sería: Rigamonti; Franco, Mondino, Carrera, Saavedra; Antonini (sería reemplazado por Barboza), Sánchez; Ceballos o Andrada, “Gato” Fernández, Lencioni; y Modica.
Pero más allá de los nombres, lo que realmente preocupa en Gimnasia es el trasfondo: ¿por qué se lesiona tanto el plantel? La seguidilla no es nueva. Jugadores como Muñoz y Franco ya habían sufrido problemas físicos, y ahora, incluso con la llegada de un nuevo cuerpo técnico, las bajas siguen apareciendo.
El dato no pasa desapercibido y empieza a instalar un interrogante incómodo: ¿hay un problema en la preparación física del equipo? La repetición de lesiones musculares y articulares en distintos momentos y bajo diferentes conducciones técnicas abre el debate.
Mientras tanto, Franco intenta enfocarse en lo inmediato: competir como pueda ante Vélez y sostener a un equipo golpeado, no solo en lo futbolístico, sino también en lo físico.
El Lobo no solo pelea por los puntos… también lucha contra su propio cuerpo.