El preocupante dato estadístico de Boca que explica la dura eliminación en manos de Huracán
El Huracán de Diego Martínez dio el batacazo y tachó a Boca en la Bombonera. ¿La clave? Los remates no le bastaron al Xeneize para superar los errores propios.
Boca volvió a quedar afuera en la Bombonera: la cuarta vez en 14 meses. Esta vez, contra Huracán.
FotoBairesLa eliminación de Boca frente a Huracán en octavos del Torneo Apertura dejó una sensación difícil de explicar. Porque el Xeneize remató 36 veces, dominó casi todo el partido y obligó a Hernán Galíndez a convertirse en figura. Sin embargo, terminó afuera en la Bombonera por un motivo mucho más simple y determinante: los errores propios.
Los 36 remates no alcanzaron y Boca quedó eliminado por 3 errores propios
El análisis en frío expone una diferencia clave entre los dos equipos, porque el Globo aprovechó prácticamente todo lo que el local le regalo. El primer gol nació de una desatención entre Leandro Brey y Milton Delgado en la salida. Un detalle mal resuelto alcanzó para desordenar al equipo de Claudio Úbeda desde el arranque.
Después apareció otro problema que Boca arrastra hace tiempo: la falta de reacción en momentos límite. Lautaro Di Lollo quedó expuesto cometiendo dos penales infantiles es cuestión de minutos, ambos en el primer tiempo del alargue: primero por un toque a destiempo contra Juan Bisanz y luego, en una acción mucho más grosera, por una insólita mano en el aire que evitó el cabezazo de Fabio Pereyra.
Óscar Romero fue el encargado de ejecutar las penas máximas para Huracán que terminaron de voltear al Xeneize, que ni siquiera supo aprovechar los dos hombres de más durante 15 minutos para tratar de llevar la serie a los penales. El descuento final de Ángel Romero, que convirtió por primera vez con la azul y oro, sirvió apenas como un dato anecdótico dentro del golpe.
Con el paso de las horas, la sensación es todavía más amarga para Boca. Porque no perdió por falta de situaciones ni por superioridad futbolística del rival: volvió a perder por errores individuales en momentos decisivos. Sin dudas, su principal debilidad.

